Mostrando entradas con la etiqueta trail. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trail. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de junio de 2026

CRÓNICA TRAIL PEÑA DE ANDOSILLA "DESDE EL MICRO"

Una vez más, tengo que agradecer al Club Atlético Andosilla y al Ayuntamiento de Andosilla la confianza depositada en mí para poner voz a una de las carreras que vi nacer y, en cierto modo, una de las carreras que también me vio nacer como speaker.

En sus inicios, allá por 2021, apenas era mi noveno evento al micrófono. Hoy, casi cinco años después, sumo cerca de 250 eventos locutados, 250 oportunidades para seguir aprendiendo, adquiriendo experiencia y aportando todo lo que he ido viviendo a cada organización que confía en mí.

Fue en la mañana del domingo 31 de mayo cuando se disputó la sexta edición del Trail Peña de Andosilla, una prueba que sigue apostando por dos distancias cortas, pero muy intensas: 7 kilómetros y 14 kilómetros, con aproximadamente 200 metros de desnivel positivo para la corta y 600 metros para la larga.



Dos recorridos que combinan subidas cortas y explosivas con senderos y pistas, dando lugar a un trazado totalmente rompepiernas. De esos en los que hay que enlazar continuamente subidas y bajadas para acumular desnivel y donde los momentos de descanso son prácticamente inexistentes durante toda la carrera.

Con todo preparado y tras alguna que otra conversación con Jesús Mari a lo largo de la semana, me presenté en Andosilla sobre las 8 de la mañana. Todo seguía una dinámica muy parecida a la de ediciones anteriores, así que perfecto.

Tocaba ponerse manos a la obra cuanto antes, preparar todo lo necesario y dejarlo listo con tiempo. Siempre digo que es mejor que sobre tiempo a que falte, porque así puedes ir con más calma, revisar detalles de última hora y disfrutar un poco más del ambiente previo a la carrera.

Y como ya viene siendo habitual, en ese ambiente previo a la carrera empiezan a aparecer los saludos. Saludos a jueces, a corredores y corredoras y también a familiares que acompañan a los participantes.

La verdad es que también es bonito encontrarse con ellos, charlar un rato y ponerse al día. Al final, después de tantos años recorriendo carreras, uno acaba conociendo a mucha gente y estos ratos antes de las salidas sirven para reencontrarse con personas a las que quizá no ves desde hace semanas o incluso meses.

Y como ya viene siendo habitual, en ese ambiente previo aparecen los saludos a jueces, a corredores y corredoras y a familiares de corredores y corredoras. También es bonito verles por allí cerca y poder charlar un rato con ellos.

Me arranqué con la previa de la carrera para ir poniendo ya a la gente alerta y así poder entrevistar a participantes que pasaban cerca de mí. Unos repetían de años anteriores y otros venían por primera vez, así que había un poco de todo entre los participantes.



A las 10:30 en punto di la salida conjunta a las dos distancias. Una salida con más de 150 participantes repartidos entre ambos recorridos y con un gran nivel entre los corredores, así que una vez más la carrera iba a ir rápida.

Por eso aproveché para ir rápido al bar a coger fuerzas con un café y un pintxo, ya que antes de la carrera no había tenido tiempo y el cuerpo empezaba a pedir alimento...

No podía relajarme mucho, ya que en torno a la media hora podíamos tener al primer clasificado de la carrera corta en la zona de meta. Además, nos iba llegando información desde el recorrido, así que mejor todavía para mantener informada a la gente que esperaba la llegada de sus familiares y amigos.

Poco me faltó para acertar el tiempo de Miguel Ángel Ezquerro, primer clasificado del recorrido corto, que paró el crono en 30:47 y se llevó la victoria. Tras él llegaron Gorka Vergara y el local Arkaitz Zapirain, completando el podio masculino.

Las chicas tardaron poquito más. Leyre Jiménez, también local, se llevó la victoria por delante de Sil Palomar y Esther Berné, ambas de Azagra y supercontentas por subir al podio.







Poco a poco, con cuentagotas, fueron llegando participantes a meta y la gran mayoría con buena cara. El tiempo nos dio una tregua esa mañana y permitió disfrutar de la carrera en unas condiciones muy agradables.

Ya habían entrado todos los participantes que habían elegido realizar el recorrido corto y estábamos expectantes por la llegada del primer corredor de la distancia larga. Los pasos intermedios nos iban chivando que era Eloy Sancho, corredor de San Adrián, aunque luciendo los colores de Andosilla en su camiseta.

Así que, en cuanto vimos a Jesús Mari Calzada indicarnos que venía el primer clasificado y le vimos dar el giro que le colocaba en la recta de meta, me hizo especial ilusión narrar su llegada. Eloy ha estado en numerosas ocasiones en el podio, pero hacerlo en esta carrera tan especial para él y además como ganador, pues hace que uno se emocione casi más que el propio corredor. Enhorabuena, amigo.

Tras él llegó Jaouad Boualame, que va cumpliendo años, pero que no se baja del carro, y cerró el podio el vasco Alejandro Luna.

En chicas, otra local, aunque en este caso viviendo fuera de Andosilla, se llevó la victoria. Itziar Oteiza fue la más rápida, seguida de Ainara Gorricho, también de Andosilla, y completó el podio Miriam Marín, de Pradejón. Estas fueron las tres corredoras más rápidas en completar el recorrido largo.


Quedaba seguir recibiendo a muchos más participantes hasta la llegada de la escoba de la carrera, que en este caso acompañó a una pareja venida desde Zaragoza. Por lo que pude escuchar con el micro abierto, una de ellas no sabía muy bien dónde había venido... jajaja...

Y es que el recorrido y las cuestas sorprenden a quien no conoce la zona. Sobre el papel parecen una cosa, pero cuando te toca subirlas, la percepción cambia bastante.

Cambiamos de ubicación para la entrega de premios, que se realizaron, como viene siendo habitual, en los bajos del ayuntamiento.

Ese momento del cambio lo aprovechamos también para dar visibilidad a AFAN, la asociación de familiares con Alzheimer y otras demencias, que contaba con un stand informativo y de venta de merchandising para recaudar fondos destinados a la investigación, el acompañamiento y la ayuda a las familias, además de apoyar la investigación en la búsqueda de una cura y nuevos tratamientos farmacológicos.

Momento de entrega de premios, que fue rápida, puesto que teníamos que entregar a los tres primeros de cada distancia, tanto en categoría masculina como femenina, así como a los corredores locales.

Trofeos para los primeros, junto con productos de los patrocinadores, y medallas y detalles también para los segundos y terceros.

Con varias fotos de familia, la primera de los campeones y la segunda de parte de la organización y colaboradores que se encontraban por la plaza, cerramos la sexta edición del Trail Peña de Andosilla.

Con muy buen sabor de boca y ya pensando en la próxima edición. Por mi parte, volveré a Andosilla el 23 de agosto para la prueba ciclista y el 18 de octubre para la carrera de asfalto. También espero que se repita la Vuelta al Cerrao en Navidades, aunque sin correr tanto, que aún queda mucho por disfrutar en este 2026.



miércoles, 20 de mayo de 2026

CRÓNICA HARITZEN MENDI LASTERKETA "DESDE EL MICRO"

Pocos montes importantes de Navarra quedarán ya sin una carrera que se celebre en torno a ellos. Peña Unzué, ese gran monte que quienes nos desplazamos desde la Ribera hasta la capital navarra vemos siempre ahí, antes de llegar al Carrascal y a las canteras de la Sierra de Alaiz, necesitaba tener también su propia carrera.


Y eso que hace años —los más veteranos y veteranas del lugar lo recordarán— hubo un tiempo en el que la Hiru Mugak se celebró allí, con salida y llegada en el mismo lugar y con un recorrido diferente al actual.

Yo, de hecho, cuento con una edición terminada de la Hiru Mugak en 2015.

HIRU MUGAK 2015

Pues bien, desde el CAD Tafalla y, más concretamente, desde su Sección de Montaña, el año pasado se lanzaron a preparar una carrera en torno a la Sierra de Alaiz y a Peña Unzué, con salida y llegada en la propia localidad de Unzué.

Uno de esos pueblos que forman la Valdorba y al que hay que agradecer su predisposición y ayuda para sacar adelante un evento que, el pasado sábado 16 de mayo, en su segunda edición, volvió a demostrar su tirón llenando el cupo máximo de 450 participantes y dejando además a otras 40 personas en lista de espera.

Personalmente, desde 2015 no había vuelto a pisar la zona, así que el viernes por la mañana, sabiendo que el recorrido ya estaba balizado, me animé a pasar la mañana por el monte.

Siguiendo en todo momento las balizas amarillas del recorrido largo, completé los 24 kilómetros y 1.650 metros de desnivel positivo de Haritza, la distancia larga, parando de vez en cuando para hacer fotos y vídeos.

Aunque, por cierto, tras la última publicación —un reel explicando la carrera en un minuto— mi móvil dijo basta y he perdido, entre otras cosas, esas últimas fotos y vídeos.

El recorrido me pareció espectacular. Muy cambiante en cuanto a terreno y vegetaciónse refiere. Se podría decir que tiene cuatro subidas potentes.

La primera llega nada más salir, con posterior bajada hacia Echagüe. La segunda me la encontré con algo más de barro, aunque fue el único tramo donde había, y eso que el viernes me cayeron, por lo menos, cuatro buenos chaparrones.

En un momento del recorrido, por Los Viejos camino de los Robles, me salí unos metros de la ruta para acercarme a ver el roble milenario. Un rincón espectacular.

La tercera subida es la más larga. Se asciende hasta Alaiz, la cima más alta de la carrera, con un cresterío técnico y una bajada espectacular: piedra, bosque muy corrible, cascajo y dos saltos que, si no te das cuenta de que están ahí, pueden darte un buen susto. De hecho, más que saltarlos, casi es mejor destreparlos.

Y cuando ya vas viendo el pueblo y los kilómetros empiezan a acercarse al final… ¡SORPRESA! Subida a Peña Unzué. Y claro, tiene todo el sentido: hemos venido a correr a Unzué, llevamos más de 21 kilómetros y la hemos visto varias veces desde todos sus ángulos, pero todavía no la habíamos subido.

Una subida muy empinada, con cuerdas en su parte más alta y que, aunque en carrera no llega hasta la cima, yo el viernes sí aproveché para quedarme un ratito ahí arriba disfrutando de las vistas, antes de bajar directamente hacia el pueblo por la misma subida de los primeros kilómetros.

El sábado tocó madrugar. Pero ya se sabe, sarna con gusto no pica, ¿no? Pues eso. Feliz y contento de ir a conocer un nuevo evento desde el micro.

Desde primera hora, la gran familia del CAD Tafalla ya andaba por allí, y yo ya tenía claro cuál iba a ser mi ubicación, así que… manos a la obra para tenerlo todo listo.

Muchas caras conocidas, como en tantas y tantas carreras, así que tocó repartir saludos, fotos, abrazos, besos y desear mucha, mucha suerte.




También cayó algún que otro consejo y resolver dudas sobre el recorrido, porque después de publicar que lo había hecho el día anterior, varias personas me preguntaban cuestiones de última hora antes de la salida.

Pasadas las 8:30 di la salida a Haritza, la distancia larga de 24 kilómetros y 1.650 metros de desnivel positivo, en la que más de 180 participantes se habían inscrito de manera anticipada. Pruebe que además era la 3ª carrera puntuable para la copa de Carreras por Montaña que impulsa la Federación Navarra de Deportes de Montaña y Escalada.

Una salida con muchísimo nivel que nos dejó la victoria de Mikel Ollo, rebajando en más de cinco minutos la marca de la edición anterior, y también una imagen curiosa: Mikel, Yeray (2.º) y Moha (3.º) entrando prácticamente acalambrados en meta después de darse “palos”, deportivamente hablando, durante todo el recorrido.

La victoria femenina fue más holgada y, dominando de principio a fin y demostrando estar en un grandísimo estado de forma, Maddalen Jiménez se llevó la victoria, rebajando además en 13 minutos la marca anterior.

También hay que decir que el día estuvo espectacular para correr: nublado, sin lluvia y prácticamente sin aire, salvo en las cotas más altas.

La carrera corta, Artea, la lancé a las 9:00 de la mañana, y además lo hizo con todavía más participación: 260 jabatos y jabatas dispuestos a correr —y mucho— en un recorrido de 11 kilómetros y 550 metros de desnivel positivo.

Un trazado con subida hacia la cima de Peña Unzué, aunque a mitad de ascensión el recorrido se desviaba hacia la zona de Echagüe y, desde ahí, tras varios toboganes sin grandes subidas, regresaba de nuevo a la localidad de salida.

Las victorias fueron para Ioar Tabar y para la “asfaltera” Egipto Flamarique, quien nos reconoció en meta que, de momento, y a pesar de la victoria, todavía le quedan unos cuantos años de asfalto por delante.

En meta hubo llegadas de todo tipo, hasta la llegada final de nuestra amiga y corredora caparrosaina del CAD Tafalla, Cristina Luqui, quien cerró la carrera como escoba de la prueba en poco más de cuatro horas, todavía lejos de las cinco horas que daba de margen la organización para completar el recorrido.

MIKEL URSUA FOTOGRAFÍA

Tocó cambiarnos de ubicación y meternos dentro del frontón para la entrega de premios. Un frontón que durante toda la mañana estuvo repleto de stands de diferentes productos y servicios, todos ellos artesanales.

Respecto a los premios, además de los ya clásicos trofeos para los tres primeros y primeras clasificados de cada carrera, así como para el primer y la primera veterana, hubo que repartir otros premios únicos y exclusivos de esta prueba.

En la carrera Haritza se entregó el premio Kronoescalada “La Conquista del Guerga”, una parte cronometrada de la subida a Peña Unzué desde la fuente Arregia.

En la carrera Artea se disputó el premio Beratxa Sprint, un sprint desde la salida hasta la iglesia de Unzué. No llegaría ni a 700 metros de distancia, pero ojo: salida cuesta abajo, giro de 180 grados y subida potente por asfalto.

Y además, un premio muy especial por equipos: el Guztion Lorpena, una clasificación realizada mediante la suma de tiempos de dos participantes del recorrido corto y dos del largo, con la condición de que al menos una de ellas fuera mujer.

También se sortearon varios lotes a través de la venta de boletos para una recaudación solidaria destinada a diferentes asociaciones: GERNA (Grupo de Enfermedades Raras de Navarra), DEBRA (Asociación de Epidermólisis Bullosa o Piel de Mariposa) y ASFAPE (Asociación de Afectados de Síndrome de Fierce, Alteraciones Relacionadas y Piel).

Para cerrar el día, tocó quedarse a comer con la familia de Haritzen Mendi Lasterketa. Una comida deliciosa, sí, pero sobre todo una comida con un ambientazo increíble y con muchas ganas ya de que llegue la III edición.

También hubo sorteos, aunque esta vez nos fuimos de vacío. Lo que sí nos llevamos, además de un saco enorme de grandes momentos, fue una bolsa del corredor de lo más completa.



Gracias, equipazo. Eskerrik asko. Ahora toca reservar fecha para el año que viene.

¡Haritza bezain gogorra!






jueves, 26 de febrero de 2026

CRÓNICA LARRATE TRAIL CARCASTILLO "DESDE EL MICRO"

El pasado domingo le tocó el turno a una de las primeras citas del trail running navarro de la temporada. La Larrate Trail celebró el domingo, 22 de febrero, su octava edición, que en los últimos años siempre ha rondado los 250-300 participantes.

Este año no iba a ser menos y, además, nos trajo una novedad: una nueva distancia más corta de 5 km y 120 m+, para que el futuro del trail navarro pudiera demostrar que, poco a poco, hay cada vez más participantes en edad temprana que quieren disfrutar de correr por la montaña. Así, esta distancia se reservó para los Juegos Deportivos de Navarra.

La prueba mantuvo las tres distancias del año pasado: la media maratón de 21 kilómetros y 700 m+, los 14 kilómetros y 400 m+, que se estrenaron el año pasado, y la corta de 11 km y 350 metros positivos.

Unos recorridos que, en su gran mayoría, estaban afectados por el tremendo incendio que se produjo en la localidad a principios de agosto y que dejó el monte totalmente calcinado. Pero, desde la organización del Club Deportivo Larrate Trail y el Ayuntamiento, lejos de venirse abajo, le dieron la vuelta a la situación para sacar adelante, un año más, la prueba y que sirviese también como concienciación de la importancia de cuidar nuestro entorno.



Personalmente, la Larrate Trail me trae muy buenos recuerdos. Siempre lo digo y no me canso: fue la carrera que primero apostó por mí fuera de mi zona de confort y, desde entonces, le tengo un cariño muy especial.

Pues bien, si no había alicientes suficientes, en esta edición 2026 iba a estrenar allí mi nueva marca personal, Alex Remón Speaker. Coincidencia o no, desde donde me preparan la equipación me llamaron a mitad de semana para decirme que ya la tenían lista, así que qué mejor lugar que uno tan especial para estrenarla.



Desde primera hora de la mañana, todo el mundo estaba preparando en la zona del cruce todo lo necesario para la salida y la meta. Caras conocidas, alegría por volver a vernos y al lío, que el tiempo pasa rápido.

En estas, un amigo y antiguo alumno de Crosstrain Peralta me llevó a su centro de entrenamiento, recientemente abierto en la localidad. Así que mucho ánimo y suerte con el emprendimiento.



A las 10:00 era el momento de la salida. Teníamos a todos los corredores preparados para una salida conjunta. Primero nos aseguramos bien de que los participantes de los Juegos Deportivos no estuvieran en ese cajón, puesto que su salida iba a ser diez minutos más tarde.

Con todo preparado y con el OK del comité de jueces, pedimos al público que nos ayudara con la cuenta atrás para lanzar a los corredores a la conquista de Larrate.

Tal y como hemos dicho, diez minutos más tarde dimos la salida a un buen puñado de participantes de los Juegos Deportivos de Navarra. Este año no íbamos a tener mucho descanso tras la salida, puesto que, entre que ya habían pasado diez minutos de la carrera absoluta y que estos jabatos y jabatas corren muchísimo, se iban a presentar rápidamente en la zona de meta.

Sin mucho tiempo de espera, gracias al grupo de voluntarios y voluntarias y a Asier, que hizo una labor espectacular en meta, nos avisaron de que la cabeza de carrera del recorrido corto ya estaba a un kilómetro de meta. Así que tocaba mover a la gente para que se acercara a las vallas de la zona de meta, porque a partir de ese momento íbamos a tener mucho movimiento por el sinfín de podios que había que cantar y contar.

Podios de tres distancias, chicos y chicas, podios locales y, además, el Campeonato Navarro Individual de Trail Running, impulsado por la Federación Navarra de Atletismo y clasificatorio para el Campeonato de España de Trailrunning por Autonomías a disputarse en Oviedo. Todo eso en pocos minutos y, claro, tocaba estar atento a todo.




Rápido resumen:

  • Recorrido 21K: Moha Ouyart y Ane Elzaurdia.

  • Recorrido 21K – Campeonato Navarro: Rubén Astiz y Ane Elzaurdia.

  • Recorrido 14K: Eduardo Esteban y Maite Beregaña.

  • Recorrido 11K: Yelko Pardiñas y Aitana Millez


Casi dos horas recibiendo corredores en meta, desde la llegada de Yelko hasta la de Miguel. Dos horas de disfrute, diversión, buena temperatura —que también se agradeció—, saludos, abrazos, entrevistas, emoción y muchos participantes corriendo con la camiseta oficial 2026, moradita con el logo en negro recordando esa fatídica primera semana de agosto… y una caña en la mano. Yo no bebí, pero sabía que el tirador de cerveza, un año más, no podía faltar a la cita.

Con la llegada del participante menos rápido, pasamos a la entrega de premios, que cambió ligeramente de ubicación y de photocall. Una ceremonia presidida por María Velázquez, presidenta de la Federación Navarra de Atletismo, quien se encargó de entregar los premios a los campeones navarros en las diferentes categorías.

Hay que destacar los premios de las diferentes carreras, ya que, además del trofeo, se reparten numerosos productos y detalles de distintos colaboradores, así como las txapelas para los campeones y campeonas. Hubo detalles también para los "farolillos rojos", esas personas que disfrutan más tiempo del recorrido que otros, y un reconocimiento especial también para los escobas de la carrera.



Para ir poniendo punto y final al evento, un año más pedimos la presencia de los voluntarios y voluntarias de la carrera, ya que son muchísimos los vecinos que se animan a colaborar. Y, por último, una foto personal con la junta del Club Deportivo Larrate Trail para cerrar el evento 2026.

Poquito más dio la mañana, salvo para tomar un trago post-carrera en la terraza de un bar con personal de la organización, charlar sobre varios temas —relacionados y no relacionados con la carrera— y citarnos para la próxima vez, ya sea en Carcastillo o en cualquier otro evento.


sábado, 22 de noviembre de 2025

CRÓNICA ITURBERO TRAIL "DESDE EL MICRO"

Iturbero Trail es otra de esas carreras creadas por corredores para corredores, donde se cuida cada detalle y se prioriza el buen trato por encima de la masificación. Lumbier, una localidad de la comarca de Sangüesa con unos 1.300 habitantes, acogió el pasado domingo 16 de noviembre la 3ª edición de la Iturbero Trail, que además puso el broche final al Campeonato Ekialde 2025.

Y es que, en esta tercera edición —al igual que en la segunda—, el cupo máximo de participantes volvió a fijarse en 200 personas. Muchas se quedaron fuera por no llegar a tiempo a conseguir un dorsal. Los organizadores, corredores experimentados en pruebas de trail, cuentan con suficientes compromisos y amistades como para saber que la carrera iba a estar, una vez más, impecablemente organizada.

Por tercer año consecutivo, y como en cada una de sus ediciones, me presenté en la plaza de Lumbier a primera hora de la mañana. Serían alrededor de las 8:00, el mismo momento en el que estaban citados los voluntarios y voluntarias para empezar a preparar toda la zona de salida y llegada.



Pocos cambios —por no decir ninguno— respecto a las ediciones anteriores. Así que, sin perder tiempo, cada cual se puso a lo suyo para dejarlo todo niquelado antes de que empezaran a llegar los participantes a recoger la pedazo de bolsa del corredor, repleta de productos de Argal, 226, Kaiku, Estrella Galicia, Josenea y A 4X km. (A mí también me cayó una, gentileza de la organización).

La tarde anterior había participado, con dorsal, en otra carrera que se celebraba en Navarra: Larreak Bizirik. Varios corredores tenían pensado hacer doblete, igual que yo; la diferencia es que ellos iban con dos dorsales y yo con un dorsal… y un micro. La cuestión era volver a encontrarnos y disfrutar de ese ambiente tan bueno que se respira en los momentos previos a cualquier carrera.

A las 10:00 comenzaba con las carreras infantiles. Varias pruebas a lo largo de la Calle Mayor fueron animando la mañana y creando un ambiente magnífico. En esa misma calle ya estaban instalados los puestos del mercadillo que, un año más, se sumaban al evento para dar visibilidad y complementar los servicios ofrecidos a los participantes.

Txapel, con sus cervezas; Magalean, con ropa de alma rural; Txusa, con sus cremas; Blanca, con su propuesta de librería y juegos; y Saida y Roberto, dando visibilidad a ANECS (Asociación de Niños Enfermos de la Comarca de Sangüesa) además de ofrecer queso y galletas para deportistas. Estos fueron los puestos que este año llenaron de vida y color el evento.

A las 11:00 tocó dar la salida a la prueba absoluta. Una única distancia de 10,5 kilómetros con 550 metros de desnivel positivo que llevaría a los corredores por la Sierra de Leyre, en un recorrido relativamente sencillo y corto para todo lo que podría dar de sí la zona. Siguiendo el trazado de las ermitas —recientemente balizado y limpiado—, los participantes alcanzaban el punto más alto: Romastaca, a 933 metros de altitud.



El recorrido ofrecía pasos muy curiosos, como el Puente de las Cabras, el entorno de la fábrica de Argal o zonas de mucha vegetación que, después de las últimas lluvias, estaban especialmente bonitas. También había tramos técnicos, como el inicio de la bajada, con lajas resbaladizas que obligaban a extremar la precaución. Y, para rematar, un final de carrera exigente, con un buen cuestón que llevaba directamente a la zona de meta, donde se concentraba más público para animar a los participantes en sus últimos metros.

Desde mi posición en meta no puedo ver esa última cuesta, pero aun así apuré hasta el último instante para descubrir quién y cómo aparecería el primer corredor a unos 100 metros de la llegada. En cuanto lo vi asomar, salí corriendo hacia la meta para recibirlo y ver de cerca cómo entraba el primero. Además de cruzar el arco de meta metálico y personalizado, tuvo el honor de ser también el primero en hacer sonar el gran cencerro que cuelga allí. Eduardo Esteban se llevó la victoria sumando una mas a su palmarés.

Ya desde mi posición en meta fui nombrando y animando a todos los participantes que iban terminando la carrera, hasta que llegó la primera chica: Ilargi Pérez, la más rápida de la mañana del domingo.

Entre la llegada del primer participante y la del último transcurrió casi una hora en la que estuve recibiendo a corredores con sensaciones muy distintas. Ese final tan exigente les cambia la expresión en cuestión de segundos.



La llegada del participante más lento de la mañana se vive con bastante expectación en esta carrera, ya que la organización tiene un detalle muy especial con esta persona: entregarle un trofeo, una zoca. Debe guardarla durante todo el año y, en la edición siguiente, devolverla en la carrera para que el nuevo último clasificado se la lleve a su casa.

Antes de que llegase el último participante, también di paso a la apertura del lunch. Un ágape muy completo en la plaza, que sirve para que corredores, corredoras y familiares disfruten de un buen rato, más aún con la magnífica temperatura que tuvimos.

En la parte protocolaria de los premios comenzamos con los sorteos entre los participantes, con comidas y cenas en varios establecimientos de Lumbier. A continuación se entregaron los premios absolutos y locales de la carrera, así como los correspondientes a la clasificación general del Campeonato Ekialde, que incluye las pruebas de Liédena, Aibar, Burgi, Otsagabia y Lumbier.

Para el final quedó la tradicional foto de familia de los voluntarios y voluntarias de Iturbero Trail. Después, se sorteó entre ellos un premio muy esperado por todas las personas que hacen posible esta carrera.

Sin tiempo para más, despedí la jornada hasta el año que viene. Así que ya saben: si quieren disfrutar de otra bonita carrera, estén atentos y atentas, porque los dorsales vuelan.

martes, 18 de noviembre de 2025

CRÓNICA LARREAK BIZIRIK "DESDE DENTRO"

Ya tenía ganas de escribir una crónica “desde dentro”, porque casi se me había olvidado qué se siente al ponerse un dorsal y darlo todo en una carrera. Fue este pasado sábado, en Larreak Bizirik, y antes incluso de correr ya había sido uno de los más rápidos… pero solo en apuntarme. La organización ofrecía 150 dorsales y volaron en cuestión de minutos, así que tuve la suerte de reservar el mío a tiempo.

Había visto imágenes y vídeos de otras ediciones y la carrera tenía muy buena pinta por varias razones. La primera, porque se celebra de noche, y eso ya le da un toque muy especial. La segunda, porque se veía que los habitantes de Olaz-Subiza y de la Cendea de Galar se vuelcan con la organización: se visten con trajes típicos, incluyen figuras mitológicas y crean un ambientazo increíble. Y la tercera, porque detrás del evento está el mismo equipo que organiza la Galar Trail, que es un carrerón. Vamos, que tenía alicientes de sobra como para no perderme la cita.



Pues el sábado 15 de noviembre, sobre las 16:30, llegué a Olaz (Cendea de Galar). La tarde pintaba mal: lluvia, viento y frío. Pero, como contra eso no podíamos hacer nada, simplemente tocó adaptarse a la climatología y resguardarse donde se pudiera.



Recogí la bolsa del corredor en el edificio del Concejo de Olaz donde se incluía camiseta del evento, dos caldos de aneto y dos paquetes de filipinos, además del dorsal, imperdibles y pegatina para la consigna. La sorpresa vino en el sobre del dorsal, que incluía una tarjeta escrita a mano . Allí dentro se estaba de maravilla, así que aproveché para tomarme un café calentito a ver si entraba en calor. Poco a poco fueron llegando más corredores, y alguno que otro se sorprendió al verme por allí con pintas de correr… jajajaja. Al fin y al cabo, muchos solo me conocen con el micro en la salida, no con un dorsal puesto.

Di una vuelta por el frontón para ver el ambiente y la carrera infantil, y me encontré con muchas más caras conocidas que apuraban la hora para recoger el dorsal. Empezaron a caer las primeras gotas, así que me metí en el coche para resguardarme y terminar de prepararme para la carrera.

Y entonces llegaron las dudas: cortavientos sí, cortavientos no. Para el calentamiento estaba claro que sí; para la carrera… ya veríamos.

Calenté trotando por el pueblo, pero al ser pequeño (34 habitantes según el INE 2024), tocó dar varias vueltas por las mismas calles. Un poco de movilidad de tobillos —que siendo un trail nocturno había que llevarlos bien despiertos— y unas progresiones, porque la carrera era corta, apenas 6 kilómetros, y el primer kilómetro además era favorable. Ya me avisó Mikel Esteruelas: “El año pasado, el primer kilómetro salió a 3:30”. Jajajajaja… Estamos entrenados, sí, pero no para arrancar a esos ritmos.

Momento salida. Momentazo salida. Música potente, bengalas y los personajes de la carrera haciendo su baile de bienvenida delante de los corredores. Nada más arrancar, pasillo de bengalas y antorchas antes de meternos en el monte en los primeros metros. Como era lógico, todo el mundo salió a tope desde el principio. El camino era ancho, así que adelantar —o que te adelantaran— no suponía ningún peligro.

Por delante teníamos unos 6 kilómetros con tres subidas, y ya nos habían avisado de que la más dura sería la última.

No conocía nada del terreno. Verse, se veía poco si levantabas la vista, pero los senderos y los caminos eran espectaculares, más aún iluminados solo por nuestros frontales. Llegamos a una zona con bastante animación y, viendo ahora el recorrido, resulta que era lo que se conoce como el Pozo de la Sal. Ahí sí que había muchísima gente: antorchas, velas y un ambientazo increíble. Eso nos dio fuerzas para afrontar la última subida, corta pero intensa, que nos llevó hasta la ermita de San Miguel, la última cumbre antes de un descenso rápido, primero por sendero y luego por pista, para regresar de nuevo a Olaz.

Buen calentón: 30 minutos clavados, ni un segundo más ni un segundo menos, para terminar en la posición 19 de los 140 participantes en meta. El tiempo y la posición son lo de menos, lo cuento solo como anécdota. Lo realmente importante es que volví a sentir buenas sensaciones a estos ritmos, algo que no experimentaba desde hacía muchísimo tiempo. Ahora entreno con más continuidad, aunque las carreras de fin de semana cada vez se espacian más. Pero no me preocupa: también disfruto, y mucho, con el micrófono en la mano.


Al llegar a meta nos esperaba un caldo bien calentito, más que necesario, y nuestra mochila en el guardarropa para cambiarnos rápidamente, ya que no había servicio de duchas. Así que tocó quitarse la ropa mojada rápido, mientras charlaba con mi primo Asier, que ya tiene mérito: venir desde Falces a Olaz a ver la carrera con la tarde tan desapacible que teníamos.

Tras la carrera tocó disfrutar del Pintxo Pote que ofrecía la organización, un momento en el que nos juntamos todos y charlamos hasta que nos invitaron a salir al frontón. Allí se entregarían los premios y los vecinos de Olaz, vestidos para la ocasión, nos deleitaron con un baile muy especial.



Poquito más que contaros. Ganaron Andrés Roncal y Ainara Alcuaz, y todos los del podio se llevaron un trofeo muy chulo… o, al menos, diferente: una escoba personalizada con el nombre de la carrera.

Pasé un rato muy a gusto y volví a disfrutar de una carrera. Si queréis vivir una experiencia diferente —por ser nocturna, con un ambiente genial y muy cuidada, con velas, antorchas, bengalas…—, primero hay que estar atentos a la apertura de inscripciones y, después, solo queda disfrutarla al máximo.

jueves, 6 de noviembre de 2025

CRÓNICA HARO WINE TRAIL "DESDE EL MICRO"

Volví a Haro para una de las pruebas en las que tuve el gran honor de participar en su estreno en 2023, durante la primera edición. Aún recuerdo aquella primera conversación con Alba en otro evento, y las ganas e ilusión con las que me habló de la idea que estaban preparando. Aquellas charlas dieron fruto, y allí estuvimos en su debut.

Por cosas del calendario y algunos cambios de fecha, el año pasado no pude cuadrar para estar acompañando a esta magnífica organización. Sin embargo, para esta tercera cita, conseguí ajustar agendas y volver a disfrutar juntos de la experiencia.

Fue el pasado sábado, 1 de noviembre, cuando se celebró la III Edición de la Haro Wine Trail. Lo repetí hasta la saciedad: esto no era solo un evento, era una experiencia. Y es que organizar tres días repletos de actividades en torno a la carrera dice mucho del trabajo y la ambición del Club de Montaña Toloño, el Ayuntamiento de Haro, el Ayuntamiento de Villalba de Rioja, el club Haro Tryners, y de los muchos patrocinadores y colaboradores que hacen posible esta prueba.

La experiencia de la Haro Wine Trail comenzó el viernes por la tarde con la celebración de la Hallo Wine Trail, una carrera sencilla y solidaria a beneficio de Asprodema Rioja, la Asociación Promotora de Personas con Discapacidad Intelectual Adultas.

El sábado por la mañana tuvo lugar la carrera principal, con tres distancias. En esa misma jornada se celebraron también las pruebas infantiles, donde los peques pudieron diseñar su propio dorsal, además de disfrutar de los hinchables.

Durante la carrera, en la zona de meta se ofreció una degustación de panceta, y ya por la tarde la fiesta continuó con cata de vinos, la charanga Wesykes y Zeus Ochoa DJ.

El domingo puso el broche final con el Tour Jarrero y el Mercadillo Haromas, completando así un fin de semana lleno de deporte, solidaridad y buen ambiente.


Llegué a Haro sobre las siete de la mañana, justo cuando más llovía. Una pena que, después de tantos meses de preparación, la lluvia hiciera su aparición. Pero como frente a eso poco o nada se puede hacer, intenté darle la vuelta a la tortilla y animar a todas las personas que ya estaban por allí a esas horas. ¡Y venga, al lío! Que teníamos por delante una bonita mañana llena de energía y ganas.

Dejé preparada parte de la megafonía, ya que en esta carrera la salida y la meta no se encuentran en el mismo lugar. Tocaba repartir altavoces y dejarlo todo listo para que, cuando llegara de dar la salida, todo estuviese preparado en la Plaza de la Paza de Haro. Una vez lo tuve todo controlado, me desplacé unos cinco kilómetros hasta la localidad vecina de Villalba de Rioja, donde debía dar las salidas.

Una localidad, la de Villalba de Rioja, con apenas 170 habitantes según el INE en 2024, pero que ese día se puso en el mapa con más de 700 participantes con dorsal y muchas otras personas que, sin duda, estuvieron pendientes de la carrera.

Villalba de Rioja tomó el relevo de San Felices, un lugar precioso que acogió la salida de las dos primeras ediciones, pero mucho más complejo logísticamente para la organización a la hora de preparar el inicio de la prueba.

Antes de las nueve, cuando empecé con la animación, ya me había tomado un café en un bar cercano a la salida y había charlado con varios conocidos y conocidas. La mayoría de las personas que se encontraban por allí a esas horas iban a tomar la salida a las 9:30, para enfrentarse a los 26 kilómetros y 1.050 metros de desnivel positivo de la prueba denominada “Reserva”.

Más tarde, a las 9:50, di la salida a la marcha, una prueba de 15 kilómetros y 450 metros de desnivel positivo, denominada “Tempranillo”. Y ya, la última de las salidas, que lancé a las 10:30, fue la del “Crianza”, con sus 17 kilómetros y 600 metros de desnivel positivo.





Las salidas estuvieron llenas de ambiente. Os podéis imaginar lo que es dar la salida a 200 personas en las dos primeras pruebas y a 300 en la última. Desde la organización lo tenían claro: querían repetir una arenga motivacional para terminar de “enchufar” a los y las participantes y que salieran a tope.

Una vez con todo el mundo en el monte, que no se si a la conquista de Haro Wine Trail o a la búsqueda del vino de los avituallamientos o el almuerzo riojano a mitad de camino, a mí me tocaba correr de nuevo hacia la meta, ya que no había mucho tiempo material. Por eso, muy agradecido a todas las personas que me ayudaron a recoger rápidamente todo lo que habíamos montado para la salida.

Ya ubicado en la zona de meta, y con las tres pruebas recorriendo las sendas y caminos de los montes Obarenes, tocaba dar inicio a las pruebas infantiles y esperar las noticias de la organización, que informaban de que los primeros clasificados se encontraban ya cercanos a la meta

Fueron unas dos horas y quince minutos aproximadamente de llegadas a meta. ¡Una locura total y diversión a tope! Había muchísimo que narrar, contar y comunicar.

Además de la carrera en sí, la Haro Wine Trail forma parte del circuito de carreras por montaña La Rioja Mountain Race, un circuito que une 12 localidades riojanas en una atractiva liga y tres copas: invierno, primavera y otoño. Pues bien, la prueba de Haro fue el final de la Copa de Otoño y, además, el colofón de toda la liga.

A todo esto hay que sumarle las muchas anécdotas, historias, retos personales, debuts y un sinfín de sueños cumplidos que hubo que contar. Así que, como os podéis imaginar, estuve de lo más entretenido.







Durante las llegadas, como ya hemos comentado, hubo degustación de panceta, varios sorteos entre los participantes y actividades para los más peques, que pudieron pintar mochilas a su gusto. Además, la zona de meta contaba con varios stands informativos de diferentes patrocinadores y colaboradores, que dieron aún más vida al ambiente.

Entregamos los premios, tanto de la carrera como de la Copa de Otoño, y despedimos el evento con una gran foto de familia junto al grupo de organizadores y voluntarios. Después, nos marchamos a comer, como no podía ser de otra manera, con esta gran familia.

Nos esperaban unos deliciosos caparrones y albóndigas, preparados con todo el cariño por más voluntarios, por y para ellos. Hubo también postre, café y, cómo no, más sorteos, donde tuve la suerte de que me tocase algo.


En algún momento había que poner punto y final al día. Estaba muy a gusto, y todavía quedaban más actos por disfrutar. Me emocionó Daniel con unas bonitas palabras y, antes de marcharme, recogí una gran bolsa del corredor —que, quienes participasteis, ya sabéis lo completa que era: camiseta, vino, queso, fruta, bebida, yogur, barrita, avena, caldo…—.

Tras una foto final y un agradecimiento sincero a la organización, tuve que despedirme y dejarles allí, continuando con su gran fiesta de la Haro Wine Trail.