viernes, 19 de diciembre de 2025

CRÓNICA CROSS DE NAVIDAD MARCILLA "DESDE DENTRO"

Escuchar al participante, recoger su feedback y saber qué piensa y qué opina siempre está bien. Otra cosa es que luego se pueda llevar a cabo o no, porque aquí se puede debatir —y mucho— sobre gustos en las carreras, ¿verdad? ¿Una vuelta o varias por recorrido? ¿Asfalto o caminos rurales? ¿Con cuestas o sin ellas?

Podríamos seguir preguntando sin parar. Lo bueno de que haya tantas carreras y tan variadas es que cada cual puede elegir qué le apetece correr… y qué no.

¿Y por qué empiezo hoy así? Pues porque el pasado sábado, 13 de diciembre, en Marcilla se celebró una nueva edición del Cross de Navidad, que ya suma nada menos que 14 ediciones.

Jose Miguel Elizondo

La principal novedad de este año estaba en el recorrido largo, ya que se recuperaba un trazado antiguo de 10 kilómetros, a una sola vuelta. Un recorrido que atravesaba los sotos, pasaba por una de las varias ganaderías de vacas bravas de la localidad y discurría a orillas del río Aragón, que en estas fechas, con la humedad y el colorido otoñal, está precioso.

Además, el circuito pasaba cerca del complejo deportivo y, tras dos largas rectas, volvía a aparecer en la Plaza de España, junto al Castillo de Marcilla.

Recuerdo haber corrido esta vuelta en dos o tres ocasiones, la última en 2017. No sé si fue por alguna riada o por alguna otra circunstancia, pero hubo un año en el que, a última hora, se tuvo que modificar el recorrido de urgencia y acabamos dando dos vueltas de unos 5 kilómetros aproximadamente. Quizás fue entonces cuando se decidió cambiar definitivamente a ese formato de dos vueltas para completar los 10 kilómetros.

Aquí, los defensores de las vueltas y de que el público y los familiares te vean en un paso intermedio seguro que estarán más contentos frente a los que prefieren una única vuelta más larga. Jejejjjeje.

Puestos ya en contexto, la carrera del sábado ofreció a los participantes dos distancias: 5 kilómetros, con una vuelta corta, y 10 kilómetros, con un recorrido más largo.

Vuelta de 10 kilómetros

Vuelta de 5 kilómetros

A las 16:15 se dio la salida a la carrera corta, y otra de las novedades fue que se separó la salida de quienes corrían la distancia de 10 kilómetros, que arrancaron a las 16:30. La idea funcionó muy bien, ya que cuando se dio la segunda salida, a los pocos minutos ya estaban entrando los primeros corredores de la distancia corta, así que prácticamente no hubo tiempo de espera para que empezaran a pasar cosas en los aledaños del Castillo.

La distancia corta se la llevó Yelko Pardiñas, habitual de los pódiums tanto en esta prueba como en muchas otras. En categoría femenina, la vencedora fue Ainhoa Amat. Por su parte, en la distancia larga, los primeros puestos fueron para Ismail Edderraz y Egipto Flamarique.

Jose Miguel Elizondo

Tenemos que destacar también que las inscripciones a esta carrera son casi simbólicas: en la prueba de 5 kilómetros se pagaban 2 € y en la de 10 kilómetros, 3 €. Eso sí, no faltó ningún servicio, ya que una vez más se contó con cronometraje con chip, speaker, música y animación, duchas y, como broche final, un pedazo de lunch en el Bar Western. Yo, tras haber recogido todo, hablar con mucha gente y llegar casi una hora más tarde al lunch, comí… y bastante, así que fueron muy generosos en la cantidad.

Desde las 15:30 también pudimos disfrutar de todas las carreras infantiles, que se desarrollaron alrededor del castillo. Desde los más pequeñitos hasta la categoría infantil, todos pudieron participar, recibir su medalla de finisher y su avituallamiento al cruzar la meta.

Gran tarde la que pasamos en Marcilla, con un día y una temperatura que nos acompañaron muchísimo. Agradezco a Merche e Iñigo su confianza una vez más, y también a todas las personas que se acercaron a saludar, varias de ellas exalumnas del polideportivo que no perdieron la ocasión de pasar por mi zona y, aunque fuese por poquito tiempo, mantener una pequeña conversación. También estoy agradecido a otro conocido que, desde que voy a Marcilla a esta y otras carreras, siempre se acerca con un cortado sin que se lo pida. Son detalles que nos guardaremos para siempre. 

Marcilleses, Marcillesas, nos vemos pronto, con más barro, más obstáculos y la misma ilusión de siempre. 



viernes, 5 de diciembre de 2025

CRÓNICA CROSS SANTA ÚRSULA MURILLO EL FRUTO "DESDE DENTRO"

De vez en cuando, y tal como llevamos los fines de semana, darnos un buen calentón con un dorsal pinchado en el pecho no viene nada mal. Más aún ahora que, en mi proceso de volver a ser corredor en mis ratos libres, estoy preparando carreras de montaña, donde los ritmos son mucho más bajos que en una carrera de 8,7 kilómetros, a pesar de las dos cuestas en cada una de las tres vueltas del Cross de Santa Úrsula de Murillo el Fruto.

Una carrera, la de Murillo el Fruto, que resulta poco conocida por la cantidad de participantes que acuden, pero en la que siempre aparece algún corredor de gran nivel dispuesto a dar espectáculo. A mí, personalmente, me gusta el recorrido porque obliga a gestionar muy bien las fuerzas. Se trata de un circuito de tres vueltas de unos 2,9 kilómetros, que comienza con un primer kilómetro cuesta abajo y varias curvas. En el kilómetro 1,5 aparece una primera cuesta y en el 2,5 otra. Vuelta tras vuelta, esas cuestas se van notando.

Desde el Peralta Atlético, un par de compañeros se animaron a participar, así que ya tenía la mañana echada: ir a Murillo, calentar, correr y después hacer un pequeño rodaje. A lo tonto, salieron 15 kilómetros de entrenamiento. Carlos y Javier fueron los compañeros con los que fui a correr.



Tras recoger el dorsal y comprar unos boletos para colaborar con ANELA (Asociación Española de Esclerosis Lateral Amiotrófica), nos fuimos los tres compañeros a tomarnos un café y coger energía. En el mismo bar apareció uno de los que posiblemente ganaría la carrera. Como ya he dicho, a cualquier carrera siempre cae gente con nivel. Víctor Bernedo, corredor del Beste Iruña, andaba por ahí suelto.

Mis compañeros iban pensando en una carrera ‘llana para darle’, y es que los consejos de otro gran corredor del club no coincidieron mucho con la realidad. Esto nos llevó a tomárnoslo con guasa y con risa, pero esta carrera de ‘llana’ no tiene nada. Así que primero nos dimos una vuelta de reconocimiento mientras calentábamos, para que vieran el recorrido. Yo ya la corrí el año pasado y sabía a lo que me enfrentaba.



En la salida, varias caras conocidas y, tras las palabras del speaker y de una colaboradora de la Asociación ANELA, al lío: a darle zapatilla por las calles de Murillo. La salida fue rápida, como era de esperar, así que tocó tener cuidado de no liarla en alguna curva. El grupo de cabeza se escapó enseguida y, para bien, formamos un grupito de cinco corredores en el que estaba la gran corredora navarra Egipto Flamarique. Fue ella quien nos marcó el ritmo de carrera durante la primera vuelta.



Hay que decir también que esta carrera tiene una versión más reducida, que consiste solo en una única vuelta. Para quienes se inician es ideal; para quienes quieren darse un buen calentón, todavía mejor… buuufff. Un ‘casi’ 3.000 metros con cuestas… casi nada para el cuerpo.

El paso por meta siempre es un lugar donde se concentra más gente, así que recibimos los ánimos de personas conocidas entre el público. En la segunda vuelta perdí unos metros respecto a Egipto y a otro gran conocido, Carlos Moriones, de Carcastillo, y traté de mantener esa distancia de unos 8-10 metros para seguir su estela. Así completé la tercera vuelta, parando mi crono en 32:20 y entrando 10º en meta. Lo mejor: las buenas sensaciones corriendo a ritmo rápido.

La sorpresa llegó con nuestro compañero Javier Martínez, que entró en tercera posición, así que genial. Me alegro por el chaval y por su buen estado de forma. Nos contó que había estado peleando el segundo puesto hasta la rampa final, así que doble mérito. Buen calentón para él también.



Tras una buena ducha fuimos a la entrega de premios; había que arropar al compañero. En los sorteos no hubo suerte, pero donde sí llegamos con fuerza fue al almuerzo. Al llegar a meta nos dieron una bolsa del corredor con avena, leche Lacturale y una bolsa personalizada de la carrera, y en su interior un ticket para un pincho de txistorra, panceta o tortilla de patata. Para nuestra sorpresa, podías elegir entre uno, dos o los tres, así que, con el hambre que llevábamos, cogimos de los tres.

Pues, aprovechando la rayadica de sol que había en la Plaza de Murillo y charlando entre nosotros y con varias personas a las que llevábamos tiempo sin ver, se nos pasó la mañana. Tocó volver a casa, aprovechando para correr, entrenar y disfrutar 'desde dentro' de una carrera genial y de muy buena compañía.