jueves, 28 de mayo de 2026

CRÓNICA SUBIDA AL PARQUE DEL ROMERO CASCANTE "DESDE EL MICRO".

Carreras hay muchísimas y, a veces, resulta realmente difícil decantarse por una u otra. La oferta cada fin de semana es tan amplia que hay más de uno y de una que incluso se anima a hacer dos carreras en el mismo finde… o hasta dos el mismo día.

Las hay cortas, medias y largas. Llanas, con alguna cuesta o con desniveles importantes. Circuitos ratoneros, grandes avenidas, recorridos 100 % asfalto o mezclas de asfalto y camino rural. Pero hay una carrera, celebrada el pasado sábado por la tarde, 23 de mayo, que tiene algo diferente. Un recorrido que discurre por medio de un parque lleno de setos y árboles, con arenilla fina en el suelo, muchísimos giros, bajadas y una subida que, además de ser ya característica en la localidad, mezcla una pendiente muy seria con adoquín y hierba.

Vamos, que es una carrera diferente al resto sí o sí en cuanto al recorrido se refiere. Es el Cross de Cascante. Es la Subida al Parque del Romero.

JOSE MIGUEL ELIZONDO

Otro año más me tocó poner la voz y la experiencia a esta carrera, una prueba que celebró su XXIV edición y que, además, fue la 7.ª cita puntuable del Campeonato de Carreras Populares Ramón Óptica.

El evento comenzó a las 17:30 de la tarde con unas temperaturas altísimas para las fechas en las que estamos. Por encima de los 30 grados arrancaron las carreras infantiles, así que muchos de nuestros avisos durante la tarde fueron para recordar la importancia de mantenerse a la sombra, hidratarse bien y refrescarse continuamente en la fuente.

A diferencia de otras carreras, donde la mayoría de las veces soy yo quien da la salida, en la carrera de Cascante dejo que sean los jueces quienes preparen a los niños y niñas y les den la salida, ya que la línea de salida y la meta no coinciden. De hecho, están separadas unos 60 metros.

Otra de las características peculiares del circuito es que, desde que llegas, está completamente encintado. Para ir de un lado a otro tienes que pasar constantemente por debajo o por encima de las cintas, con el riesgo de romperlas casi sin querer. Y eso tiene muchísimo mérito, porque es una auténtica currada la que se pegan desde primera hora de la mañana montando todo el recorrido. Un trabajo que, en cuestión de segundos, se puede ir al traste y que luego puede generar problemas a los corredores, ya que buena parte de la carrera discurre por el interior del parque y el recorrido tiene que quedar perfectamente delimitado.

JOSE LUIS

JOSE LUIS

Poco a poco se fueron desarrollando todas las carreras infantiles, pasando varias veces por la zona en la que me coloco para seguir esta prueba. Y entre el paso de los corredores y corredoras más pequeños, los saludos con los adultos que estaban retirando el dorsal y los continuos avisos de “¡cuidado al cruzar, que vienen corredores!”, las carreras infantiles se nos pasaron rapidísimo. De hecho, casi se nos juntó la última carrera de los peques con la salida de los mayores.

La carrera absoluta contó con casi 150 participantes en la línea de salida. Muchos de ellos y ellas ya conocidos del circuito y habituales de otras pruebas deportivas. La salida la retrasamos cinco minutos precisamente por lo comentado anteriormente, porque prácticamente se había unido con las últimas carreras infantiles. Pero estaba claro que la prueba iba a ser rapidísima.

Y eso que hablamos de poco más de cinco kilómetros, pero con un terreno complicado, una cuesta durísima y, además, este año un calor sofocante. “¡La carrera del infierno!”, grité varias veces antes de lanzarles a correr por el Parque Nuestra Señora del Romero de Cascante.

Hubo dos vencedores que, desde los primeros metros, se mostraron intratables. En categoría masculina, Ismail Ezderraz y, en femenina, Marina Agramonte. Las peleas por el resto de cajones del podio sí estuvieron mucho más disputadas y no fue hasta la segunda vuelta cuando terminó de romperse el grupo perseguidor masculino.

En chicas, aunque iban todas separadas, las diferencias eran mínimas y cualquier cambio de ritmo podía alterar las posiciones en cualquier momento.

En meta iban llegando como si se hubieran metido al río. Las caras lo decían absolutamente todo, pero era lo que había. Contra el tiempo poco podemos hacer, salvo adaptar nuestros ritmos de carrera e intentar sufrir lo justo. Por suerte, en meta les esperaba un buen avituallamiento, con fruta y una botella de leche para todos los corredores y corredoras.

JOSE LUIS
JOSE MIGUEL ELIZONDO


JOSE LUIS


La parte de los premios también es digna de destacar una vez más. Aquí se premia hasta al cuarto clasificado en todas las categorías, algo que siempre se agradece. Los primeros se llevan lotes, vino y trofeos; los segundos y terceros, trofeo; y los cuartos… unas tejas dulces que tenían una pintaza terrible.

Además, también hay premio para el club más numeroso y, para fomentar la participación local, se organizan premios especiales para cuadrillas de cinco personas que terminen la prueba. En categoría infantil, las cuadrillas reciben enormes cestas de chuches y, en adultos, las cestas están compuestas por embutido, conservas y dulces.

Vamos, que merece mucho la pena participar en cuadrilla y luego tener la excusa perfecta para montar una comida o una cena y dar buena cuenta del premio conseguido.



Finalizado el evento y con todo ya recogido, solo quedaba tomarnos un trago en un paraje maravilloso. Eso sí, yo aquí lo paso fatal. Y como dije en alguno de los vídeos que subí a mis redes sociales, es de los poquísimos eventos que locuto con gafas de sol, pero no por postureo precisamente, sino por protegerme los ojos.

La experiencia es un grado y aquí hemos llegado a pasarlo realmente mal con las alergias. Pero esta vez salvé la situación. Las pastillas tomadas durante la semana hicieron efecto.

Recomendación para todas aquellas personas que buscan carreras “diferentes” para marcarse en el calendario: la de Cascante es una de ellas. Por el recorrido, por el ambiente y, sobre todo, por lo bonito del entorno del Parque del Romero, es una prueba que merece mucho la pena vivir al menos una vez.

Agradecido una vez más el trato, el cariño y los detalles recibidos por parte del Ayuntamiento de Cascante, del C.D. Cantera, de Quedadas Running Cascante y de la gran familia del atletismo popular.



martes, 26 de mayo de 2026

CRÓNICA OLIMPIADAS VALLE DEL ARAGÓN MURILLO "DESDE EL MICRO"

Pocos eventos habrá en Navarra que puedan decir que se han celebrado durante 52 ediciones. Y ya no solo deportivos, me atrevería a decir que de cualquier otro ámbito.

52 ediciones en las que, año tras año, la responsabilidad de organizar el evento recae en un centro escolar, en este caso del Valle del Aragón, en Navarra. Un valle formado por las localidades de Caparroso, Carcastillo, Figarol, Mélida, Murillo el Fruto, Rada y Santacara.

Este año le tocaba organizarlo al CPEIP Raimundo Lanas de Murillo el Fruto y, gracias a la puerta que se me abrió en Carcastillo durante el 50 aniversario, junto con la continuidad del año pasado en Caparroso, este año también el centro de Murillo contactó conmigo para formar parte de la jornada.


Una jornada que se celebró el pasado viernes 22 de mayo en el Campo de Fútbol de La Cantera, donde juega el Club Deportivo Murillo. Allí se marcó sobre el terreno de juego una pista de atletismo improvisada para las pruebas de velocidad, relevos y fondo, además de habilitar tres zonas diferentes para salto de altura, salto de longitud y lanzamiento de peso.

Las Olimpiadas Escolares comenzaron pronto con el ya protocolario desfile de los seis centros escolares participantes. Son seis centros y siete localidades, ya que el alumnado de Figarol estudia desde hace unos años y, en este caso, también compite junto al centro de Carcastillo.

Un desfile centro por centro, con los alumnos y alumnas de Primaria, desde 1.º hasta 6.º, acompañado de la ya clásica foto de familia de cada colegio junto al profesorado, delante de las banderas de todas las localidades participantes. Y todo ello rodeado de unas vallas llenas de familiares que no querían perderse la cita y que, muchos de ellos, saben perfectamente lo que significa formar parte de la historia de las Olimpiadas del Valle del Aragón.

Para cerrar la ceremonia de inauguración tuvimos una jota preciosa, de esas que emocionan de verdad y que pusieron los pelos de punta a más de uno y de una. A mí, sinceramente, no sé qué tendrá la jota, pero cada vez que la escucho me emociona. Y en este caso, durante la prueba de sonido antes de que llegaran las familias y el alumnado, ya me hizo saltar más de una lágrima.

Pasados los nervios del desfile y de la puesta en escena, tocaba empezar con la competición en sí. Una competición en la que el mayor espíritu y el principal objetivo es la convivencia entre alumnado y profesorado, dando muchísimo valor a la participación escolar. Pero no vamos a negarlo: también son pruebas muy competitivas.

Los alumnos y alumnas que participan —porque no lo hace todo el mundo— se esfuerzan al máximo. Primero en sus propios colegios, para ganarse el derecho a representar a su centro, y después el mismo día de la competición, intentando dejar a su cole en el puesto más alto posible.

Las primeras pruebas fueron las de velocidad, comenzando por la categoría principiantes, con una recta de 40 metros. Después llegó el turno de benjamines y, seguidamente, alevines, con distancias ya de 60 metros lisos. Un participante por colegio en cada una de las categorías, tanto en masculino como en femenino.

Seguidamente se disputaron las pruebas de relevos, que siempre son muy vistosas por la alternancia que puede haber en las posiciones dependiendo de la estrategia de cada equipo. Más rápidos al principio para coger ventaja, en medio o al final para remontar… cada colegio juega sus cartas.

La prueba consistía en un 4x60 metros en cada categoría, disputado a una velocidad altísima y con la dificultad añadida de realizar correctamente el pase del testigo. Un momento de máxima concentración para evitar que se cayera y, sobre todo, para hacer una entrega rápida y limpia que no hiciera perder segundos al equipo.

Debido a las altas temperaturas, la prueba de resistencia —que consiste en dar vueltas a la pista según la edad: una para principiantes, dos para benjamines y tres para alevines— se adelantó este año antes de la entrega de medallas de la primera parte y del parón para almorzar.

Y es que esta es una de las pruebas en las que sí participa la gran mayoría del alumnado, así que había que intentar disputarla en las mejores condiciones posibles.

Aquí había de todo: gente muy preparada y caras muy conocidas porque coincidimos en otros eventos, junto a alumnos y alumnas que hicieron un gran esfuerzo simplemente por completar la distancia que les correspondía. Pero bueno, la gran mayoría consiguió terminar el recorrido y, desde luego, se ganaron el almuerzo con creces.

Siguió un acto protocolario de entrega de medallas para las primeras pruebas disputadas y un descanso más que merecido, sobre todo para que los peques pudieran resguardarse un poco en la sombra.



Los horarios se iban cumpliendo y, cuando íbamos a retomar la competición con las pruebas simultáneas de salto de longitud para todas las edades, salto de altura para benjamines y alevines y lanzamiento de peso únicamente para alevines, me avisaron de que iban a conectar un aspersor para que los niños y niñas pudieran refrescarse un poco.

Y aquello fue una auténtica fiesta. Y, sinceramente, una idea muy acertada.

Locutar esta parte ya resultaba más complicado, porque no podíamos estar pendientes de todo a la vez, más aún cuando la prueba de longitud nos quedaba bastante alejada del micro. Eso no impidió que nos acordáramos de quienes estaban compitiendo allí y que les nombráramos varias veces durante la mañana.

Las pruebas de peso y salto de altura sí pude seguirlas más de cerca e, incluso, vivimos momentos de animación como en las grandes citas olímpicas, con petición de aplausos, ánimos e incluso silencios para no desconcentrar a los participantes.

Tras finalizar la última prueba, tocaba de nuevo el protocolo de entrega de medallas de las pruebas simultáneas y del fondo, con representantes de los centros escolares y también con la presencia de alcaldes y alcaldesas de las localidades participantes.



Uno de los momentos más bonitos, y también cargado de responsabilidad para mantener vivo el espíritu y la llama de estas Olimpiadas, es el paso de la bandera olímpica del centro anfitrión al siguiente centro organizador.

En este caso, la bandera pasó de Murillo el Fruto a Santacara, concretamente al CPEIP Nuestra Señora de la Asunción, que será el encargado de organizar las próximas Olimpiadas, así que seguro que ya estarán pensando en cómo preparar el evento del año que viene.

Algún contacto previo ya tuve con los responsables de la organización y espero que no me tengan en cuenta que mi apretada agenda y el no poder estar este año en la Gladius Race sirvan de excusa para dejarme sin disfrutar de la 53.ª edición de este bonito día escolar, educativo y deportivo.

Tras la foto de familia con el centro anfitrión y enormemente agradecido por la confianza, pero sobre todo por permitirme formar parte de este evento, tocó recoger y marcharnos a tomar un traguico antes de volver a casa para seguir preparando mis siguientes citas.

Agradecí mucho la invitación a la comida posterior al evento, pero las obligaciones de la tarde eran otras: preparar documentación para los siguientes eventos del fin de semana y acudir a la audición de uno de mis peques.

Así que, con una cañica junto al profesorado, despedimos el evento y ojalá nos volvamos a ver en las LIII Olimpiadas Escolares Valle del Aragón, esta vez en Santacara.



jueves, 21 de mayo de 2026

CRÓNICA CARRERA CIRUELA DE QUEL "DESDE EL MICRO"

Todas las carreras, absolutamente todas, me dejan alguna historia detrás. De cualquier índole. Ya sea en forma de amistad, ya sea por alguna anécdota o por algún duelo deportivo espectacular, son momentos e instantes que voy coleccionando y que este rincón personal me sirve para contar.

Y quién sabe si algún día, con el paso de los años, volveré a leer mis propias crónicas para recordar algún que otro momento como el que pudimos vivir el pasado domingo 17 de mayo de 2026, en la localidad riojana de Quel, momentos antes de dar la salida a la XVI edición de la Carrera Ciruela de Quel.

Ni más ni menos que el nacimiento de un nuevo club: Keliatas.

KELIATAS QUEL ATLETISMO

Gente conocida del mundillo del atletismo popular que, en el día de la carrera de su pueblo, quisieron estrenarse como equipo, bien guapos y bien guapas, uniformados con unos colores azules que, a partir de ahora, pasearán por toda la geografía nacional… y quién sabe si también internacional.

Se notaba y se palpaba desde primera hora de la mañana. Era un día importante para toda esta gente y había que darle el realce que se merecía.

Además, estaban apadrinados por muchas caras conocidas, amigos y amigas del Circuito de Carreras Populares Ramón Óptica, junto a otros participantes que se animaron a correr los 10,2 kilómetros de Quel y que, quien más quien menos, saben perfectamente la ilusión que hace estrenar indumentaria y equipo.

Esos primeros kilómetros luciendo la equipación, corriendo y que te reconozcan desde lejos por los colores… son momentos muy bonitos y de esos que se recuerdan siempre.

Y así comenzó la carrera. Con la puesta de largo del nuevo club de corredores y corredoras de Quel, que momentos antes de la salida se hicieron la ya clásica foto de familia.

Una salida que dimos con puntualidad a las 10:00 de la mañana, comenzando con la prueba absoluta y con un recorrido ya característico por las calles de Quel, incluyendo una cuesta bastante exigente, el paso por la Vía Verde del Cidacos y el regreso hasta pasar a escasos 50 metros del arco de meta para afrontar una segunda vuelta al mismo recorrido.

SANDA SAINZ

SANDA SAINZ


¿Qué ocurre? Que si aparece Ismail Ezderraz, intratable durante el último año tanto en asfalto como en trail, ya sea en distancias largas o cortas, la victoria es casi segura.

Y ojo, sin quitarle mérito al resto de corredores, pero es que lleva una temporada arrasando.

Así que, en solitario y con bastante ventaja sobre Víctor Etxeberría y Sergio Tejada, se trabajó una nueva victoria esta temporada.

Algo parecido ocurre con Virginia Quellca. Otra corredora que siempre está delante en las carreras y que, prácticamente cada fin de semana, en una prueba o en otra, “pesca” premio.

Aquí, en Quel, también dominó la prueba por delante de Cristina Arellano y Valeria Delgado.

Durante el desarrollo de la prueba, como ya he comentado, se realizan dos vueltas de 5.100 metros, así que estamos prácticamente todo el rato viendo pasar participantes y mandando a meta a los juveniles, que únicamente completan una vuelta.

AINARA GONZÁLEZ

SANTI

Y así se pasa la mañana, con bastante público concentrado en la curva. Porque casi en cuanto pasan los últimos corredores del grupo, ya empiezan a aparecer los primeros de nuevo por meta, así que poco descanso nos dejan… aunque para el ambiente y la animación, eso siempre es una gran noticia.

Finalizada la prueba absoluta, vivimos además un detallazo precioso. Una corredora que había sufrido una caída fue atendida en primera instancia por un grupito del Club Atlético Andosilla y, después de recuperarse, les esperó en meta para agradecerles personalmente la ayuda.

De hecho, me pidió por favor que también les diese las gracias públicamente a través del micro. Un gesto de esos que demuestran que, más allá de competir, este deporte sigue teniendo muchísimo compañerismo dentro.

A las 11:30 dimos paso a las carreras infantiles. Unas carreras que se celebran después de la prueba absoluta y que se desarrollan desde las categorías más mayores hasta los más chiquitines.

Carreras con muchísima participación y mucha animación, de esas que siempre sirven para pasar un gran rato y, además, disfrutar viendo pruebas muy, pero que muy disputadas.

Y si encima las carreras se desarrollan en una recta de ida y vuelta, con más o menos vueltas según la edad, tanto los aficionados y familiares como quienes trabajamos en ellas podemos ver, seguir e ir contando todo lo que sucede prácticamente al detalle.

AINARA GONZÁLEZ

 

SARA HERCE

Llegó el momento de los premios. Unas medallas personalizadas del evento, acompañadas de detalle de vino y ciruelas, como no podía ser de otra manera en la Carrera Ciruela de Quel.

Una carrera con categorías sénior, veteranos A, veteranos B y locales, y que además entrega un premio especial al club más numeroso, que este año recayó en el Atlético Corella, que esta temporada están on fire y dejándose ver por prácticamente todas las carreras.

Y la próxima cita ya está aquí mismo… sábado por la tarde, Cross de Cascante – Subida al Parque del Romero.

Así que familia del Circuito, nos vemos este mismo sábado en la 8.ª carrera puntuable del campeonato.



 



miércoles, 20 de mayo de 2026

CRÓNICA HARITZEN MENDI LASTERKETA "DESDE EL MICRO"

Pocos montes importantes de Navarra quedarán ya sin una carrera que se celebre en torno a ellos. Peña Unzué, ese gran monte que quienes nos desplazamos desde la Ribera hasta la capital navarra vemos siempre ahí, antes de llegar al Carrascal y a las canteras de la Sierra de Alaiz, necesitaba tener también su propia carrera.


Y eso que hace años —los más veteranos y veteranas del lugar lo recordarán— hubo un tiempo en el que la Hiru Mugak se celebró allí, con salida y llegada en el mismo lugar y con un recorrido diferente al actual.

Yo, de hecho, cuento con una edición terminada de la Hiru Mugak en 2015.

HIRU MUGAK 2015

Pues bien, desde el CAD Tafalla y, más concretamente, desde su Sección de Montaña, el año pasado se lanzaron a preparar una carrera en torno a la Sierra de Alaiz y a Peña Unzué, con salida y llegada en la propia localidad de Unzué.

Uno de esos pueblos que forman la Valdorba y al que hay que agradecer su predisposición y ayuda para sacar adelante un evento que, el pasado sábado 16 de mayo, en su segunda edición, volvió a demostrar su tirón llenando el cupo máximo de 450 participantes y dejando además a otras 40 personas en lista de espera.

Personalmente, desde 2015 no había vuelto a pisar la zona, así que el viernes por la mañana, sabiendo que el recorrido ya estaba balizado, me animé a pasar la mañana por el monte.

Siguiendo en todo momento las balizas amarillas del recorrido largo, completé los 24 kilómetros y 1.650 metros de desnivel positivo de Haritza, la distancia larga, parando de vez en cuando para hacer fotos y vídeos.

Aunque, por cierto, tras la última publicación —un reel explicando la carrera en un minuto— mi móvil dijo basta y he perdido, entre otras cosas, esas últimas fotos y vídeos.

El recorrido me pareció espectacular. Muy cambiante en cuanto a terreno y vegetaciónse refiere. Se podría decir que tiene cuatro subidas potentes.

La primera llega nada más salir, con posterior bajada hacia Echagüe. La segunda me la encontré con algo más de barro, aunque fue el único tramo donde había, y eso que el viernes me cayeron, por lo menos, cuatro buenos chaparrones.

En un momento del recorrido, por Los Viejos camino de los Robles, me salí unos metros de la ruta para acercarme a ver el roble milenario. Un rincón espectacular.

La tercera subida es la más larga. Se asciende hasta Alaiz, la cima más alta de la carrera, con un cresterío técnico y una bajada espectacular: piedra, bosque muy corrible, cascajo y dos saltos que, si no te das cuenta de que están ahí, pueden darte un buen susto. De hecho, más que saltarlos, casi es mejor destreparlos.

Y cuando ya vas viendo el pueblo y los kilómetros empiezan a acercarse al final… ¡SORPRESA! Subida a Peña Unzué. Y claro, tiene todo el sentido: hemos venido a correr a Unzué, llevamos más de 21 kilómetros y la hemos visto varias veces desde todos sus ángulos, pero todavía no la habíamos subido.

Una subida muy empinada, con cuerdas en su parte más alta y que, aunque en carrera no llega hasta la cima, yo el viernes sí aproveché para quedarme un ratito ahí arriba disfrutando de las vistas, antes de bajar directamente hacia el pueblo por la misma subida de los primeros kilómetros.

El sábado tocó madrugar. Pero ya se sabe, sarna con gusto no pica, ¿no? Pues eso. Feliz y contento de ir a conocer un nuevo evento desde el micro.

Desde primera hora, la gran familia del CAD Tafalla ya andaba por allí, y yo ya tenía claro cuál iba a ser mi ubicación, así que… manos a la obra para tenerlo todo listo.

Muchas caras conocidas, como en tantas y tantas carreras, así que tocó repartir saludos, fotos, abrazos, besos y desear mucha, mucha suerte.




También cayó algún que otro consejo y resolver dudas sobre el recorrido, porque después de publicar que lo había hecho el día anterior, varias personas me preguntaban cuestiones de última hora antes de la salida.

Pasadas las 8:30 di la salida a Haritza, la distancia larga de 24 kilómetros y 1.650 metros de desnivel positivo, en la que más de 180 participantes se habían inscrito de manera anticipada. Pruebe que además era la 3ª carrera puntuable para la copa de Carreras por Montaña que impulsa la Federación Navarra de Deportes de Montaña y Escalada.

Una salida con muchísimo nivel que nos dejó la victoria de Mikel Ollo, rebajando en más de cinco minutos la marca de la edición anterior, y también una imagen curiosa: Mikel, Yeray (2.º) y Moha (3.º) entrando prácticamente acalambrados en meta después de darse “palos”, deportivamente hablando, durante todo el recorrido.

La victoria femenina fue más holgada y, dominando de principio a fin y demostrando estar en un grandísimo estado de forma, Maddalen Jiménez se llevó la victoria, rebajando además en 13 minutos la marca anterior.

También hay que decir que el día estuvo espectacular para correr: nublado, sin lluvia y prácticamente sin aire, salvo en las cotas más altas.

La carrera corta, Artea, la lancé a las 9:00 de la mañana, y además lo hizo con todavía más participación: 260 jabatos y jabatas dispuestos a correr —y mucho— en un recorrido de 11 kilómetros y 550 metros de desnivel positivo.

Un trazado con subida hacia la cima de Peña Unzué, aunque a mitad de ascensión el recorrido se desviaba hacia la zona de Echagüe y, desde ahí, tras varios toboganes sin grandes subidas, regresaba de nuevo a la localidad de salida.

Las victorias fueron para Ioar Tabar y para la “asfaltera” Egipto Flamarique, quien nos reconoció en meta que, de momento, y a pesar de la victoria, todavía le quedan unos cuantos años de asfalto por delante.

En meta hubo llegadas de todo tipo, hasta la llegada final de nuestra amiga y corredora caparrosaina del CAD Tafalla, Cristina Luqui, quien cerró la carrera como escoba de la prueba en poco más de cuatro horas, todavía lejos de las cinco horas que daba de margen la organización para completar el recorrido.

MIKEL URSUA FOTOGRAFÍA

Tocó cambiarnos de ubicación y meternos dentro del frontón para la entrega de premios. Un frontón que durante toda la mañana estuvo repleto de stands de diferentes productos y servicios, todos ellos artesanales.

Respecto a los premios, además de los ya clásicos trofeos para los tres primeros y primeras clasificados de cada carrera, así como para el primer y la primera veterana, hubo que repartir otros premios únicos y exclusivos de esta prueba.

En la carrera Haritza se entregó el premio Kronoescalada “La Conquista del Guerga”, una parte cronometrada de la subida a Peña Unzué desde la fuente Arregia.

En la carrera Artea se disputó el premio Beratxa Sprint, un sprint desde la salida hasta la iglesia de Unzué. No llegaría ni a 700 metros de distancia, pero ojo: salida cuesta abajo, giro de 180 grados y subida potente por asfalto.

Y además, un premio muy especial por equipos: el Guztion Lorpena, una clasificación realizada mediante la suma de tiempos de dos participantes del recorrido corto y dos del largo, con la condición de que al menos una de ellas fuera mujer.

También se sortearon varios lotes a través de la venta de boletos para una recaudación solidaria destinada a diferentes asociaciones: GERNA (Grupo de Enfermedades Raras de Navarra), DEBRA (Asociación de Epidermólisis Bullosa o Piel de Mariposa) y ASFAPE (Asociación de Afectados de Síndrome de Fierce, Alteraciones Relacionadas y Piel).

Para cerrar el día, tocó quedarse a comer con la familia de Haritzen Mendi Lasterketa. Una comida deliciosa, sí, pero sobre todo una comida con un ambientazo increíble y con muchas ganas ya de que llegue la III edición.

También hubo sorteos, aunque esta vez nos fuimos de vacío. Lo que sí nos llevamos, además de un saco enorme de grandes momentos, fue una bolsa del corredor de lo más completa.



Gracias, equipazo. Eskerrik asko. Ahora toca reservar fecha para el año que viene.

¡Haritza bezain gogorra!






jueves, 14 de mayo de 2026

CRÓNICA RABIOSA RACE MARCILLA "DESDE EL MICRO"

“Desde Tudela llegaron ayer para tomar la salida —escalonada y dividida por tandas competitivas y populares—, animadas por las bromas e inusuales calentamientos previos dirigidos por el locutor oficial, Alex Remón”.

Jajajaja… así me definían en la crónica de DNrunning, y la verdad es que así entiendo y dirijo las salidas de las carreras de obstáculos a las que acudo como dinamizador y speaker.

El ambiente que se vive en este tipo de pruebas es muy diferente al de otros eventos. Ese carácter épico, pero también el compañerismo, el trabajo en equipo, las ganas de ayudar, de pasarlo bien, divertirse, ponerse a prueba y superarse, hacen que las salidas sean uno de los momentos más importantes y, a su vez, más divertidos de este tipo de eventos: las carreras de obstáculos.

AITOR SIMÓN

Un año más, el pasado 9 de mayo se celebró en Marcilla la IV edición de la Rabiosa Race. Una carrera de obstáculos que reunió a más de 900 participantes y que, junto a la Gladiators Day de Artajona, se ha consolidado como una de las pruebas de obstáculos con mayor participación de Navarra.

Un total de 900 personas repartidas en 16 tandas, cada una con su propia animación, juegos y bromas, pero todas compartiendo el mismo objetivo: pasarlo bien, disfrutar y vivir una auténtica experiencia.

Aprovechando un recado que tenía que hacer por Marcilla el pasado miércoles, me di una vuelta por la zona de la carrera para ver si ya había algo montado y, de paso, grabar algún vídeo para mis redes sociales.

Por allí andaban ya trabajando Asier, Edu y Luis, ultimando el montaje de la zona de las pozas. Aproveché para saludarles un momento y dejarles seguir trabajando, porque todavía quedaba mucho por hacer.

Yo me acerqué hasta la zona del combo final, donde grabé el vídeo, ya que las estructuras principales ya estaban montadas en los fosos del castillo.

El sábado, a primera hora, me acerqué hasta Marcilla. Organizamos rápidamente las diferentes ubicaciones para esta nueva edición y nos pusimos manos a la obra para dejar todo montado lo antes posible, cruzando los dedos para que la lluvia nos respetara y permitiera celebrar el evento sin agua.

Finalmente, así fue. Y menos mal, porque después de lo vivido el año pasado —cuando prácticamente nos cayó el diluvio universal—, ya nos merecíamos una tregua meteorológica.

Poco a poco la gente se iba acercando hacia la zona de salida, sobre todo los participantes de las tandas élite y de Desafío Empresas, que eran los primeros en tomar la salida.


La primera tanda arrancó a las 10:00 de la mañana y correspondió a la categoría élite, donde estaban en juego los premios tanto en categoría masculina como femenina.

Una salida que, como suele ser habitual en este tipo de pruebas, arrancó con una arenga motivacional personalizada para la ocasión, cargada de pasión y energía para terminar de acelerar el pulso de todos los participantes antes de lanzarse al barro y a los obstáculos.

El resto de salidas ya fueron completamente diferentes. Como vengo haciendo habitualmente en este tipo de eventos, cada tanda tuvo su propia animación y su manera particular de arrancar.

Hubo tabatas, cuentas regresivas, juegos, colaboraciones improvisadas con otros monitores y monitoras y momentos muy divertidos con cumpleañeros, despedidas de soltero e incluso niños y niñas del público que se animaban a participar y ayudar desde la zona de salida.

La verdad es que estoy muy agradecido por la implicación y el apoyo de toda la gente, porque gracias a ellos conseguimos que cada salida sea distinta y mucho más divertida de lo habitual.

DNruning

AITOR SIMÓN

Entre salida y salida también había que estar muy pendiente de cuándo llegaban los guerreros y guerreras élite a la zona de obstáculos del foso. Así que muchas veces tiraba del público y pedía que me avisaran en cuanto vieran aparecer a los primeros corredores para poder centrar la atención en ellos y narrar las llegadas como se merecían.

Unas llegadas que volvieron a dejarnos a Juanjo Castro como vencedor absoluto, repitiendo triunfo y además con bastante ventaja sobre sus perseguidores.

La emoción por detrás estuvo en el Bidasoa Red, penúltimo obstáculo del recorrido, donde coincidieron Jonh Zapata, Mikel Remón y Asier Valero. Finalmente, Zapata consiguió salir por delante y asegurar la segunda posición.

Además, hay que destacar el gran gesto deportivo de Asier Valero, que salió inicialmente por delante de Mikel, pero antes de cruzar la meta decidió dejarle pasar al reconocer que había rozado el suelo al realizar la transición de koala descendente a koala ascendente. Un detalle que dice mucho del compañerismo y de los valores que también existen dentro de este deporte.

En categoría femenina también hubo emoción, especialmente en la lucha por el tercer puesto. Olaia Ventura se llevó la victoria con más de tres minutos de ventaja sobre la segunda clasificada, Itxaso Ramos.

La pelea más intensa estuvo por el último cajón del podio, donde la guerrera Paloma Fernández logró recortar muchísimo tiempo a Andrea Huartemendía en los obstáculos finales, colocándose tercera justo antes de afrontar el último tramo del Bidasoa Red, el koala ascendente y la pirámide final Gladiators.

Una vez vista la llegada de los pódiums de la tanda élite, me volví a centrar en las salidas para llevarlas a tiempo, ya que es importante que, con tantas salidas, todo vaya en hora.

De fondo, se oía ya a la charanga de Calahorra que había venido a amenizar la mañana, la Pacharanga, que estuvo un buen rato por la zona de la plaza y también se bajó a los fosos a animar las diferentes llegadas de los participantes, así que me limité durante un rato a no poner música y dejar que se escuchara bien la animación de los músicos.

Así que aproveché un ratito de parón para hacer lo mismo que estaban haciendo la mayoría de los participantes: coger del avituallamiento de meta un pintxo de txistorra y una caña fresca… jejeje.

Con la llegada de los últimos participantes, nos trasladamos a la zona de la plaza, frente al antiguo ayuntamiento, para proceder a la entrega de los premios de la carrera. Premios que estuvieron precedidos por el sorteo de un jamón por parte de los scouts, que habían estado vendiendo boletos durante la mañana.
Con la presencia de la alcaldesa, la técnica de Cultura y Deporte, así como de los organizadores, Edu y Luis, repartimos los premios a élites, locales y veteranos, así como al club más numeroso, y despedimos el evento hasta el año siguiente.

Un evento que nos dejó muy buen sabor de boca, con una conquista épica del Castillo de Marcilla a través de sus 6 kilómetros totalmente llanos, pero llenos de obstáculos del tipo muros, cargas, reptas, pozas, habilidad y suspensión.

Encantadísimo, una vez más, de poner mi voz y mi experiencia en este gran evento.

JOSE MIGUEL ELIZONDO


martes, 12 de mayo de 2026

CRÓNICA XTREM HIGA MONREAL "DESDE EL MICRO"

Como viene siendo habitual, el primer domingo de mayo tiene lugar la Xtrem Higa de Monreal y digo habitual porque, con la edición del pasado 3 de mayo, ya son dieciséis las ediciones completadas.

Con varios cambios desde sus inicios, la prueba se ha convertido en un fijo dentro del calendario de muchos corredores y corredoras, no solo navarros, sino también llegados desde otras muchas provincias.

Un año más, los 400 dorsales disponibles volvieron a agotarse, a los que hay que sumar
la participación de las categorías infantiles, ya que además de los recorridos largo y corto, también tuvimos la última jornada de la Copa de Juegos Deportivos de Navarra, impulsada por la Federación Navarra de Deportes de Montaña y Escalada.

Había muchos alicientes para disfrutar de una gran mañana de trail running, pero hay algo frente a lo que ninguna organización puede hacer absolutamente nada: el tiempo.

Otro fin de semana con los cielos completamente cubiertos y con la amenaza constante de lluvia. Incluso se llegó a temer por la posibilidad de tormenta eléctrica, algo que habría complicado muchísimo la situación, especialmente en zonas altas y expuestas del recorrido.

Finalmente, todo quedó en varios chaparrones intermitentes durante la mañana, así que, dentro de lo malo, el evento pudo desarrollarse con total normalidad y sin ninguna incidencia destacable más allá de la propia lluvia.



A primera hora, mientras montábamos todo, ya nos tocó tirar de chubasquero y desplegar lo primero la carpa para poder resguardarnos y empezar a preparar toda la zona de salida y meta.

La previsión era pasar así toda la mañana, pendientes continuamente del cielo y de la lluvia, pero por suerte el tiempo nos dio una pequeña tregua y pudimos dejar todo listo sin mojarnos demasiado.

Eso sí, a falta de apenas veinte minutos para la salida cayó una buena tromba de agua. Solo los más valientes —o los más inconscientes— se animaron a salir del polideportivo para calentar y trotar un poco antes de la carrera, aunque regresaban completamente calados de arriba abajo.

Faltaban apenas diez minutos para las 9:30 de la mañana y por la zona de salida no había absolutamente nadie. La mayoría de corredores seguían resguardados dentro del polideportivo, esperando a que aflojara un poco la lluvia antes de salir al exterior.

Así que aprovechamos la megafonía del frontón —que posteriormente también utilizaríamos para la entrega de premios— para dar las últimas indicaciones importantes previas a la salida y, sobre todo, para recordar que apenas quedaban cinco minutos para comenzar las pruebas.

Poco a poco, los corredores y corredoras fueron abandonando el refugio del pabellón y acercándose hacia el arco de salida para tomar parte tanto en la distancia corta de 12 kilómetros y 550 metros de desnivel positivo como en la prueba larga de 22 kilómetros y 1.200 metros positivos, que finalmente pudieron comenzar puntuales y sin ningún retraso.



Tanto los corredores como yo mismo agradecimos públicamente el esfuerzo de la organización. De hecho, dedicamos un aplauso para reconocer todo el trabajo que había detrás de la prueba y, especialmente, el auténtico papelón que tenían esa mañana los voluntarios y voluntarias, sobre todo quienes iban a pasar horas en el monte soportando la lluvia y el mal tiempo.

Y así, a las 9:30 en punto, lanzamos la carrera rumbo a la conquista de la Higa de Monreal en su versión larga, ya que el recorrido corto no asciende hasta la cima, sino que rodea la montaña llegando hasta la base donde comienza la subida por las cadenas.

Cinco minutos más tarde era el turno de las categorías infantil y cadete. Dos categorías que ponían el punto final a la temporada 2025-2026 con la disputa de la quinta y última prueba del campeonato.

No son muchos los participantes que actualmente toman parte en estas categorías, pero al menos tienen su espacio, su competición y una oportunidad perfecta para seguir fomentando la cantera y motivar a otros amigos y amigas a participar en futuras ediciones.

Por delante, una distancia de cinco kilómetros que completaron prácticamente volando.

Entre unas llegadas y otras, entrevistas, charlas e información que nos iba llegando desde los diferentes puntos de control, se acercaba el momento de empezar a recibir a los corredores del recorrido corto.

Teníamos referencias de años anteriores por debajo de la hora y, una vez más, los pronósticos se cumplieron con la llegada de Ion Bermejo como vencedor de la prueba. Tras él llegaron sus compañeros de equipo Ander Azpilicueta y Jon Ridruejo, que compartieron entrada en meta en un bonito gesto entre ambos.

En categoría femenina apenas hubo un par de minutos de diferencia entre las primeras clasificadas. Oihana Arratibel se llevó la victoria, mientras que Bianka Espiga logró colarse en segunda posición entre ella y Guratz Azpiroz, que completó el podio femenino.

Todo el mundo llegaba con barro hasta arriba, pero también con una sonrisa en la cara y muy buenas palabras sobre el recorrido. Y es que el paisaje de esta carrera siempre es espectacular, pero si además le sumas un poco de lluvia, el monte adquiere unos colores y unos olores que la hacen todavía más bonita y especial.

Tras aproximadamente una hora de carrera, el vencedor de esta edición cruzó la meta: Moha Ouyart. El corredor decidió la prueba en la última bajada desde las antenas hacia la línea de meta, donde consiguió soltar a Jon Vegas, defensor del título del año pasado, que finalmente terminó en segunda posición. El tercer puesto del podio masculino fue para Josu Zarranz.

En la categoría femenina, la primera en completar el recorrido fue Izaskun Bereau, que dominó la carrera de principio a fin. La acompañaron en el podio la polivalente Virginia Quellca y Miren Goikoetxea.




La carrera cuenta con un tiempo de corte en la zona del Portillo (kilómetro 16), antes de afrontar la subida a Higalepo y posteriormente el paso de las cadenas. Este aspecto es importante tenerlo en cuenta antes de inscribirse en este exigente recorrido, ya que varios participantes se vieron obligados a completar el trazado largo sin haber superado ese punto de control dentro del tiempo establecido.

Por lo demás, en meta, como siempre, reinó el buen ambiente: risas, anécdotas, caídas y alguna que otra “culetada”. Los corredores fueron llegando entre sonrisas, esfuerzo y también completamente empapados y cubiertos de barro. Esa fue la tónica general de la jornada.

Aun así, la sensación predominante entre los participantes fue de disfrute absoluto. Y es que, si no conocéis este recorrido, es realmente espectacular para hacerlo en cualquier época del año.

Para la entrega de premios, y como no podía ser de otra forma en un día de lluvia, hubo que trasladarla al interior del frontón. Otros años se ha celebrado al aire libre, pero en esta ocasión tocó repetir dentro. El resultado fue un frontón abarrotado, con mucha gente queriendo ver cómo subían al podio los y las más rápidas de la carrera… jijijiji.

¿Os lo creéis, no? Sabemos que muchos os alegráis de los premios, pero lo que de verdad hace que la gente se quede hasta el final es el post-carrera. Un gran lunch preparado por la Asociación de Jubilados de Monreal-Elo, que se lo curran muchísimo y que se ha convertido en un momento perfecto de reunión entre participantes y organización.

Yo, como ya me lo sé de otros años, aprovecho esos primeros minutos de comida para coger un par de pintxos de tortilla con algún acompañamiento más. Después me salgo a recoger todo el equipo. Así aprovecho el momento, estoy un rato con conocidos y conocidas, y luego, con el estómago lleno, todo se recoge mucho más rápido.

Y así, entre barro, sonrisas y alguna que otra historia que quedará para el recuerdo, se fue cerrando una nueva edición de Xtrem Higa Monreal que ya es mucho más que un trail. Porque aquí no solo se compite: se comparte, se sufre, se disfruta y, sobre todo, se vuelve.

Con el último plato terminado, las últimas conversaciones apuradas y el material recogido a contrarreloj porque nos cayó otra mini borrasca, tocó poner punto y aparte… que no final. Porque allí mismo, con el calendario 2027 abierto, buscamos la fecha para agendar la edición XVII.