viernes, 30 de octubre de 2026

CRÓNICA PEÑA ROYA TRAIL CAPARROSO "DESDE EL MICRO"

Hay encuentros que tienen un significado especial, y el vivido este pasado domingo en Caparroso fue uno de ellos. La XI Trail Peña Roya me dejó una de esas historias que merece la pena contar, porque detrás de una mañana de deporte también hay recuerdos, personas y momentos que nos devuelven a nuestros comienzos.

En cuanto vi el nombre de Dani Aguirre entre los inscritos, me hizo muchísima ilusión. Y es que Dani forma parte de uno de los recuerdos que guardo con más cariño de mis primeros pasos como speaker. Hay una fotografía que siempre tengo muy presente, la primera que aparece en la pestaña «Trayectoria Speaker Carreras» de mi blog personal. Cada vez que entro para añadir un nuevo evento o actualizar algún detalle, vuelvo a encontrarme con ella y recuerdo aquel primer día en el que tuve el valor de ponerme delante de un micrófono.

Han pasado nueve años desde entonces y, quién me iba a decir que el destino nos volvería a juntar en Caparroso, precisamente cuando estaba celebrando mi evento número 281. Siempre he dado mucho valor a las primeras veces, a esas decisiones que nos sacan de nuestra zona de confort y que, sin saberlo, pueden terminar marcando nuestro camino. Aquel primer día fue una de ellas.


2017


2026



A las 7:30 de la mañana había quedado con Jose Mari. Al final, fui yo quien le hizo madrugar más a él que él a mí. Y es que a las 9:30 teníamos la primera de las salidas, una marcha no competitiva cuyos participantes iban a completar el mismo recorrido que la distancia larga: 17 kilómetros y 420 metros de desnivel positivo. Aunque no fue la salida más numerosa, pudimos disfrutar de una previa animada y acompañar con entusiasmo a quienes se animaron a participar.

ELENA GALINDO


A las 10:00 llegó el turno de los más pequeños. Tres carreras no competitivas, sin premios en el podio, pero con un detalle para cada participante al cruzar la meta. Las vallas junto a la salida y la llegada fueron llenándose de familiares y acompañantes, que dieron un ambiente espectacular a cada una de las carreras. Porque cuando corren los más pequeños, la ilusión también se contagia a quienes están al otro lado de las vallas.

A las 11:00 tocaba poner rumbo al monte con las tres distancias restantes: 3 kilómetros no competitivos, 8 kilómetros y la prueba competitiva de 17 kilómetros. La distancia de 8 kilómetros llevaba a los participantes hasta el Cristo y Peña Roya, para regresar nuevamente al Cristo por un camino diferente y emprender el camino de vuelta a Caparroso. Por su parte, los corredores de la distancia larga compartían el inicio, pero continuaban en dirección a las antenas de Peña Roya, la vaquería, los acantilados junto al río Aragón y la subida de las Calaveras. Todavía les esperaba una segunda ascensión al Cristo, esta vez por un sendero más vertical, antes de regresar al pueblo y cruzar el arco de meta.

JOSE MIGUEL


Desde mi posición al otro lado del micrófono, pude disfrutar de unas llegadas en las que el público participó muchísimo, ayudando a crear un ambiente fantástico. Uno de los momentos más especiales llegó con Miguel Ángel Hernández, corredor local que apareció como primer clasificado de la distancia corta y provocó una auténtica explosión de alegría entre los presentes. En categoría femenina, la victoria fue para Maribel Medina, que venía de subir al primer cajón del podio el sábado anterior en los 10K Ruta del Barbo de Cadreita.

En la distancia larga, Yelco Pardiñas se llevó la victoria masculina. Otro habitual de los puestos de honor que, al igual que Maribel, también llegaba después de competir el sábado, donde se había impuesto en la distancia txiki del Trail Betagarri. La sorpresa me la llevé con Virginia Quellca, vencedora de la prueba larga, no tanto por su victoria como por no haber competido el sábado. Algo poco habitual en ella, acostumbrada a encadenar carreras durante los fines de semana y a visitar con frecuencia los puestos de podio.

También me gustaría destacar las medallas finisher entregadas por la organización, elaboradas con plásticos recogidos del mar. Un detalle diferente y con un mensaje de concienciación medioambiental que demuestra que los recuerdos de una carrera pueden tener también un valor añadido.

Durante toda la mañana, Jose Mari estuvo pendiente de cada detalle. Cuenta con un equipo de colaboradores fantástico y con el respaldo de empresas e instituciones que hacen posible que esta prueba tenga tantos atractivos, desde los trofeos y premios económicos hasta los buenos lotes que se sortean entre los participantes. Tiene todo tan controlado que hasta encuentra tiempo para ponerse un dorsal y disfrutar desde dentro de su propia carrera.

JOSE MIGUEL


La jornada terminó de la mejor manera posible, con una comida de hermanamiento que sirvió para compartir las mejores anécdotas de la mañana, recordar algunos momentos, poner fecha a la edición de 2027 y disfrutar de una exquisita paella en una compañía inmejorable.

Quiero agradecer al comité técnico de la Federación Navarra de Atletismo su disposición para ayudar, colaborar y trabajar conjuntamente cada vez que coincidimos en las carreras. A Jose Miguel y Elena, por sus fotografías para el recuerdo; a Jose Mari, por los vídeos y por la confianza depositada en mí; y a todo el equipo de Atletismo Caparroso, por ayudarme y facilitarme tanto las cosas durante toda la jornada.

Caparroso me regaló mucho más que un nuevo evento en mi trayectoria. Me permitió volver por un instante a aquel primer día de 2017, recordar de dónde vengo y comprobar todo lo que puede crecer una decisión tomada con valentía.

281 eventos después, sigo disfrutando de aquellas primeras veces que un día me sacaron de mi zona de confort. Y qué bonito es que, nueve años después, algunas de aquellas historias vuelvan a cruzarse en el camino.

¡Nos vemos en 2027, Caparroso!



martes, 27 de octubre de 2026

CRÓNICA BETAGARRI TRAIL "DESDE EL MICRO"

Solo aquellas personas que están detrás de un evento saben lo que cuesta hacer crecer una carrera. Solo ellas conocen las horas que hay que dedicar, invertir y destinar a ese sueño que un día tuviste, al que le pusiste fecha y que, con el tiempo, se convirtió en realidad. Solo ellas saben lo que significa escuchar el nombre de su carrera en cualquier lugar.

Betagarri Trail es una de esas carreras en las que, seguramente, la persona que más horas dedica a que el evento siga creciendo escucha su nombre con orgullo y recuerda todo el alma y el cariño que le pone durante el año para que salga genial.

Una auténtica pasada el crecimiento de este trail navarro por las faldas de Lókiz, que ni mucho menos ha tocado techo. Hasta aquí puedo leer. Y es que, como bien dijo Andrés en su despedida, 2027 vendrá con novedades. Si queréis ir apuntando la fecha, será el 23 de octubre. Yo ya la tengo reservada.



660 participantes. Récord absoluto de corredores en su sexta edición. Una carrera que nació en la postpandemia, en aquella etapa en la que los eventos deportivos comenzaban a recuperar su sitio después de tantas suspensiones. Y en aquella primera edición, quien escribe esta crónica ya disfrutó de sus senderos. Por eso, guardo un recuerdo especial de aquel estreno, que siempre me trae muy buenos recuerdos.

Como en ediciones anteriores, Betagarri Trail ofreció tres distancias: la Trail, de 24 kilómetros y 1.050 metros positivos; la Ikatz, de 15 kilómetros y 660 metros positivos; y, por último, la Txiki, de 8,5 kilómetros y 280 metros positivos.

Tres recorridos por las faldas de la sierra de Lokiz en los que había de todo. Partes corribles, zonas técnicas, desniveles que obligaban a trepar ligeramente, tramos para correr con flow por senderos muy utilizados por las bicicletas y subidas potentes. Todo ello, prácticamente durante toda la carrera, metido en el bosque.

Recuerdo que, hace un par de años, un señor de Ancín/Antzin me dijo que quien corría esta carrera salía con el oxígeno renovado, después de pasar tanto tiempo respirando el aire puro de los bosques de encinas. Aquel comentario se me quedó grabado.

Eran las 7:30 de la mañana del sábado 24 de octubre y la zona de meta ya estaba vestida de gala. Andrés y JaviDiKas fueron los primeros a los que vi y saludé. ¡A saber si habían dormido algo!

Después de buscar la mejor ubicación para el equipo de cronometraje y para mi equipo de megafonía, tocó hacer lo de siempre: descargar material, colocar los equipos y tirar cables de un lado a otro.

La primera salida estaba prevista para las 10:00, pero el buen ambiente que ya había durante la recogida de dorsales hizo que me arrancara con el micro prácticamente desde las 9:00. Había que dar información, sí, pero, sobre todo, había que conocer a los protagonistas que habían llegado desde hasta 20 provincias diferentes, además de algún que otro participante extranjero.

Los minutos previos se me pasaron volando. No me daba ni cuenta, especialmente porque estaba disfrutando de lo que más me gustaba hacer: poner en valor el trabajazo de todas las personas que habían hecho posible que estuviéramos allí.

Organización, voluntarios, colaboradores, familias, participantes, vecinos, equipo de cronometraje, fotógrafos, videógrafo... Absolutamente todos tenían su protagonismo en mis previas.



Tres carreras, tres salidas diferentes. En orden de distancia, de mayor a menor: a las 10:00, a las 10:15 y a las 10:30.

Si dar una salida ya era emocionante y emotivo, dar tres, ni te cuento. Las tres estuvieron muy pobladas y entre los participantes encontré rostros de todo tipo, con esos nervios, esas sonrisas y esa concentración que aparecían justo antes de enfrentarse a su objetivo.

Mientras aquellos jabatos y jabatas disfrutaban de los senderos que les habían preparado, yo me quedé en la zona de meta controlando los tiempos de paso para poder ofrecer información de lo que estaba sucediendo.

La distancia más corta podía tener a sus primeros participantes de vuelta en apenas 35 minutos, así que mucho tiempo para descansar no iba a tener. Tocaba quedarse quietico y preparado para contar y narrar todo lo que aconteció durante las siguientes dos horas y media de llegadas, desde que entró el primero hasta que cambié de ubicación para entregar los premios y realizar los sorteos.

Y es que, mientras los participantes de la Txiki empezaban a cruzar la meta, los de la Ikatz ya asomaban por el recorrido. Por tanto, había que estar pendiente de los primeros clasificados de esa distancia y, finalmente, mientras seguían entrando corredores de la prueba intermedia, aparecieron los participantes de la Trail de 24 kilómetros.

¡Looooocuuuuuraaaaa!, que dirían mis hijos.

Pero una locura de las buenas, de las que me encantaban. A todo aquello había que añadir entrevistas, animación, fotos con participantes, vídeos propios y ajenos y unas llegadas que merecían toda la energía posible. Más aún cuando algunos corredores aparecían cargados con los regalos escondidos durante el recorrido.


Porque sí, en Betagarri también había sorpresas: un chorizo en la distancia corta, un queso en la intermedia y un buen jamón en la larga. ¡Ahí es nada!

Y el jamón no era precisamente pequeño. Uno de los corredores que lo encontró tuvo que cargar con él durante nueve kilómetros, con sus correspondientes subidas y bajadas. Para rematar la historia, iba cuarto de la general y prefirió quedarse con el jamón, perdiendo bastantes puestos, antes que seguir peleando por el podio.

¡Jajajaja! ¿Tú qué habrías hecho en su lugar? Yo todavía me lo estaba pensando.

En lo deportivo, Urko Herrán y Aitana Sáinz se impusieron en la Trail de 24 kilómetros; Aitor Errarte y Ainhoa Arruti fueron los vencedores de la Ikatz de 15 kilómetros; y Yelko Pardiñas y Mireia Becerra se llevaron la victoria en la Txiki de 8,5 kilómetros.

Para la entrega de premios nos trasladamos hasta el podio, que este año se había sacado del frontón. Me pareció un gran cambio, ya que el frontón estaba preparado para la comida posterior y, en ediciones anteriores, resultaba más complicado que los premiados pasaran entre las mesas y las sillas para recoger sus galardones.

Este año, la entrega fue más ágil y cómoda. Además de los trofeos y los diferentes detalles, hubo premios económicos en las tres distancias. Otro detalle que me pareció importante destacar.

Después llegaron los sorteos de varios colaboradores, con los boletos vendidos para la ocasión. Aquello también nos dio bastante juego durante un buen rato y permitió alargar el ambiente festivo que se había vivido durante toda la mañana.

Y, por si fuera poco todo lo que habíamos disfrutado, todavía quedaba la estupenda paella. ¡Estaba deliciosa! Muchos corredores pudieron degustarla tranquilamente, bien sentadicos en el frontón, compartiendo mesa y conversación después del esfuerzo.



Yo tuve que engullir la mía en buena compañía, pero tenía prisa por llegar a casa. Me quedé con la pena de no poder disfrutar de la actuación del Gran Ritxarson, que a buen seguro pondría a todo el mundo a cantar y bailar.

Fue un día completísimo el que se pudo disfrutar en Ancín. Un día grande para el pueblo y para todas las personas que hicieron posible que 660 participantes disfrutaran de una jornada de montaña, deporte y convivencia.

Como comenté al principio, Betagarri Trail iba a seguir creciendo. Y, después de lo vivido en esta sexta edición, me quedé con la sensación de que todavía tenía mucho camino por recorrer.

Así que, si os gustan las carreras de montaña, los bosques, los senderos y las pruebas organizadas con cariño, apuntadla en vuestro calendario: el 23 de octubre de 2027 tenéis una cita en Ancín/Antzin.

Andrés, gracias por tu confianza y enhorabuena por la gran labor que realizaste. El trabajo que hay detrás de todo esto merece mucho reconocimiento.

Y a Ancín, lo mismo os digo: tenéis un auténtico carrerón.

¡Larga vida a Betagarri Trail!



domingo, 25 de octubre de 2026

CRÓNICA CARRERA POPULAR ANDOSILLA "DESDE EL MICRO"

El pasado domingo, 18 de octubre, tuve una vez más el honor y el privilegio de poner voz a la XVII Carrera Popular Villa de Andosilla. Muchos años ya contando con la confianza del Club Atlético Andosilla y de su Ayuntamiento, algo que siempre es de agradecer y que hace que volver a esta localidad tenga un significado especial.

Una carrera que se ha convertido en todo un clásico en los calendarios de los corredores populares y que, año tras año, sigue sumando personas dispuestas a disfrutar, participar y pasarlo bien en torno al atletismo popular. Ni más ni menos que 17 ediciones de una prueba que mantiene intacta su esencia.

Muy prontito me presenté en la plaza de Andosilla, con tiempo suficiente para preparar todo con tranquilidad y sin prisas. Enseguida fueron apareciendo integrantes del club para poner en marcha todos los preparativos: las vallas, el arco, los photocalls, el podio… Poco a poco, la plaza iba transformándose y adquiriendo ese aspecto tan característico de los días de carrera.

¡Y cómo cambia la cosa cuando empieza a vestirse de deporte!


Como iba tan bien de tiempo, hasta me dio para tomarme un pintxo y un café antes de encender el micrófono. Me acoplé al comité de jueces de la Federación Navarra de Atletismo y allí estuvimos un rato charlando y compartiendo desayuno. Que también hay que cuidar esos pequeños momentos antes de que empiece el trabajo.

A las 10:15 de la mañana arrancaban las pruebas infantiles, que un año más estuvieron muy pobladas. Ya desde la previa se respiraba un ambientazo, y es que contar con cerca de 250-300 participantes entre las categorías infantiles da muchísimo color y animación a una mañana como esta.

Desde los más pequeños hasta los cadetes, las carreras se fueron sucediendo una tras otra por recorridos cercanos a la plaza. Una ubicación que nos permitía seguir muy bien el desarrollo de las pruebas, especialmente en aquellas en las que los participantes tenían que completar varias vueltas al mismo circuito.


Mientras tanto, tocaba estar pendiente de cada carrera, animar a los chavales y, por supuesto, saludar a todos esos participantes de la prueba absoluta que ya recogían su bolsa del corredor y comenzaban a calentar.

Y es que esta cita tenía un aliciente añadido: era la undécima prueba del Circuito de Carreras Populares Ramón Óptica. Por eso, entre los inscritos había un montón de caras conocidas. Eso sí, a muchos no los veía desde la carrera de Cascante, allá por mayo. ¡Parece que fue ayer y ya habían pasado cinco meses!

Terminadas las carreras infantiles, en Andosilla tenemos ese pequeño parón de unos 20-25 minutos antes de la prueba absoluta.

Es el momento de aprovechar el micrófono para hacer entrevistas, charlar con los corredores, gastar alguna broma y conocer un poquito mejor a quienes están a punto de ponerse el dorsal.

Son minutos que disfruto muchísimo. Además de pasármelo bien, conseguimos que la espera se haga más corta y que los participantes se vayan metiendo poco a poco en el ambiente de la carrera.

Y cuando te quieres dar cuenta, ¡ya estamos preparando la salida!

Unos 200 participantes se colocaban en la línea de salida, dispuestos a darlo todo por las calles de Andosilla.

Por delante, un recorrido totalmente urbano de 5,7 kilómetros, con salida y llegada en la calle Roncesvalles, a la altura de la plaza.

Desde allí, los corredores se dirigían hacia la carretera y cruzaban el puente sobre el río Ebro para completar una vuelta por el barrio situado al otro lado. Después, vuelta a cruzar el puente y rumbo a la zona deportiva.

El kilómetro 3 es uno de los puntos con mayor animación del recorrido. Está a apenas 100 metros de la salida, así que incluso yo aproveché para acercarme hasta allí y ver pasar a los corredores. Porque sí, de vez en cuando también toca dejar el micrófono y disfrutar de la carrera desde el otro lado.

Y si hay un lugar donde se puede ver sufrir —deportivamente hablando, claro—, ese es la cuesta que conduce hacia la iglesia.

Ahí el ritmo cae considerablemente y no son pocos los corredores que optan por subir caminando. ¡Y hacen muy bien! Lo importante es administrar las fuerzas para después volver a volar en el último kilómetro, por la carretera que une Andosilla y Peralta, camino de la meta.

En lo deportivo, Héctor Miguel Fuertes se impuso al frente de la grupeta que se había formado hasta el kilómetro 4, mientras que Virginia Quellca se llevó la victoria en la categoría femenina. ¡Enhorabuena a ambos!

Y llegamos a la meta, uno de esos lugares en los que siempre sucede algo especial.

Llegadas de todo tipo: con buena cara y con cara de haberlo dado absolutamente todo. Con sonrisas, abrazos y gestos de satisfacción. Por parejas, en grupos, con los compañeros de equipo, junto a familiares y amigos…

Cada corredor tiene su propia historia y su manera de celebrar haber completado esos 5,7 kilómetros.


Pero hay algo que me gustaría destacar especialmente: la participación de la gente de Andosilla, que cada vez se anima más a ponerse un dorsal. Y, muy especialmente, el aumento de mujeres de la localidad que se suman a la carrera y se atreven a disfrutar del atletismo popular. ¡Ainara, cómo les motivas! 

Porque una carrera popular también va de eso: de conseguir que más personas se animen a practicar deporte, de compartir una mañana diferente y de demostrar que no hace falta ser un atleta profesional para disfrutar de la competición.

La carrera fue rápida, cortita y en unos 40 minutos ya teníamos a los participantes cruzando la línea de meta. Y, como manda la tradición, acto seguido llegó la entrega de premios, con trofeos personalizados y detalles en forma de vino y productos caseros gracias a los patrocinadores que colaboran con la prueba.

Un bonito reconocimiento para los protagonistas de la mañana y una buena manera de poner el broche final a la competición.

Durante toda la mañana, la plaza de San Cosme y San Damián contó con una mesa solidaria de la Asociación Española Contra el Cáncer, con diferentes productos de merchandising e información para quienes quisieran colaborar.

Una vez más, la Carrera Popular Villa de Andosilla mostró su lado más solidario, destinando parte de lo recaudado a apoyar la lucha contra el cáncer y el acompañamiento a las personas afectadas y sus familiares.

Porque el deporte también sirve para dar visibilidad a causas importantes, sumar esfuerzos y demostrar que, cuando una localidad se implica, se pueden hacer grandes cosas.



Tras la entrega de premios y la foto de familia, tocaba recoger el equipo y dejarlo todo preparado para la próxima aventura. Aunque, esta vez, mi estancia en Andosilla se alargó un poquito más.

Aproveché para echar el vermú con mi amigo Jesús Mari, uno de los grandes motores de esta carrera y de tantas otras pruebas que se celebran en Andosilla.

Quiero aprovechar estas líneas para agradecerle enormemente su confianza durante todos estos años y, sobre todo, su amistad. Porque detrás de cada evento hay muchas personas que trabajan, se implican y dedican horas y esfuerzo para que todo salga adelante. Y tener la suerte de compartir ese camino con gente así es algo que valoro muchísimo.

17 ediciones de la Carrera Popular Villa de Andosilla. Una plaza llena de deporte, cientos de participantes, solidaridad y una organización que sigue apostando por el atletismo popular.

Por mi parte, feliz de haber vuelto a poner voz a esta fiesta del deporte y de seguir formando parte de ella.

¡Gracias, Club Atlético Andosilla, gracias al Ayuntamiento y gracias a todas las personas que lo hacéis posible!

Deportistas, nos vemos en próximos eventos.



miércoles, 21 de octubre de 2026

CRÓNICA JUAN MIGUELIZ LEYRE TRAIL "DESDE EL MICRO"

Juan Miguéliz Leyre Trail: una montaña, una comarca y un recuerdo que sigue vivo.

Hay veces que me sorprendo a mí mismo por mi sexto sentido, por mi intuición o por alguna corazonada. La tarde anterior al evento le escribí a un amigo que iba a correr y al que veía con posibilidades de hacer un buen papel. Le dije que descansara, que al día siguiente tenía un carrerón por delante y que esperaba que llegase en buena forma.

Ese amigo, al día siguiente, lideró el recorrido largo de principio a fin y se llevó la victoria. Todavía no había ocurrido, pero yo ya me había preparado para ello.

Aritz, amigo, ¡enhorabuena! Zorionak.


El sábado tocó disfrutar de un carrerón en Navarra. Un carrerón en muchos sentidos y por muchos motivos.

El primero es el lugar. Las inmediaciones del Monasterio de Leyre, un conjunto monástico de enorme relevancia histórica, arquitectónica y espiritual para Navarra.

El segundo es el entorno. La majestuosa Sierra de Leyre, con el pico Arangoiti como punto más alto, una cima que tienes presente desde que llegas y que te recuerda constantemente dónde estás.

El tercero es su gente. Una carrera hecha con muchísimo cariño y con un recuerdo muy especial. Más de 300 voluntarios y voluntarias repartidos a lo largo de los 21 kilómetros. Muchos de ellos ya están camino de sus puestos en la montaña antes de las siete de la mañana. Ahí es nada.

Y el cuarto es el recuerdo. El de Juan Miguéliz, deportista fallecido en el Pirineo al que toda la comarca de Sangüesa rinde homenaje con esta carrera.

El orden de estos cuatro motivos podría ser cualquiera, porque todos son igual de importantes. Y todavía habría que sumar uno más: la fidelidad de la gente. Cerca de 350 participantes llegados de hasta 15 provincias diferentes para disfrutar de la montaña.

Pues eso, que a las siete de la mañana del sábado llegué a la explanada cercana al Monasterio. Saludos por aquí, saludos por allá, ubicaciones y buenos deseos para quienes ya salían hacia la montaña para ocupar sus puestos. Impresionante.

Con el frontal encendido, tocaba descargar los elementos de megafonía y ponerse manos a la obra para dejarlo todo instalado con suficiente antelación.



La noche anterior, el aire había hecho de las suyas y había tirado algunas vallas y carpas. Por seguridad, se decidió no colocar el arco hinchable de salida y meta. El resto del material estaba bien anclado al suelo para evitar problemas. Y menos mal, porque en un momento de la mañana mi mesa, mi ordenador y la cámara que grababa en meta acabaron en el suelo. ¡Más vale que no se rompió nada!

Desde primera hora, los participantes fueron recogiendo sus bolsas del corredor, que una vez más venían muy completas, con productos de la zona, una botella de vino y la sudadera oficial del evento.

Muchas risas, muchos nervios y muchas ganas de arrancar. Pero antes tocaban los actos protocolarios previos a la salida.

Primero, las palabras de un emocionado Miguel Ángel. Y, sinceramente, poniéndome en su lugar, bastante hace con animarse a coger el micrófono en esos momentos, con toda la carga emocional que lleva encima.

Después, un precioso baile del grupo de dantzas Rocamador, acompañado por Luis María Vital al txistu y al atabal.

Y, finalmente, el corte de cinta a cargo de Juan Miguéliz, padre del deportista que da nombre a la carrera. Una historia que comenzó con una pérdida y que, gracias al impulso de los deportistas de la comarca, dio lugar al nacimiento del club Trotecuto y, con él, a esta prueba que mantiene vivo su recuerdo. Una historia que ya suma diez años.



A las diez en punto lanzamos a los korrikalaris a la montaña. Como les dijimos antes de salir, la montaña les estaba esperando.

Dos recorridos para disfrutar… y sufrir

Por un lado, el recorrido corto: siete kilómetros y 600 metros de desnivel positivo. Una auténtica bomba.

De salida, una subida de 500 metros positivos hasta el avituallamiento del Portillo. Después, una zona que permite correr a ratos hasta llegar a la Cruz del Castellar y, finalmente, una bajada con 600 metros negativos que pone a prueba todos los sentidos.

Zonas reviradas, tramos de piedra suelta y otros en los que puedes soltar las piernas y correr. Lo tiene todo.

Los vencedores de esta distancia fueron Alberto Azparren y Guratz Azpiroz.

A la misma hora arrancó la prueba larga, con 21 kilómetros y 1.400 metros de desnivel positivo. Un recorrido que comparte la primera subida con la distancia corta. Así, de buenas a primeras, 500 metros positivos hasta el avituallamiento del Portillo. ¡Para ir entrando en calor!

A partir de ahí, los corredores completan un bucle de 7,5 kilómetros, descendiendo hasta los Rasos de Bigüenzal para después volver a ganar altura entre pinos y hayas hasta alcanzar la cresta de la Sierra de Leyre.

Desde allí se puede contemplar todo el embalse de Yesa y descubrir uno de los puntos más espectaculares del recorrido: el Paso del Oso, un precioso ojo natural abierto en la roca de la montaña.

Desde el paso del Portillo, por segunda vez, hasta la cima de Arangoiti, el terreno alterna tramos técnicos con otros más corribles. Y ahí aparece la famosa subida «trotecuto» a la cima de Arangoiti.

Está situada aproximadamente en el kilómetro 15 y es bastante puñetera: 400 metros positivos en apenas un kilómetro, cuando las piernas ya llevan un buen rato acumulando desnivel. ¡Casi nada!

Pero ojo, porque coronar Arangoiti no significa que el trabajo esté hecho. Aunque pueda parecer que ya lo tienes, de eso nada. Todavía quedan cuatro kilómetros hasta meta.

Los primeros encadenan varios toboganes, mientras que los últimos kilómetros coinciden con la misma bajada del recorrido corto: técnica, revirada y de esas en las que hay que mantener los cinco sentidos bien despiertos. Y más todavía cuando las fuerzas empiezan a escasear.

El primero en cruzar la meta ya lo hemos nombrado: Aritz Urdin. En categoría femenina, la victoria fue para Jaione Larraiotz.

Mucho más que una carrera

Mientras esperábamos la llegada de los participantes, además de la animación del speaker —o sea, yo—, hubo actividades para los más pequeños, con un taller de manualidades.

Y a partir de las 13:00 se pudieron degustar unas estupendas migas acompañadas de vino. Eso sí, por aquello de que trabajar y comer al mismo tiempo no resulta demasiado compatible con ponerse delante del micrófono, me tocó esperar hasta última hora para poder disfrutarlas. ¡Qué remedio!





En el apartado de premios, hubo categorías de veteranos en ambas distancias, además de las clasificaciones absolutas y locales.

También se entregaron los premios especiales M. Torres a los corredores y corredoras más rápidos en alcanzar el Portillo. Una forma de reconocer a quienes vuelan montaña arriba.

Por si fuera poco, se sorteó un jamón mediante la venta de boletos y, gracias al patrocinador Naturtrek, uno de los voluntarios se llevó un viaje al Toubkal, en Marruecos. ¡Casi nada!

Y para completar el lote de premios, también hubo un par de lotes de vino Gentiliza, de Bodegas Ledea, en Liédena.

Una jornada que se pasa volando

No dio para más la mañana, aunque la aprovechamos y disfrutamos a tope.

Ni un minuto de respiro desde que llegué a las siete de la mañana hasta que me marché a las cuatro de la tarde. Diez horas de actividad en las que hubo que estar pendiente de mil detalles, animar, informar, acompañar a los participantes y poner voz a todo lo que iba sucediendo.

Y cuando yo me marché, todavía quedaba gran parte del equipo de organización recogiendo todo.

Porque hay algo que a veces no se ve: todo lo que encontráis montado en la zona hay que llevarlo previamente hasta allí, ya que no hay nada preparado de antemano. Y todo ese montaje que durante unas horas da vida al evento tiene que desaparecer esa misma tarde, dejando el espacio recogido y limpio.

Una labor tremenda, de esas que merecen mucho más reconocimiento del que reciben.

Un auténtico placer, familia de la Juan Miguéliz Leyre Trail. Gracias por la confianza, por el trato y por hacer posible una jornada de montaña de las que dejan huella.

Y ahora sí… ¡el año que viene, X ANIVERSARIO!

¡Al liiiiiiiiiio!



viernes, 16 de octubre de 2026

CRÓNICA RUTA VINO NAVARRA EN OLITE "DESDE EL MICRO"

Olite tiene un sabor especial. Olite sigue teniendo su duende. Me sigue oliendo a medieval. Me gusta estar con su gente.

Y es que agradecido es poco con el grupo de Corredores Populares de Olite, con quienes, nada más terminar la carrera y ya en la cena postevento, sacamos el calendario, miramos la fecha y la agendamos para el año siguiente. Más confianza no se puede tener.

Una carrera, la de Olite, que se celebra a principios de octubre sobre un recorrido de 5 kilómetros, con salida y llegada en la céntrica Plaza de los Teobaldos, a las puertas del Museo del Vino y a escasos metros de la entrada al Palacio Real.


Un centro neurálgico precioso, recogido, para estar juntos y en familia. Una familia deportiva, una familia sencilla en la que, desde los corredores más pequeños hasta los más mayores, vamos cambiando de localidad fin de semana tras fin de semana, viéndonos y alegrándonos como si fuera la primera vez que nos encontráramos. Es una de las cosas más bonitas y agradecidas de mi profesión. Saludos, abrazos, fotos y gestos que se repiten cada fin de semana con mucha gente, en diferentes localidades y en torno al deporte.




La Carrera Ruta del Vino de Navarra se celebró el pasado sábado 10 de octubre y, como es habitual, tuvo lugar por la tarde. A las 17:00 comenzaron las carreras infantiles, con mucha participación. Al realizarse varias vueltas a la manzana, en torno a Enocentrum, se mantuvo la animación durante todo el tiempo gracias a la cantidad de gente que se agolpaba en la zona de salida y meta, donde, un año más, los amigos del CAD Tafalla estuvieron echando una mano para controlar las llegadas.

A las 18:00 se dio la salida al recorrido absoluto. Cinco kilómetros por delante para disfrutar del casco viejo de Olite en su inicio, de un camino rural en la parte intermedia, entre viñedos y con las vistas del imponente Palacio Real de Olite, antiguo palacio de los Reyes de Navarra del siglo XIV. El recorrido continuaba hasta terminar nuevamente entre los adoquines de la Plaza de Carlos III el Noble, pasando, al igual que en la salida, por el arco de la Torre del Chapitel y llegando a meta en los jardines de la Plaza de los Teobaldos.

Un recorrido sin apenas desnivel, estrecho en su inicio y en su final y que, al ser de cinco kilómetros, no deja demasiadas diferencias entre los más rápidos y los más lentos de la tarde. En esta ocasión, el más rápido fue Youssef Chelh, que consiguió la victoria por tercer año consecutivo, mientras que Virginia Quellca se llevó el triunfo femenino, una victoria que se le resistía en esta localidad de la Zona Media de Navarra.

Por otro lado, entre las llegadas hay que destacar que, en esta ocasión, la corredora más lenta de la tarde se llevó un premio especial gracias a un comercio de Olite, que decidió que su regalo recayera en la chica que llegara como «farolillo rojo» de la carrera. Así que allí estaban esperándola en meta para que se acercara a su comercio y eligiera el bolso que más le gustara de la tienda.

También hubo muchos más sorteos y premios que se repartieron antes de los podios, en los que, como en todas las carreras, se reconoce a los tres más rápidos y a las tres más rápidas de la tarde, además de a los participantes locales.

Pero aquí viene lo interesante y lo diferencial que destaco todos los años: hay un reconocimiento a los más veteranos y veteranas, que suben al podio por edad y no por tiempos, como puede ocurrir en otras clasificaciones de veteranos. Aquí se premia correr con mayor edad. Así que al primer cajón sube la persona más veterana de la carrera; al segundo, la segunda persona de mayor edad, y al tercero, siguiendo ese mismo orden, la tercera.



Los más pequeños se llevaron chuches y medalla en el podio, mientras que los absolutos recibieron vino, en forma de un botellón. Además, todos los participantes mayores de edad llevaban en la bolsa del corredor su correspondiente botellica, la camiseta oficial para quienes se habían inscrito antes de la fecha establecida, caramelos del Caserío de Tafalla y varios descuentos.

Tras la carrera y, como viene siendo habitual, tocó alargar la estancia disfrutando de la buena compañía de parte del equipo de Corredores Populares de Olite. Unos vinicos antes de cenar y, después, una gran cena en petit comité, comentando, hablando, reestructurando, poniendo en valor, agradeciendo y compartiendo un sinfín de impresiones que bien merece la pena mantener y conservar durante mucho tiempo.

Os puedo adelantar que la fecha ya está confirmada, así que apuntadla: 9 de octubre, VIII edición de la Carrera Ruta del Vino de Navarra, en Olite-Erriberri.

Hasta entonces, nos vemos en otros muchos eventos, deportistas.



viernes, 9 de octubre de 2026

CRÓNICA CARRERA PAREJAS ARDOI "DESDE EL MICRO"

La quinta edición de la carrera por parejas del Ardoi se celebró el pasado viernes, 2 de octubre, en las instalaciones del propio club organizador. El módulo de atletismo Patxi Morentin volvió a reunir a numerosos corredores y corredoras dispuestos a pasar una tarde de viernes en un evento deportivo y, además, a hacerlo acompañados de una pareja.

Hablando con la organización y con muchos corredores del propio club, nos dimos cuenta de que aquella idea un tanto alocada, que surgió con la nueva junta en 2022, ahora ya es una cita fija del calendario de carreras populares y un evento que cada año reúne a más gente. En la primera edición hubo 57 parejas y este año corrieron más de 300 participantes. Cierto es que, hace un par de años, se abrió la carrera a la participación individual, pero aun así, hay más gente que se decide a correrla en parejas.



Lo que nunca ha cambiado en estos cinco años de carrera ha sido su carácter solidario. En esta ocasión, la carrera colaboró con una familia de Zizur, concretamente con la familia de Nicolás, un joven zizurtarra que sufre la enfermedad de Duchenne. La distrofia muscular de Duchenne (DMD) es una enfermedad genética hereditaria y progresiva que causa una debilidad y degeneración rápida de los músculos.

Tuve la oportunidad de conocerle a él y a su familia, de charlar con ellos y de que nos contasen más sobre la enfermedad, sobre su día a día, sobre lo que supuso enterarse de la noticia y sobre cómo afrontan la situación con ayuda de la asociación.

Una tarde, la del viernes, que amenazaba lluvia. Nublado y con alguna gota que se escapaba a primera hora de la tarde, pero que, por suerte, respetó y dejó celebrar el evento sin agua de por medio.

Una tarde que arrancó con las categorías infantiles. Estas carreras no se hacen por parejas, sino que son individuales por el parque, con diferentes distancias según la categoría y con la participación de muchísimos corredores y corredoras del club que pertenecen a la escuela de atletismo del Ardoi. También, como es lógico, hubo participación de muchos otros txikis que se animaron a correr.



A las 18:00, muy puntuales, se dio la salida a la carrera absoluta. Aquí, cada oveja con su pareja. A ze parea, karakola eta barea. Así que la salida se dio con los participantes cogidos de la mano para que viésemos bien quién competía por parejas y quién lo hacía individualmente.

Durante la prueba no podíamos seguir el desarrollo de la misma, puesto que se trata de un recorrido circular por camino rural que pasa por los miradores de Ardoi y Gozalaz y retorna al mismo punto de partida. Así que ahí tuvimos un pequeño parón que rellenamos con unos sorteos de libros para los más peques.

La carrera me dejó un par de anécdotas curiosas. La primera fue ver en la primera línea de salida a cuatro corredores con cuatro móviles en la mano, dispuestos a darlo todo, pero también a grabar y enseñarnos desde su punto de vista cómo es la carrera.



La segunda anécdota fue que me tiré un buen rato preguntando al público si veríamos llegar primero a un corredor individual o a una pareja. Pues bien, ni una cosa ni la otra… ¡y las dos!

Juan Calvo (individual) y Ayrton Azcue con Álvaro Alduán (parejas) aparecieron juntos y entraron juntos. Así que nadie se llevó el premio simbólico del público... ¡jajajajaja!

Completaron los podios Marta Fernández y Elisa González (parejas femeninas), Sara Modrego y Martín Eslava (parejas mixtas) y Ane Pascual (individual femenina). Unos podios cada vez más apretadicos.

Una carrera con estas características es la excusa perfecta para correr un día con esa persona con la que tanto entrenas, con esa persona a la que ayudas a entrenar y a conseguir objetivos, con esa persona que nunca se decide a ponerse un dorsal o por cualquier otro motivo que te lleve a convencer a alguien para que participe contigo. Respuestas hubo de todo tipo. Hasta «Cupido» apareció por allí haciendo su labor. Jejejeje...

Hubo muchos «extras» en la carrera por parejas. La bolsa del corredor, que tuvieron el detallazo de darme una, traía varios productos y la camiseta oficial de 2026. También hubo un sorteo de una cesta con productos de Carretilla y otra cesta con productos del comercio local. Para participar, se vendieron boletos y lo recaudado se destinó a la familia de Nicolás.

Sorteos de los patrocinadores y colaboradores hubo para dar y regalar. Cenas, comidas, tatuajes, material deportivo, descuentos... y un sinfín de detalles con los que muchos participantes salieron premiados.

Y los ganadores también se llevaron buenos premios, con vales de comidas y lotes de vino. Además, todos los participantes pudieron degustar unas mini hamburguesas al finalizar la prueba y disfrutar de una consumición en el bar del módulo.


Ya veis que hubo muchos «extras» en la carrera y que otra de las cosas buenas de la prueba es que, al celebrarse en viernes, quedaba todo el fin de semana por delante. ¿Habrá más carreras que se animen a celebrarse los viernes por la tarde? De momento, que yo tenga contabilizadas en Navarra, hay tres: Binaka Ohiana Trail, que además coincidió esa misma tarde, y 3 Millas - 3 Burgos.

Bonita tarde. Gran ambiente. Y un club volcado con su carrera.

Una vez más, agradecido por vuestra confianza y, cómo no, agradecido a Sergio, que otro año más estuvo a los mandos del equipo de megafonía.



miércoles, 30 de septiembre de 2026

CRÓNICA AZKOTRAIL PERALTA "DESDE EL MICRO"

El pasado sábado, 26 de septiembre, tocó locutar en casa. En Peralta. Son numerosos los eventos deportivos que tenemos en la localidad y es para mí un lujo y un privilegio poder estar a los mandos del micro en cada uno de ellos.

Fue la sexta edición. La sexta vez que ponía voz a la carrera y que sumaba la experiencia adquirida a lo largo de tantos años ya al micrófono. También era la sexta vez que el Club Ciclista Azkoien se animaba a preparar un evento que, a pesar de ser un club de ciclismo y organizar la Extreme Vallacuera, lleva seis ediciones compaginándolo con la organización del Azkotrail.

No hubo novedades respecto a la edición anterior. Lo que sí hubo fue un aumento de participación y, una vez más, hay que destacar la cantidad de gente del pueblo que se animó a ponerse un dorsal. La gran mayoría debutó en la marcha, pero lo importante fue ponerse un dorsal, salir a la calle y disfrutar del evento desde dentro.



Con los preparativos me llevé una grata sorpresa. Al revisar el listado de participantes, boom... señal de alarma: Estefanía Unzu Ripoll, Verdeliss en redes sociales. Conocidísima por lo que mueve en redes, pero también por lo que va consiguiendo a nivel deportivo.

El fin de semana anterior, sin ir más lejos, se proclamó campeona del mundo de 100 kilómetros en su categoría de edad M40 y subcampeona por equipos representando a España. Así que tenerla en Peralta, lógicamente, además de ser una novedad, iba a dar bastante visibilidad al evento.

La mañana amaneció fresquita. Para las 8 ya estaba en la plaza y había bastantes cosas organizadas. Poco a poco se iban sumando voluntarios y voluntarias a la zona de la Plaza Principal y empezaban a llegar los participantes más madrugadores para retirar su dorsal, la camiseta —siempre y cuando te hubieses apuntado antes del 12 de septiembre— y un ticket para un pintxo tras la carrera.


Expectación máxima para ver cuándo aparecía Estefanía, que se dejó ver con bastante antelación por la plaza, pero enseguida se fue a calentar y a prepararse para correr la carrera larga, la de 16 kilómetros y 600 metros de desnivel positivo.

Una carrera, la larga, que salió a las 10 de la mañana y que repetía recorrido del año pasado. Un recorrido que en su primera parte te permite correr, y mucho, prácticamente hasta el kilómetro 8,5. Pero que, a partir de aquí, es un auténtico recorrido rompepiernas, con subidas y bajadas sin descanso, no muy empinadas, pero que casi es peor porque te pide la cabeza correr, pero el cuerpo no piensa lo mismo. Hay que probarlo para sentirlo.

Un cuarto de hora más tarde salió la carrera corta y la marcha. Prácticamente el mismo recorrido. La marcha, con un poquito menos de desnivel que la carrera corta, ya que se saltan un par de palomeras, realizando una parte por camino en lugar de por sendero y haciendo cimas en las crestas. Por lo demás, todo igual. Una subida un poco más larga en el kilómetro 3,5 y otra, la que lleva desde el Campanar hasta la Puerta Falsa, muy cerquita del pueblo.

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En las carreras, los favoritos no fallaron. Tuvimos a Andoni Acebedo que, a pesar de ser "asfaltero", tenía en la carrera corta una prueba que le venía bien, ya que no tiene partes técnicas y se puede correr bastante a pesar del desnivel.

Bianka Espiga conocía el recorrido. Había ganado el año pasado y también consiguió la victoria en el recorrido corto este mismo año. Intratable como está la de Estella.

Ya en el recorrido largo, Rubén Astiz, que el año pasado fue segundo, se llevó la victoria. Dominó toda la carrera y no vio peligrar su primer puesto en ningún momento.

Por otro lado, la carrera larga se la llevó la local Andrea Gortari. Este año ya lleva dos triunfos, Pilón Trail en Falces y Azkotrail en Peralta, además del podio del Cross de las Almadías de Burgui. Ojalá la veamos más fines de semana con dorsal y, a poder ser, en el cajón de las más rápidas.





En la plaza tuvimos gran ambiente. La verdad es que la gente se repartió, sobre todo en la Placeta del Progreso —la Placeta del Pocho, que la conocemos aquí—, en el kilómetro 11,5 del recorrido largo y 5,5 del corto y de la marcha. Y es que esta plaza se encuentra a escasos 50 metros de la salida. Otra mucha gente, me consta, se acercó a la zona del Campanar y Atalaya, un poquito más alejados, pero una zona bonita para ver y disfrutar de la carrera.

Sí que es verdad que, a medida que iban llegando los participantes, se veía más gente en la Plaza Principal. Una plaza que respondió, sobre todo, a la llegada del cierre de carrera, consiguiendo llenar las vallas tal y como estaban en el mismo momento de la salida. Prueba de ello, la gran foto de C. Romero.

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Una vez que entró en meta el corredor menos rápido y las escobas, revisamos las clasificaciones para otorgar los premios a cada distancia y a cada categoría, además de destacar al primer local, tanto masculino como femenino, de ambas distancias.

No faltaba nada más. Habíamos pasado una gran mañana de trail, en familia, con mucha gente conocida y con mucha participación local. Solo me quedó dar las gracias a la organización y la enhorabuena por el gran trabajo realizado junto al equipo de voluntarios y voluntarias y, cómo no, agradecer a la brigada municipal que, una vez más, montó el equipo de megafonía para la prueba, así que yo solo debía poner mi voz.

Ángel, Pedro y Juan, gracias de verdad por lo fácil que me lo ponéis y por vuestra predisposición.

Equipazo, Club Ciclista Azkoien. Ahora a descansar y ya llegará el tiempo de preparar la Extreme Vallacuera.







viernes, 25 de septiembre de 2026

CRÓNICA CROSS SAN MIGUEL CORTES "DESDE EL MICRO"

Locutar una prueba por primera vez siempre es especial. Da igual que sea el evento número 274 al micrófono: las mariposas en el estómago, los nervios controlados durante el viaje y las ganas de querer dar siempre el 200 % salen a relucir a última hora.

Cada evento es único, cada organización es diferente y cada carrera tiene su valor diferencial. Eso es lo bonito de mi trabajo. Aunque pueda parecer que siempre estoy haciendo lo mismo, cada evento es único. Por un lado está el trabajo previo, el de preparación en casa, esa parte que no va a cambiar, y por otro está el trabajo presencial, que es el más bonito, el que no sabes qué va a pasar hasta el momento en el que suceden las cosas. Las cosas del directo, que diríamos.

Pues tocó debutar en Cortes. Tocó debutar en la XX edición del Cross Urbano San Miguel de Cortes y lo hice gracias a la confianza de Marta y Manolo. Un placer haberos conocido y un placer trabajar junto a vosotros.

Jose Miguel Elizondo



La carrera de Cortes se celebró el sábado 19 de septiembre por la tarde. Otra calurosa tarde, más propia del verano que de septiembre, pero la Plaza del Ayuntamiento, centro neurálgico de la prueba, era bastante sombría, así que, por lo menos para los que estábamos allí fijos, la sombra de los edificios nos vino bien.

La carrera cerró el circuito de Carreras Populares Mancomunidad Navarra Sur: 8 localidades, 8 carreras, 8 ayuntamientos y clubes unidos por un circuito y por una Mancomunidad Deportiva que se mantiene activa. Me viene ahora a la memoria cuando en nuestra zona funcionaba también la Mancomunidad Deportiva Ribera Media. Buenos años aquellos con Antonio Remón y Javi Lerga.

La carrera de este año venía con una novedad en el recorrido. De las varias cosas que hablé con Marta y Manolo en los días previos, me destacaron el cambio de trazado, que incluía el paso por el antiguo jardín del Castillo de Cortes. Automáticamente, me puse a indagar y me pareció curioso e interesante. Cuántas cosas se nos escaparán cerca de casa que merezca la pena visitar, ¿verdad? Pues muchas. A través de las carreras y del deporte, no solo se ponen en valor, sino que se enseñan al resto de la población.



Esa misma tarde viajé a Cortes con algo más de margen y me di una vuelta por el parque. Curiosa la cantidad de vegetación y tipos de árboles diferentes que había: juego de ajedrez gigante, campo de petanca, gimnasio en la calle, estanque, fuente, mesas, bancos a la sombra, una enorme plaza, la casa del jardinero tipo museo con todos los utensilios y el castillo, que lo vimos por fuera, con varias esculturas metálicas delante de él. Mereció la pena conocerlo, la verdad.

Se acercó la hora de la carrera y en la Plaza del Ayuntamiento ya había movimiento y preparativos. Presentaciones, saludos, buscar la mejor ubicación, coordinación con el equipo de cronometraje y preparar la megafonía, en este caso con otro Manolo, "el electricista". Utilicé la megafonía del Ayuntamiento, así que genial.

Otra carrera de las que se celebran en víspera de fiestas. Una semana antes, así que la plaza portátil para los encierros ya estaba montada y bien que vinieron las gradas para que el público pudiera estar presenciando las diferentes carreras.


Primero, las de los peques. Carreras para promocionar el atletismo en edades tempranas que consistían en varias vueltas según la edad de los participantes, así que genial para verles pasar varias veces por meta, sobre todo los que daban dos y tres vueltas.

No hubo mucho tiempo entre las carreras de los peques y la prueba absoluta. Prácticamente fueron seguidas. Así que los participantes se colocaron rápidamente en la línea de salida y, en cuanto tuvimos el OK de la organización y del comité de jueces de la Federación Navarra de Atletismo, hicimos la cuenta atrás para que comenzasen los 6.300 metros de prueba, con un circuito urbano de tres vueltas de 2.100 metros cada una.

Todas las carreras me gustan, ya lo he comentado: cada una tiene su especialidad, pero a mí personalmente las de varias vueltas me parecen especialmente entretenidas, porque continuamente están pasando cosas.

Calculamos un primer paso cercano a los 7 minutos y, a partir de ahí y hasta el final de la carrera, no tuvimos descanso. La cabeza de carrera masculina estuvo disputadísima. Una primera vuelta más suave, manteniéndose siete personas en cabeza; una segunda con dos grandísimos corredores destacados y, ya en la tercera, el final de carrera, dejándonos a Álvaro Alduán como ganador de la prueba y del circuito, 7 segundos por delante del segundo clasificado.

Por otro lado, la carrera femenina venía más diferenciada. Incombustible y destacada hizo la prueba  Virginia Quellca, persiguiéndola Maribel Medina y Verónica Fernández.

Jose Miguel Elizondo

Jose Miguel Elizondo

Como os digo, tres vueltas con mucha animación, mucha diversión y también sufrimiento en algunos participantes, pero lo mejor fue compartir una gran tarde de atletismo popular y disfrutar de la gente, de la compañía, de las nuevas relaciones y de las curiosidades de cada organización.

Hubo corredores que celebraron, y mucho, su llegada, y es que el Circuito de Carreras Populares otorga premios en la Gala Final a varias categorías. Una gala que ya tuvimos la oportunidad de presentar el año pasado y que este año repetiré como maestro de ceremonias, así que a la espera de que pongan la fecha para volver a juntarnos con esta gran familia del atletismo popular.

Mientras tanto, deportistas, ¡nos vemos en otras carreras!

Jose Miguel Elizondo