jueves, 29 de enero de 2026

CRÓNICA X MILLAS PERALTA- FALCES "DESDE EL MICRO"

Ya lo he comentado en varias ocasiones: las X Millas Peralta-Falces siempre me resultan una carrera muy especial. Una carrera que une, a través de las orillas del río Arga, mi pueblo de residencia, Peralta, y mi pueblo natal, Falces. Además, es uno de los recorridos que tantas y tantas veces hago en mis entrenamientos, ya que se trata de un entorno natural precioso, llano y al abrigo en los días de mucho aire.

El pasado domingo, 25 de enero, se celebró una nueva edición de las X Millas Peralta-Falces, y ya van quince ediciones desde que se cambió la milla urbana (1.609 metros) por las diez millas (16,09 km).
Un recorrido medido en millas, que combina 2 millas urbanas por Peralta, 4 millas por la margen izquierda del río Arga hasta llegar al puente de Falces y cruzarlo, y otras 4 millas de vuelta, pegaditos a la peña y con el río a nuestra izquierda, hasta la plaza principal de Peralta.

Volví al evento tras mi ausencia el año pasado por problemas de salud, y pude reencontrarme de nuevo con tanta y tanta gente a la que vemos cada fin de semana en distintos eventos deportivos.


Desde primera hora de la mañana, había una gran ilusión por saludar, hablar y charlar con caras conocidas, y también por tranquilizar a la gente, asegurándoles que no se iban a encontrar nada de barro en el terreno. Ha habido años en los que la vuelta a Peralta resultaba disfrutona para los traileros y asquerosa para los asfalteros.

Los momentos previos a esta carrera son un poco más fríos que en otros eventos que celebramos en la localidad, ya que en esta ocasión no se celebran pruebas para categorías infantiles. Así, solo tenemos la carrera de las X Millas para categorías a partir de juvenil.

Eso no quitó para que realizara una previa de más de 30 minutos, hablando y comentando todos los detalles de la carrera. Una previa que en parte realicé en la Plaza Principal y en parte en la Avenida Leizaur, ya que la salida y la llegada no coinciden, aunque tan solo nos separan 150 metros de una posición a la otra.




Esta edición contaba con un mayor número de participantes respecto a ediciones anteriores, y eso se notaba en el “bolo” de gente que ultimaba el calentamiento antes de colocarse en el cajón de salida.

A las 11:00 de la mañana di la salida a casi 220 personas que se iban a enfrentar a una distancia que a mucha gente le gusta, ya que un 10.000 se puede quedar muy justo y una media maratón, muy por encima. Luego están aquellos participantes que se adaptan a cualquier distancia y a los que les da igual si es corta, larga o intermedia.

Como ya hemos comentado, las dos primeras millas transcurren por suelo urbano de Peralta, así que aguanté mi posición en la zona de salida para ver y animar a todo el grupo pasar por el mismo punto, pero en sentido contrario al de la salida. Un primer punto situado aproximadamente en el kilómetro 1, donde el grupo de cabeza masculino ya había hecho la primera selección y, en el femenino, prácticamente también. Además, en la línea de salida teníamos a Maitane Melero, así que, si no ocurría nada extraño, era la máxima favorita para llevarse la carrera y muy pocas del grupo femenino iban a poder mantenerle el ritmo.

Prácticamente, cuando terminó de pasar todo el grupo, ya venía de nuevo la cabeza de carrera para completar la vuelta por Peralta y salir por el puente en dirección a Falces. Aquí nos encontrábamos aproximadamente en el kilómetro 2,5, y también animamos a todos los participantes, en un punto donde las diferencias ya empezaban a ser mayores y donde un grupo de once personas lideraba la carrera. Aquí estaban todas las cartas por descubrir.

Cambio de ubicación de nuevo: me fui a la Plaza Principal y allí quedaba esperar a que los compañeros del Peralta Atlético, que se habían desplazado a Falces al avituallamiento, nos fuesen pasando información. Agradezco también a Javier que me facilitara datos en ese punto para poder retransmitir lo que ocurría en carrera en la milla 6 (km 9,600 aprox.).



Emoción no iba a faltar, ya que el grupo de cabeza se mantenía con seis personas, mientras que la carrera femenina iba más disgregada en el paso por la localidad vecina de Falces.

Tratamos de animar, entretener e informar al público que estaba en la rayadica del sol de la plaza, mientras se acercaba el final de la carrera. Un final que, tras X Millas y algo más de 55 minutos, se resolvió en los últimos 500 metros, como nos comentó después en el micrófono Roberto Carlos Trejo, quien se llevó la edición 2026, sumando una más a su destacado palmarés, ya que se había impuesto en tres ocasiones anteriores.

La carrera femenina, liderada de principio a fin por Maitane Melero, nos dejó un tiempazo de 1h 03’. Impresionante. Llevábamos tiempo sin ver un registro así en categoría femenina.

- CLASIFICACIÓN X MILLAS PERALTA- FALCES 2026

Fue casi una hora viendo entrar a los participantes en meta. Una hora de disfrute total, contemplando la cara de satisfacción de tanta y tanta gente que llegaba. Para muchas personas, un auténtico reto que habían logrado en una mañana espectacular para correr, con una temperatura agradable y sin nada de aire.

Tras la entrada de los últimos participantes, procedimos a la entrega de premios de las diferentes categorías, tanto de la prueba absoluta como de juvenil, senior, veteranos y veteranos plus, además del reconocimiento al primer y a la primera local.


No hubo tiempo para más, salvo para agradecer a todas las personas que quisieron compartir con nosotros una gran mañana de atletismo popular. Un agradecimiento especial a quienes, de una u otra manera, hacen que este evento salga adelante una edición más.

La próxima cita deportiva en Peralta, y a la que esperamos que podáis participar, será el 1 de mayo con el Cross de Primavera. Mientras tanto, ¡nos vemos en otras salidas y llegadas, deportistas!






jueves, 8 de enero de 2026

CRÓNICA COMBO NAVIDEÑO "DESDE EL MICRO"

Hace años surgió, a partir de la idea de un miembro de KMSxELA, el “Gilicombo Navideño”. Consistía en correr o entrenar en los días más señalados, como Navidad, Año Nuevo y Reyes.

La verdad es que son días en los que, salvo el Cross de Reyes de Puente la Reina, que se mantiene el 6 de enero, no suele haber carreras. Sin embargo, si tomamos el periodo comprendido entre el fin de semana del 20-21 de diciembre y el 6 de enero, podemos elegir entre más de 14 carreras para correr en apenas 15 días. De ahí deriva el concepto del “Combo Navideño”: correr varias carreras con dorsal en estas fechas del año.

Por no hablar de la oferta que tenemos hoy en día para cerrar el año corriendo el 31 de diciembre con las tan populares San Silvestres. Según un gran reportaje de nuestro amigo Josetxo Imbuluzqueta, publicado en DNrunning, se llegaron a contabilizar hasta 66 San Silvestres. Seguro que muchas personas corristeis dos, una por la mañana y otra por la tarde, pero, si te organizas bien, incluso da para correr tres, por aquello de sumar un dorsal más al “Combo Navideño”.

Mi “Combo Navideño” personal empezó en Zubiri, corriendo la Sansilbestrail, una carrera que tenía muchas ganas de conocer, pero en la que en años anteriores no había podido participar. Normalmente me centraba más en preparar maratones de asfalto y me pillaba o bien justo después de la Maratón de Valencia o bien en plena preparación de la Maratón de Sevilla. Así que este año, sí o sí, era el momento de conocer la prueba.



Tales eran mis ganas que el día de las inscripciones estuve con el ordenador encendido durante una de mis clases de gimnasia y me apunté nada más abrirse el periodo de inscripción. Esto explica por qué ese día corrí con el dorsal número 1. Ahí sí que fui rápido; en carrera fue otro cantar, aunque tampoco me puedo quejar del estado de forma con el que llegué.

Fueron 21 kilómetros de auténtica belleza, con 1.000 metros de desnivel positivo muy engañosos, ya que prácticamente todo el desnivel se acumulaba en los primeros 11,5 kilómetros, desde la salida hasta el punto más alto de la prueba, Baratxueta. Quitando un par de tramos con bastante porcentaje de desnivel que recuerdo haber caminado, el resto fue bastante corrible.

Tras pasar por el punto más alto, tocaba seguir corriendo en una bajada larga. Eso sí, a partir del kilómetro 16 mi cuerpo pedía alguna subida para dejar de correr en algún momento. Cosa que hice un par de veces en los kilómetros finales, más por falta de fuerza que por la propia cuesta.

Finalmente, paré el crono en 1h59’, terminando en la posición 62 de la general, justo detrás de la cuarta chica en entrar en meta. Más que contento, y además con un recibimiento espectacular de mi amigo y compañero a los mandos del micro, Borja Valdés.

Una pena que, tras la carrera y el esfuerzo, a mi estómago le diera por no tolerar alimentos y me quedara sin probar los pintxos de txistorra ni los avituallamientos de meta. Pero bueno, eso tiene solución: hacer 20 minutos más en carrera, que a mi nivel no pasaría nada…



La segunda de las pruebas del Combo supuso cambiar el dorsal por el micrófono. Fue en Andosilla, en la tercera edición de la Vuelta al Cerrao. Volví tras el parón del año pasado, cuando una operación de cuerdas vocales me impidió locutar las pruebas de estas fechas y estuve casi dos meses sin poder realizar ningún evento al micro.

La Vuelta al Cerrao es una prueba de 5 kilómetros, solidaria en este caso con el Club de Ocio ADIA de Andosilla, que ayuda y acompaña a personas y familias con discapacidad intelectual. Es una carrera muy festiva, pensada para realizarla corriendo, andando o en modalidad de marcha nórdica.

Además, coincidió que fue el 28 de diciembre, Día de los Inocentes, así que alguna que otra bromilla gastamos a los participantes durante el evento, que concluyó con un gran almuerzo ofrecido por la organización.




El día 31 de diciembre, como viene siendo habitual desde que nos dedicamos al apasionante mundo de la locución de eventos, es un día intenso. Por la mañana, San Silvestre de Mélida y, por la tarde, San Silvestre de Lerín.

La de la mañana es una carrera muy popular, en la que participa mucha gente del pueblo, pero a la que cada vez se anima también más gente de los alrededores. Son 4,5 kilómetros totalmente llanos, realizando tres vueltas al mismo recorrido. Este año, además, nos trajo la despedida de un grandísimo corredor de carreras populares como es Javier Tejero, que por lesión nos comentó que ya no iba a correr, al menos, al nivel que nos ha hecho disfrutar en estos últimos años.

Fue bonito porque le salió un duro rival, David Noel Sánchez, pero finalmente Javier, por cuarto año consecutivo, se llevó la victoria.

Es una carrera que siempre destacamos por sus grandes sorteos tras la prueba, gracias a los colaboradores: cestas, lotes de vino, jamones, entre otras muchas cosas. También hay carreras infantiles y premio al mejor disfraz, por lo que se vive un ambiente muy festivo.

Para terminar, se celebra un “Pintxo Solidario”. En este caso, lo recaudado fue destinado a la Asociación de Fibrosis Quística. Como desde allí tengo que salir pitando para llegar a Lerín sin pasar por casa, es una pena no poder quedarme a tomar un pintxico, pero bueno, es lo que toca en un día como este. Felicitaciones de Año Nuevo a todo el mundo y, sin prisa pero sin pausa, carretera y manta para estar en Lerín a primerísima hora de la tarde.




Ya por la tarde tocaba una de las San Silvestres más prestigiosas de Navarra, la que mayores premios económicos reparte y una de las más veteranas. 39 ediciones, ni más ni menos, y un emocionadísimo Alberto Alonso nos reconocía haber corrido 37 de las 39. Fueron muy bonitas las palabras que compartimos con él sobre los inicios y la historia de esta prueba deportiva.

7,2 exigentes kilómetros, repartidos en tres vueltas, con mucho ambiente y muchísima gente en la calle, y con 0 % de desnivel llano; es decir, o estás subiendo o estás bajando. A pesar de su dureza, bien merece la pena despedir el año corriendo aquí.

Casi 200 personas tomaron la salida. Aquí ya se ven menos disfraces, a excepción de un par o tres… y los complementos del speaker 😄. Tres vueltas dominadas por Andoni Acebedo y por Alicia Carrera, una vez más —y ya van tres—, en una carrera en la que pudimos disfrutar de muy buenos amigos y amigas corriendo, animándoles en todo momento.

Entre las muchas anécdotas, me quedo con la de una cuadrilla de amigos y amigas catalanes que decidieron venir desde allí a correr la San Silvestre de Lerín, pasar unos días en una casa rural de la zona y que, a la postre, uno de sus miembros cerró el evento con su correspondiente fiesta de final de carrera.

Hubo sorteos, reparto de txistorras para quienes se apuntaron en grupos de cinco personas, una bolsa del corredor muy completa y, lo que no hubo, fue récord de la prueba, que sigue vigente desde 2006 en chicos y 2008 en chicas. Así que los 1.000 € de premio no se repartieron.





Fin de año, celebración y fiesta, pero tres días después completamos el “Combo Navideño” con el Cross de Reyes de Peralta. Esta ya en casa, en nuestro pueblo de acogida, con un recorrido de 4.800 metros totalmente llanos, dividido en dos vueltas y que nos dejó, en este 2026, un récord absoluto de participación.

Es la carrera más popular de las varias que se celebran en la localidad (X Millas, Cross Primavera, BTT Vallacuera, Triatlón, Azkotrail…). La prueba de Navidad reúne a muchas cuadrillas, familias y compañeros de trabajo que deciden participar y ponerse un dorsal. Es cierto que también nos acompaña mucha gente de otras localidades —bienvenidos todos—, pero la inmensa mayoría son participantes locales.

La jornada comienza a primera hora de la mañana con las carreras infantiles y, a continuación, la prueba absoluta. Una carrera que todavía se mantiene gratuita, a pesar de contar con todos los servicios de cualquier otra prueba popular: control de tiempos por chip, duchas, avituallamiento en meta, animación y premios.

Este es mi resumen del Combo Navideño: un dorsal y cuatro micrófonos. Seguro que tú también tienes tu propio combo, así que cuéntame: ¿dónde despediste el año y dónde lo has iniciado?

Feliz Año 2026, deportistas, y que nos veamos en #FinDeSemanaConDorsal




viernes, 19 de diciembre de 2025

CRÓNICA CROSS DE NAVIDAD MARCILLA "DESDE DENTRO"

Escuchar al participante, recoger su feedback y saber qué piensa y qué opina siempre está bien. Otra cosa es que luego se pueda llevar a cabo o no, porque aquí se puede debatir —y mucho— sobre gustos en las carreras, ¿verdad? ¿Una vuelta o varias por recorrido? ¿Asfalto o caminos rurales? ¿Con cuestas o sin ellas?

Podríamos seguir preguntando sin parar. Lo bueno de que haya tantas carreras y tan variadas es que cada cual puede elegir qué le apetece correr… y qué no.

¿Y por qué empiezo hoy así? Pues porque el pasado sábado, 13 de diciembre, en Marcilla se celebró una nueva edición del Cross de Navidad, que ya suma nada menos que 14 ediciones.

Jose Miguel Elizondo

La principal novedad de este año estaba en el recorrido largo, ya que se recuperaba un trazado antiguo de 10 kilómetros, a una sola vuelta. Un recorrido que atravesaba los sotos, pasaba por una de las varias ganaderías de vacas bravas de la localidad y discurría a orillas del río Aragón, que en estas fechas, con la humedad y el colorido otoñal, está precioso.

Además, el circuito pasaba cerca del complejo deportivo y, tras dos largas rectas, volvía a aparecer en la Plaza de España, junto al Castillo de Marcilla.

Recuerdo haber corrido esta vuelta en dos o tres ocasiones, la última en 2017. No sé si fue por alguna riada o por alguna otra circunstancia, pero hubo un año en el que, a última hora, se tuvo que modificar el recorrido de urgencia y acabamos dando dos vueltas de unos 5 kilómetros aproximadamente. Quizás fue entonces cuando se decidió cambiar definitivamente a ese formato de dos vueltas para completar los 10 kilómetros.

Aquí, los defensores de las vueltas y de que el público y los familiares te vean en un paso intermedio seguro que estarán más contentos frente a los que prefieren una única vuelta más larga. Jejejjjeje.

Puestos ya en contexto, la carrera del sábado ofreció a los participantes dos distancias: 5 kilómetros, con una vuelta corta, y 10 kilómetros, con un recorrido más largo.

Vuelta de 10 kilómetros

Vuelta de 5 kilómetros

A las 16:15 se dio la salida a la carrera corta, y otra de las novedades fue que se separó la salida de quienes corrían la distancia de 10 kilómetros, que arrancaron a las 16:30. La idea funcionó muy bien, ya que cuando se dio la segunda salida, a los pocos minutos ya estaban entrando los primeros corredores de la distancia corta, así que prácticamente no hubo tiempo de espera para que empezaran a pasar cosas en los aledaños del Castillo.

La distancia corta se la llevó Yelko Pardiñas, habitual de los pódiums tanto en esta prueba como en muchas otras. En categoría femenina, la vencedora fue Ainhoa Amat. Por su parte, en la distancia larga, los primeros puestos fueron para Ismail Edderraz y Egipto Flamarique.

Jose Miguel Elizondo

Tenemos que destacar también que las inscripciones a esta carrera son casi simbólicas: en la prueba de 5 kilómetros se pagaban 2 € y en la de 10 kilómetros, 3 €. Eso sí, no faltó ningún servicio, ya que una vez más se contó con cronometraje con chip, speaker, música y animación, duchas y, como broche final, un pedazo de lunch en el Bar Western. Yo, tras haber recogido todo, hablar con mucha gente y llegar casi una hora más tarde al lunch, comí… y bastante, así que fueron muy generosos en la cantidad.

Desde las 15:30 también pudimos disfrutar de todas las carreras infantiles, que se desarrollaron alrededor del castillo. Desde los más pequeñitos hasta la categoría infantil, todos pudieron participar, recibir su medalla de finisher y su avituallamiento al cruzar la meta.

Gran tarde la que pasamos en Marcilla, con un día y una temperatura que nos acompañaron muchísimo. Agradezco a Merche e Iñigo su confianza una vez más, y también a todas las personas que se acercaron a saludar, varias de ellas exalumnas del polideportivo que no perdieron la ocasión de pasar por mi zona y, aunque fuese por poquito tiempo, mantener una pequeña conversación. También estoy agradecido a otro conocido que, desde que voy a Marcilla a esta y otras carreras, siempre se acerca con un cortado sin que se lo pida. Son detalles que nos guardaremos para siempre. 

Marcilleses, Marcillesas, nos vemos pronto, con más barro, más obstáculos y la misma ilusión de siempre. 



viernes, 5 de diciembre de 2025

CRÓNICA CROSS SANTA ÚRSULA MURILLO EL FRUTO "DESDE DENTRO"

De vez en cuando, y tal como llevamos los fines de semana, darnos un buen calentón con un dorsal pinchado en el pecho no viene nada mal. Más aún ahora que, en mi proceso de volver a ser corredor en mis ratos libres, estoy preparando carreras de montaña, donde los ritmos son mucho más bajos que en una carrera de 8,7 kilómetros, a pesar de las dos cuestas en cada una de las tres vueltas del Cross de Santa Úrsula de Murillo el Fruto.

Una carrera, la de Murillo el Fruto, que resulta poco conocida por la cantidad de participantes que acuden, pero en la que siempre aparece algún corredor de gran nivel dispuesto a dar espectáculo. A mí, personalmente, me gusta el recorrido porque obliga a gestionar muy bien las fuerzas. Se trata de un circuito de tres vueltas de unos 2,9 kilómetros, que comienza con un primer kilómetro cuesta abajo y varias curvas. En el kilómetro 1,5 aparece una primera cuesta y en el 2,5 otra. Vuelta tras vuelta, esas cuestas se van notando.

Desde el Peralta Atlético, un par de compañeros se animaron a participar, así que ya tenía la mañana echada: ir a Murillo, calentar, correr y después hacer un pequeño rodaje. A lo tonto, salieron 15 kilómetros de entrenamiento. Carlos y Javier fueron los compañeros con los que fui a correr.



Tras recoger el dorsal y comprar unos boletos para colaborar con ANELA (Asociación Española de Esclerosis Lateral Amiotrófica), nos fuimos los tres compañeros a tomarnos un café y coger energía. En el mismo bar apareció uno de los que posiblemente ganaría la carrera. Como ya he dicho, a cualquier carrera siempre cae gente con nivel. Víctor Bernedo, corredor del Beste Iruña, andaba por ahí suelto.

Mis compañeros iban pensando en una carrera ‘llana para darle’, y es que los consejos de otro gran corredor del club no coincidieron mucho con la realidad. Esto nos llevó a tomárnoslo con guasa y con risa, pero esta carrera de ‘llana’ no tiene nada. Así que primero nos dimos una vuelta de reconocimiento mientras calentábamos, para que vieran el recorrido. Yo ya la corrí el año pasado y sabía a lo que me enfrentaba.



En la salida, varias caras conocidas y, tras las palabras del speaker y de una colaboradora de la Asociación ANELA, al lío: a darle zapatilla por las calles de Murillo. La salida fue rápida, como era de esperar, así que tocó tener cuidado de no liarla en alguna curva. El grupo de cabeza se escapó enseguida y, para bien, formamos un grupito de cinco corredores en el que estaba la gran corredora navarra Egipto Flamarique. Fue ella quien nos marcó el ritmo de carrera durante la primera vuelta.



Hay que decir también que esta carrera tiene una versión más reducida, que consiste solo en una única vuelta. Para quienes se inician es ideal; para quienes quieren darse un buen calentón, todavía mejor… buuufff. Un ‘casi’ 3.000 metros con cuestas… casi nada para el cuerpo.

El paso por meta siempre es un lugar donde se concentra más gente, así que recibimos los ánimos de personas conocidas entre el público. En la segunda vuelta perdí unos metros respecto a Egipto y a otro gran conocido, Carlos Moriones, de Carcastillo, y traté de mantener esa distancia de unos 8-10 metros para seguir su estela. Así completé la tercera vuelta, parando mi crono en 32:20 y entrando 10º en meta. Lo mejor: las buenas sensaciones corriendo a ritmo rápido.

La sorpresa llegó con nuestro compañero Javier Martínez, que entró en tercera posición, así que genial. Me alegro por el chaval y por su buen estado de forma. Nos contó que había estado peleando el segundo puesto hasta la rampa final, así que doble mérito. Buen calentón para él también.



Tras una buena ducha fuimos a la entrega de premios; había que arropar al compañero. En los sorteos no hubo suerte, pero donde sí llegamos con fuerza fue al almuerzo. Al llegar a meta nos dieron una bolsa del corredor con avena, leche Lacturale y una bolsa personalizada de la carrera, y en su interior un ticket para un pincho de txistorra, panceta o tortilla de patata. Para nuestra sorpresa, podías elegir entre uno, dos o los tres, así que, con el hambre que llevábamos, cogimos de los tres.

Pues, aprovechando la rayadica de sol que había en la Plaza de Murillo y charlando entre nosotros y con varias personas a las que llevábamos tiempo sin ver, se nos pasó la mañana. Tocó volver a casa, aprovechando para correr, entrenar y disfrutar 'desde dentro' de una carrera genial y de muy buena compañía.




sábado, 22 de noviembre de 2025

CRÓNICA ITURBERO TRAIL "DESDE EL MICRO"

Iturbero Trail es otra de esas carreras creadas por corredores para corredores, donde se cuida cada detalle y se prioriza el buen trato por encima de la masificación. Lumbier, una localidad de la comarca de Sangüesa con unos 1.300 habitantes, acogió el pasado domingo 16 de noviembre la 3ª edición de la Iturbero Trail, que además puso el broche final al Campeonato Ekialde 2025.

Y es que, en esta tercera edición —al igual que en la segunda—, el cupo máximo de participantes volvió a fijarse en 200 personas. Muchas se quedaron fuera por no llegar a tiempo a conseguir un dorsal. Los organizadores, corredores experimentados en pruebas de trail, cuentan con suficientes compromisos y amistades como para saber que la carrera iba a estar, una vez más, impecablemente organizada.

Por tercer año consecutivo, y como en cada una de sus ediciones, me presenté en la plaza de Lumbier a primera hora de la mañana. Serían alrededor de las 8:00, el mismo momento en el que estaban citados los voluntarios y voluntarias para empezar a preparar toda la zona de salida y llegada.



Pocos cambios —por no decir ninguno— respecto a las ediciones anteriores. Así que, sin perder tiempo, cada cual se puso a lo suyo para dejarlo todo niquelado antes de que empezaran a llegar los participantes a recoger la pedazo de bolsa del corredor, repleta de productos de Argal, 226, Kaiku, Estrella Galicia, Josenea y A 4X km. (A mí también me cayó una, gentileza de la organización).

La tarde anterior había participado, con dorsal, en otra carrera que se celebraba en Navarra: Larreak Bizirik. Varios corredores tenían pensado hacer doblete, igual que yo; la diferencia es que ellos iban con dos dorsales y yo con un dorsal… y un micro. La cuestión era volver a encontrarnos y disfrutar de ese ambiente tan bueno que se respira en los momentos previos a cualquier carrera.

A las 10:00 comenzaba con las carreras infantiles. Varias pruebas a lo largo de la Calle Mayor fueron animando la mañana y creando un ambiente magnífico. En esa misma calle ya estaban instalados los puestos del mercadillo que, un año más, se sumaban al evento para dar visibilidad y complementar los servicios ofrecidos a los participantes.

Txapel, con sus cervezas; Magalean, con ropa de alma rural; Txusa, con sus cremas; Blanca, con su propuesta de librería y juegos; y Saida y Roberto, dando visibilidad a ANECS (Asociación de Niños Enfermos de la Comarca de Sangüesa) además de ofrecer queso y galletas para deportistas. Estos fueron los puestos que este año llenaron de vida y color el evento.

A las 11:00 tocó dar la salida a la prueba absoluta. Una única distancia de 10,5 kilómetros con 550 metros de desnivel positivo que llevaría a los corredores por la Sierra de Leyre, en un recorrido relativamente sencillo y corto para todo lo que podría dar de sí la zona. Siguiendo el trazado de las ermitas —recientemente balizado y limpiado—, los participantes alcanzaban el punto más alto: Romastaca, a 933 metros de altitud.



El recorrido ofrecía pasos muy curiosos, como el Puente de las Cabras, el entorno de la fábrica de Argal o zonas de mucha vegetación que, después de las últimas lluvias, estaban especialmente bonitas. También había tramos técnicos, como el inicio de la bajada, con lajas resbaladizas que obligaban a extremar la precaución. Y, para rematar, un final de carrera exigente, con un buen cuestón que llevaba directamente a la zona de meta, donde se concentraba más público para animar a los participantes en sus últimos metros.

Desde mi posición en meta no puedo ver esa última cuesta, pero aun así apuré hasta el último instante para descubrir quién y cómo aparecería el primer corredor a unos 100 metros de la llegada. En cuanto lo vi asomar, salí corriendo hacia la meta para recibirlo y ver de cerca cómo entraba el primero. Además de cruzar el arco de meta metálico y personalizado, tuvo el honor de ser también el primero en hacer sonar el gran cencerro que cuelga allí. Eduardo Esteban se llevó la victoria sumando una mas a su palmarés.

Ya desde mi posición en meta fui nombrando y animando a todos los participantes que iban terminando la carrera, hasta que llegó la primera chica: Ilargi Pérez, la más rápida de la mañana del domingo.

Entre la llegada del primer participante y la del último transcurrió casi una hora en la que estuve recibiendo a corredores con sensaciones muy distintas. Ese final tan exigente les cambia la expresión en cuestión de segundos.



La llegada del participante más lento de la mañana se vive con bastante expectación en esta carrera, ya que la organización tiene un detalle muy especial con esta persona: entregarle un trofeo, una zoca. Debe guardarla durante todo el año y, en la edición siguiente, devolverla en la carrera para que el nuevo último clasificado se la lleve a su casa.

Antes de que llegase el último participante, también di paso a la apertura del lunch. Un ágape muy completo en la plaza, que sirve para que corredores, corredoras y familiares disfruten de un buen rato, más aún con la magnífica temperatura que tuvimos.

En la parte protocolaria de los premios comenzamos con los sorteos entre los participantes, con comidas y cenas en varios establecimientos de Lumbier. A continuación se entregaron los premios absolutos y locales de la carrera, así como los correspondientes a la clasificación general del Campeonato Ekialde, que incluye las pruebas de Liédena, Aibar, Burgi, Otsagabia y Lumbier.

Para el final quedó la tradicional foto de familia de los voluntarios y voluntarias de Iturbero Trail. Después, se sorteó entre ellos un premio muy esperado por todas las personas que hacen posible esta carrera.

Sin tiempo para más, despedí la jornada hasta el año que viene. Así que ya saben: si quieren disfrutar de otra bonita carrera, estén atentos y atentas, porque los dorsales vuelan.

martes, 18 de noviembre de 2025

CRÓNICA LARREAK BIZIRIK "DESDE DENTRO"

Ya tenía ganas de escribir una crónica “desde dentro”, porque casi se me había olvidado qué se siente al ponerse un dorsal y darlo todo en una carrera. Fue este pasado sábado, en Larreak Bizirik, y antes incluso de correr ya había sido uno de los más rápidos… pero solo en apuntarme. La organización ofrecía 150 dorsales y volaron en cuestión de minutos, así que tuve la suerte de reservar el mío a tiempo.

Había visto imágenes y vídeos de otras ediciones y la carrera tenía muy buena pinta por varias razones. La primera, porque se celebra de noche, y eso ya le da un toque muy especial. La segunda, porque se veía que los habitantes de Olaz-Subiza y de la Cendea de Galar se vuelcan con la organización: se visten con trajes típicos, incluyen figuras mitológicas y crean un ambientazo increíble. Y la tercera, porque detrás del evento está el mismo equipo que organiza la Galar Trail, que es un carrerón. Vamos, que tenía alicientes de sobra como para no perderme la cita.



Pues el sábado 15 de noviembre, sobre las 16:30, llegué a Olaz (Cendea de Galar). La tarde pintaba mal: lluvia, viento y frío. Pero, como contra eso no podíamos hacer nada, simplemente tocó adaptarse a la climatología y resguardarse donde se pudiera.



Recogí la bolsa del corredor en el edificio del Concejo de Olaz donde se incluía camiseta del evento, dos caldos de aneto y dos paquetes de filipinos, además del dorsal, imperdibles y pegatina para la consigna. La sorpresa vino en el sobre del dorsal, que incluía una tarjeta escrita a mano . Allí dentro se estaba de maravilla, así que aproveché para tomarme un café calentito a ver si entraba en calor. Poco a poco fueron llegando más corredores, y alguno que otro se sorprendió al verme por allí con pintas de correr… jajajaja. Al fin y al cabo, muchos solo me conocen con el micro en la salida, no con un dorsal puesto.

Di una vuelta por el frontón para ver el ambiente y la carrera infantil, y me encontré con muchas más caras conocidas que apuraban la hora para recoger el dorsal. Empezaron a caer las primeras gotas, así que me metí en el coche para resguardarme y terminar de prepararme para la carrera.

Y entonces llegaron las dudas: cortavientos sí, cortavientos no. Para el calentamiento estaba claro que sí; para la carrera… ya veríamos.

Calenté trotando por el pueblo, pero al ser pequeño (34 habitantes según el INE 2024), tocó dar varias vueltas por las mismas calles. Un poco de movilidad de tobillos —que siendo un trail nocturno había que llevarlos bien despiertos— y unas progresiones, porque la carrera era corta, apenas 6 kilómetros, y el primer kilómetro además era favorable. Ya me avisó Mikel Esteruelas: “El año pasado, el primer kilómetro salió a 3:30”. Jajajajaja… Estamos entrenados, sí, pero no para arrancar a esos ritmos.

Momento salida. Momentazo salida. Música potente, bengalas y los personajes de la carrera haciendo su baile de bienvenida delante de los corredores. Nada más arrancar, pasillo de bengalas y antorchas antes de meternos en el monte en los primeros metros. Como era lógico, todo el mundo salió a tope desde el principio. El camino era ancho, así que adelantar —o que te adelantaran— no suponía ningún peligro.

Por delante teníamos unos 6 kilómetros con tres subidas, y ya nos habían avisado de que la más dura sería la última.

No conocía nada del terreno. Verse, se veía poco si levantabas la vista, pero los senderos y los caminos eran espectaculares, más aún iluminados solo por nuestros frontales. Llegamos a una zona con bastante animación y, viendo ahora el recorrido, resulta que era lo que se conoce como el Pozo de la Sal. Ahí sí que había muchísima gente: antorchas, velas y un ambientazo increíble. Eso nos dio fuerzas para afrontar la última subida, corta pero intensa, que nos llevó hasta la ermita de San Miguel, la última cumbre antes de un descenso rápido, primero por sendero y luego por pista, para regresar de nuevo a Olaz.

Buen calentón: 30 minutos clavados, ni un segundo más ni un segundo menos, para terminar en la posición 19 de los 140 participantes en meta. El tiempo y la posición son lo de menos, lo cuento solo como anécdota. Lo realmente importante es que volví a sentir buenas sensaciones a estos ritmos, algo que no experimentaba desde hacía muchísimo tiempo. Ahora entreno con más continuidad, aunque las carreras de fin de semana cada vez se espacian más. Pero no me preocupa: también disfruto, y mucho, con el micrófono en la mano.


Al llegar a meta nos esperaba un caldo bien calentito, más que necesario, y nuestra mochila en el guardarropa para cambiarnos rápidamente, ya que no había servicio de duchas. Así que tocó quitarse la ropa mojada rápido, mientras charlaba con mi primo Asier, que ya tiene mérito: venir desde Falces a Olaz a ver la carrera con la tarde tan desapacible que teníamos.

Tras la carrera tocó disfrutar del Pintxo Pote que ofrecía la organización, un momento en el que nos juntamos todos y charlamos hasta que nos invitaron a salir al frontón. Allí se entregarían los premios y los vecinos de Olaz, vestidos para la ocasión, nos deleitaron con un baile muy especial.



Poquito más que contaros. Ganaron Andrés Roncal y Ainara Alcuaz, y todos los del podio se llevaron un trofeo muy chulo… o, al menos, diferente: una escoba personalizada con el nombre de la carrera.

Pasé un rato muy a gusto y volví a disfrutar de una carrera. Si queréis vivir una experiencia diferente —por ser nocturna, con un ambiente genial y muy cuidada, con velas, antorchas, bengalas…—, primero hay que estar atentos a la apertura de inscripciones y, después, solo queda disfrutarla al máximo.

viernes, 14 de noviembre de 2025

CRÓNICA CAMPEONATO NAVARRO RELEVOS MIXTOS CAMPO A TRAVÉS "DESDE EL MICRO"

Siempre es un verdadero placer encontrar personas que valoran el trabajo que uno realiza en cada evento al que acudo como dinamizador, locutor o speaker. El pasado domingo, 9 de noviembre, salí más que contento por los comentarios que, allí mismo, in situ, varias personas del público se acercaron a darme: enhorabuenas y agradecimientos por una mañana tan agradable.

Gracias también a toda la gente que colaboró con la animación. Yo solo no podía, y me ayudaron padres, madres, abuelos, abuelas, primos, primas, amigos, amigas, entrenadores, entrenadoras y, por supuesto, los propios niños y niñas que participaron.

Desde el club organizador, C.D. Cantera, y desde el Ayuntamiento de Cascante ya me conocen por la prestación de servicios en otros eventos, como la Subida al Romero del mes de mayo o la Carrera del Encierro de agosto. Así que ellos ya saben cómo trabajo y, de hecho, era la primera vez que para este evento contaban con un speaker oficial. En otras ocasiones —como suele hacerse y aún se hace en muchos sitios— se recurría a alguien del propio club para ejercer las funciones de informador.

La jornada pintaba muy bien: Campeonato Navarro de Relevos Mixtos de Campo a Través y jornada de Juegos Deportivos de Navarra de Relevos Mixtos. Las pruebas infantiles eran no competitivas, es decir, sin premiación; y la prueba absoluta, todo un Campeonato Navarro, contaba con 5 equipos optando al título y otros 4 equipos más compitiendo también por ser los más rápidos de la mañana.



La jornada empezó a las 10:00 de la mañana con la categoría Sub-14, pero desde mucho antes ya se notaba un ambientazo en las Instalaciones Deportivas de Cascante. Había muchísima gente entre la pista de atletismo y el campo anexo de tierra. Cada equipo había montado su carpa personalizada y, por todas partes, se veía gente calentando, moviéndose de un lado a otro, con ganas de que aquello empezara.

El comité de árbitros tenía todo controlado. Hubo un pequeño retraso en uno de los autobuses, pero se ajustaron rápido y bien los horarios de las carreras para que todos pudieran disfrutar de sus pruebas. Teníamos el OK por todas partes. Los primeros relevistas estaban en la línea de salida, en el campo anexo de tierra, y el resto se encontraban más cerca de mi posición, en la pista de atletismo, esperando su turno en la zona de transición, donde debían pasarse un “testigo”, que en este caso era un coletero de goma, para poder salir a cubrir su parte de la carrera.

Ya me había tocado una jornada parecida en Larrabide y guardaba un gran recuerdo, sobre todo porque en este tipo de carreras se producen muchas alternancias en la cabeza y, además, si se crean grandes huecos, por nuestra zona siempre hay movimiento y pasos. Así que no había respiro en ninguna de las carreras. En todas teníamos algo que contar, algo que preguntar o a alguien a quien animar.




Desde las 11 de la mañana vivimos dos carreras de categoría Sub-14, una de Sub-16 y otra de Sub-18, donde las distancias eran de 4 x 890 metros aproximadamente, recorriendo los alrededores de las instalaciones. Fue a las 12 del mediodía cuando la prueba absoluta, el Campeonato Navarro de Relevos Mixtos de Campo a Través, debía pasar a la acción.

Les hice una presentación como se merecen: equipo por equipo, persona por persona, al mismo tiempo que se daba la salida al primer relevo. Por delante, 1.540 metros de pura velocidad por el campo anexo de tierra y caminos cercanos a la pista de atletismo. En el tartán ya se encontraban los segundos relevistas, y aquí tocaba dejar las bromas y los saludos para más tarde, para darles su espacio y su concentración.

Grupo Empleo Pamplona Atlético, Hiru Herri, Atletismo Ardoi, Valdizarbe-Gana y Ruizca Ribera Atlético fueron los clubes representados. Hiru Herri participó con tres equipos y Grupo Empleo Pamplona Atlético con dos; el resto, con uno. Eso sí, al campeonato solo podía optar un equipo por club, y en este caso los presentados como “Equipo A”.

De los más experimentados y experimentadas, del nivelazo top de Navarra, pasamos a uno de los momentos más bonitos y emotivos de la jornada: la categoría Sub-10 con un par de pruebas, los más chiquitines, muchos de ellos debutantes esta temporada en atletismo y debutantes también por primera vez en una prueba de relevos. Se pueden imaginar los nervios que había al colocarse en su puesto para hacer el relevo, incluso siendo el cuarto relevista de su equipo… faltaban ojos y manos para controlarlos a todos, pero, con la ayuda de entrenadores y jueces, esta categoría se resolvió de maravilla. Gracias también a toda esa afición que llenó la valla de la pista para animar, aplaudir y hacer la ola en varias ocasiones. 



Para el final quedó la categoría Sub-12, con un par de pruebas también. Nos dio pena que se acabara, ya que la mañana, con el solecito, había sido espectacular; el paisaje, con el Moncayo de fondo nevado, acompañaba, y el olor a brasas —que luego me confirmaron que habían vendido todo el pan— era como para empezar de nuevo. Pero claro, la gente quería ir a sus casas a descansar, porque ya pasaban de las 2 de la tarde, y aunque lo habíamos pasado estupendamente, a la organización y a mí todavía nos quedaba recoger todo aquello.

No hubo tiempo para más. Solo para despedirnos de la familia de Cascante, cuadrar las fechas de sus eventos para 2026, darles la enhorabuena por la bonita jornada y agradecerles la confianza.



jueves, 13 de noviembre de 2025

CRÓNICA TRAIL ARRÓNIZ "DESDE EL MICRO"

Pudo ser, perfectamente, la carrera con más nivel y más posibilidades de victoria en categoría masculina —y en su distancia larga— que me haya tocado locutar hasta ahora. Desde el inicio, el nivel en la línea de salida era espectacular: pocos corredores navarros de primer nivel faltaban, y además se habían sumado varios atletas vascos y riojanos.

La VIII edición del Arroniz Trail nos dejó una carrera emocionante, que además coincidía con el Campeonato Navarro de Clubes, organizado por la Federación Navarra de Deportes de Montaña y Escalada.

Un año más —y ya van cinco— he tenido la suerte de estar como locutor en este gran evento deportivo. En su octava edición, celebrada el pasado sábado 8 de noviembre, el Arroniz Trail alcanzó su récord de participación, superando los 400 corredores entre sus dos pruebas.


La ya clásica distancia de 23 kilómetros con 1.300 metros de desnivel positivo presentó este año algunos pequeños cambios en el recorrido, incluyendo el espectacular paso por las antenas de Montejurra. Además, se mantuvo la versión más corta y rápida, de 10 kilómetros y 250 metros de desnivel positivo, ideal para quienes buscaban un desafío más explosivo.

Como ya comentamos, el nivel de los participantes masculinos, especialmente en la distancia larga, válida para el Campeonato de Clubes, era espectacular. Sabía que sería algo importante y digno de destacar, porque meterse en el top 20 iba a estar carísimo.

Llegué pronto a Arróniz, como suelo hacer. Enseguida aparecieron Javi, María, Arantxa, Sergio, Iratxe… y todos los voluntarios y voluntarias que estaban por allí, empezando a preparar los últimos detalles. Y eso que gran parte del vallado, el arco metálico, la entrega de dorsales y demás ya lo tenían montado desde el día anterior.

Los primeros corredores y corredoras comenzaron a llegar a la zona para recoger la bolsa del corredor, y también aparecieron las primeras caras conocidas. Al echar un vistazo a la bolsa, se podía ver que contenía, entre otras cosas, productos locales como pastas Molinero, conservas Iturri, productos ecológicos Ékolo y un soft flask personalizado… todo un lujo de regalos para los participantes.


La mañana nos amenazaba con lluvia. El cielo estaba encapotado y surgían dudas sobre si llovería o no a lo largo de la jornada. Algo cayó, pero muy poquito, justo lo suficiente para mantenerme un buen rato entrando y saliendo de mi carpa, buscando la mejor posición para que no se me mojaran todos los papeles.

Otro de los cambios que se introdujeron en la edición 2025 fue la salida conjunta de ambas distancias. Os podéis imaginar lo bonito que fue dar la salida a casi 400 personas (porque seguro que a última hora hubo alguna baja) desde el Polideportivo de Arróniz.



Tras la salida, tuve un pequeño parón. Aproveché para dar una vuelta por el polideportivo, echar un vistazo a un par de stands de ropa deportiva y saludar a las voluntarias que ya estaban preparando las tostadas de aceite —¿de dónde si no, más que de Arróniz?—, con su chuletita de jamón encima y sus pimientos. El mejor "recovery" que uno puede tener tras una bonita carrera en Arróniz. Eso te recupera al 100%.

La prueba corta no se iba a alargar mucho, y así, en 40 minutos, teníamos al primer clasificado en la línea de meta. Con un minuto de ventaja, Oier Etxeberría se llevó la victoria.

En categoría femenina, una dubitativa Nerea Haro se llevó el triunfo, y es que el día anterior tenía dudas sobre si correr o no. Como le dije en meta: “Más vale que me has hecho caso y has corrido”. Jajaja. ¡Enhorabuena a los dos por la victoria!

Finalmente, 169 participantes cruzaron la meta, con un tiempo total de 1h26 para completar la prueba. Genial. Muchas historias que contar, muchas anécdotas, todo ello mezclado con lo que estaba ocurriendo en el recorrido largo, que prometía ser muy interesante.

Asier Labairu lideraba la carrera, pero a apenas 30-40 segundos, un grupo perseguidor de 5-7 corredores no le perdía la pista. La emoción estaba asegurada. Más aún cuando había representación de varios clubes en esos puesto cabeceros y en meta se iba a computar el tiempo de los tres primeros de cada equipo.

En la categoría femenina, la situación parecía mucho más clara. Virginia Quelca, aunque no es el terreno que más entrena, lideraba la prueba desde el principio, con Maribel Jaillita, toda una corredora todoterreno, persiguiéndola a más de un minuto.

Desde la organización me avisaron de que el primer participante ya estaba cerca de meta. Aproximadamente dos horas era lo que se esperaba que marcara en la llegada.

La aparición de Beñat Albisu nos sorprendió a los espectadores, no por su nivel —que está claro que es altísimo—, sino por cómo tuvo que vivir “desde dentro” esos últimos kilómetros finales. Muy corribles, sí, pero exigentes para dar primero caza a Asier y después jugársela con el resto de participantes.

En meta se abrieron muchos más huecos entre los participantes que en la primera parte del recorrido, y os puedo asegurar que el nivel en esta prueba fue altísimo.

La victoria femenina se mantuvo con Virginia Quelca a la cabeza, demostrando que sabe defenderse también en pruebas más largas y técnicas, como la de Arróniz.

- CLASIFICACIÓN VIII TRAIL ARRÓNIZ 2025



Sobre las 12:30 cambié de ubicación y nos metimos dentro del polideportivo para realizar la entrega de premios. Todavía faltaba gente por llegar, pero son muchas las carreras que organizan así la premiación, pensando también en quienes terminan pronto la carrera.

Se entregaron premios en ambas distancias, con trofeos personalizados, aceite de la localidad, txapela y premio económico para los vencedores de cada distancia, tanto en categoría femenina como masculina y premio para el primer local.

El Campeonato Navarro de Clubes dejó como campeones al equipo A 4 X KILÓMETRO y como campeonas a HIRU HERRI.

A continuación, y con la presencia de representantes de la Federación Navarra de Deportes de Montaña y Escalada, entregué los premios de los diferentes campeonatos navarros realizados a lo largo de toda la temporada: kilómetro vertical, ultras, Copa Navarra…

Llegaba el momento de despedir el evento con una gran foto de familia de los voluntarios y voluntarias. La sorpresa se la llevó Arantxa, a quien sus propios compañeros de organización le entregaron un pequeño detalle por su implicación y esfuerzo en el evento.

Una vez finalizado todo el evento y con la organización recogiendo, tocó por fin probar las tostadas de Arróniz que tanto había visto pasar de lado a lado. Claro, cuando estoy con el micrófono, a veces no toca, así que por fin eché al cuerpo un par de tostadas y un pintxo de tortilla, mientras charlaba con algún corredor y corredora que todavía quedaban por allí, además de los compañeros que ese día también trabajaban en el Trail Arróniz: fotógrafos como Carlos o Unai, o David y Julen de Kraken, que nos dejaron fotos chulísimas y un vídeo espectacular. Y así nos despedimos, hasta la siguiente ocasión, que seguro será muy pronto.

Puse punto y final tomándome un café en el bar del polideportivo, rematando la mañana antes de ir a mi pueblo a disfrutar por la tarde de las fiestas del Salvador, que siempre coinciden con el Arróniz Trail, pero organizándome, consigo llegar a casi todo.

Familia de Arróniz Trail, un verdadero placer nuevamente, y ahora a pensar en la próxima edición. ¡Enhorabuena! ¡Zorionak!