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jueves, 25 de junio de 2026

CRÓNICA RALLY REGULARIDAD TIERRA ESTELLA "DESDE EL MICRO"

4 de 4, pero esta vez fue diferente.

Esta vez fue de inicio a fin. De los primeros en llegar y de los últimos en irme, con la salvedad de que los participantes tenían lunch final y yo, por horarios y por compromiso del día siguiente, no pude quedarme a rematar el día al 100% en el Rally de Regularidad de Coches Clásicos Tierra Estella.

Este rally se celebró el pasado sábado 20 de junio. Un cambio de fecha de La Media San Fermín, que pasó de celebrarse el sábado por la tarde al domingo por la mañana, me permitió poder cubrir el evento del motor completo, a diferencia de otros años en los que únicamente pude estar presente en el recibimiento, el briefing técnico y la salida desde el Camping de Aritzaleku.

Este año iba a ser diferente.

Iba a poder compartir todo el día con la familia de Guembe Classic, organizadores de la prueba, y con los participantes, ya que la jornada me permitía dar la salida en Aritzaleku, recibirles en Arróniz al mediodía para el reagrupamiento, volver a darles la salida por la tarde y, posteriormente, recibirles en la Plaza de los Fueros de Estella-Lizarra en el final de carrera.


La mañana comenzó temprano, con pocas horas de sueño, ya que venía de otro evento en Gijón y, al pillarme de paso el camping, aproveché para echar una pequeña cabezada y poder descansar algo antes de un día largo.

A las 8:30 estaban convocados los participantes para recoger el roadbook, el libro de ruta donde se marcan las directrices que deben seguir durante la prueba.

A partir de ese momento, la terraza del bar se convierte en una auténtica sala de estudios, sobre todo para los copilotos. Los pilotos parecen estar algo más tranquilos en esos momentos previos, pero la concentración de los copilotos es máxima.

A las 10:15 tocaba escuchar el briefing técnico por parte de la organización y resolver las últimas dudas antes de comenzar.


Es curioso ver toda la preparación que requiere un evento así. Desde fuera puede parecer simplemente una ruta con coches clásicos, pero detrás hay muchísimo trabajo, organización y control para que todo salga bien.

A las 10:30 di la salida al primer coche de la prueba, en esta ocasión al dorsal 0.

Un vehículo que forma parte de la organización y que circula por delante verificando que todo está correcto o avisando de cualquier incidencia que pueda surgir al resto de participantes.

Lo mismo ocurre con el siguiente vehículo, el dorsal 00, que sale cinco minutos por detrás del primero y cinco minutos por delante de la propia competición.

A las 10:45 comenzó la prueba de la Copa CORREN (Copa de Rally de Regularidad del Norte).

Uno por uno, todos los vehículos fueron pasando por la salida minuto a minuto. Tiempo suficiente para presentar al piloto y copiloto, conocer el modelo de coche, el año de matriculación y hacer alguna pequeña pregunta antes de que pusieran rumbo a la carretera.

Fue casi una hora de salidas hasta que llegó el coche escoba.



Y aquí empezaba mi novedad personal.

Hasta ahora, normalmente me quedaba en el camping: un baño, una comida espectacular y una ducha antes de volver hacia Pamplona.

Pero esta vez tocaba recoger y poner rumbo a Arróniz.

Allí monté la megafonía para recibirles en lo que se conoce como reagrupamiento.

Los participantes hacen una parada, comen algo ofrecido por la organización y retoman la marcha manteniendo el mismo orden de salida y los horarios establecidos para seguir disfrutando de las carreteras navarras durante unas cuantas horas más.

Aquí repetí las mismas presentaciones que por la mañana, pero las preguntas ya iban enfocadas a conocer cómo estaba siendo la jornada, qué sensaciones tenían y qué tal estaba transcurriendo la prueba.

Algo más de dos horas estuvimos entre llegadas y salidas de vehículos.


Después tocaba recoger todo y marchar hacia Estella-Lizarra para preparar la llegada en la Plaza de los Fueros.

Esta vez tuve algo más de tiempo y, junto a varios voluntarios, pudimos tomarnos un pequeño descanso y un refrigerio en una plaza enorme que poco a poco iba preparándose para recibir a los protagonistas.

Sobre las 20:00 comenzaron a llegar los coches.

Una plaza que se llenó de vehículos matriculados hace más de 25 años, auténticas reliquias y joyas para los amantes del motor.

Ellos seguramente lo sabrán explicar mucho mejor que yo, pero incluso para alguien que no está metido en ese mundo es imposible no quedarse mirando cada detalle.




Solo faltaba la entrega de premios de las diferentes categorías, que no eran pocas: por tramos, por equipos, categoría navarros, clase F (más de 40 años), clase G (entre 30 y 40 años) y el Scratch, la clasificación general.

Esta parte se retrasó un poco porque coincidió con un acto multitudinario en la plaza: el sorteo de vales organizado por la Asociación de Comerciantes de Estella.

Así que entre el sorteo y la llegada de los coches, la plaza estaba llena de gente y con mucho ambiente.

Alberto, organizador de la prueba, mi persona de confianza y un gran aficionado al motor y a esta carrera, fue el encargado de despedir el evento y mandar a todo el mundo al lunch post carrera.

Una parte importantísima del día donde aparecen muchas anécdotas, amistades y nuevos retos.

Esta vez no pude quedarme por allí. Había sido un día largo, con pocas horas de sueño, y al día siguiente tocaba La Media San Fermín, así que había que descansar todo lo posible.

La experiencia de poder vivir el evento entero fue espectacular.

Ojalá el calendario vuelva a cuadrar así y pueda repetir una jornada completa como esta, disfrutando desde el primer coche que sale hasta el último que llega.

Otra experiencia más detrás del micrófono. Otro mundo deportivo conocido desde dentro.

Y seguimos sumando historias y comunicando sueños.



jueves, 16 de abril de 2026

CRÓNICA CRITERIUM RIOJA CLASSIC "DESDE EL MICRO"

El pasado sábado, en las carreteras riojanas, se disputó una nueva edición del Rally de Regularidad que el Club Auto Classic Rioja organiza anualmente y que celebró su 6.ª edición, con la participación de más de 60 coches clásicos, matriculados con más de 25 años de antigüedad y que además era la 3ª prueba puntuable para la Copa CoRReN, Copa de Rallies de Regularidad del Norte.

Ya no me sorprende, porque tengo la experiencia de haber estado en las tres últimas ediciones del Rally de Tierra Estella, de similares características. En este caso no se trata de derrapes, saltos, curvas a ras ni polvareda, sino de regularidad: de seguir un libro de ruta y mantener una velocidad acorde a las carreteras por donde transcurre la prueba.

A diferencia de lo que me toca hacer en Estella, donde realizo la previa —asistiendo al reparto de los roadbooks y al briefing técnico antes de la salida, que se da cada minuto—, en este otro rally me tocó recibirles en la localidad riojana de Alcanadre.



Para cuando yo llegué a Alcanadre, por la tarde del sábado, los participantes ya llevaban un buen puñado de kilómetros recorridos, ya que a las 8:00 de la mañana habían quedado en Lardero para la entrega del material y su posterior estudio, repaso del recorrido y anotaciones varias antes de la salida.

Después, a partir de las 11:00 de la mañana, salieron todos los vehículos, separados cada minuto, y al mediodía, en torno a las 14:00, llegaron a El Rasillo para realizar el reagrupamiento y la posterior comida.

A las 16:30 volvieron a retomar la competición hasta llegar a Alcanadre, donde les estaba esperando, junto a un buen puñado de familiares y gente del pueblo, para finalizar la prueba a través del arco de llegada. Allí veíamos cómo les hacían entrega de dos buenos trozos de queso camerano y vino de la localidad, un buen premio y detalle para todos.

Mi función allí fue la de nombrar a cada uno de los participantes, tanto piloto como copiloto —entre los que había varias mujeres—, así como el vehículo y su año de matriculación. También realicé alguna pregunta rápida a los pilotos, pero debía ser algo breve, ya que enseguida aparecía otro coche por las cercanías.

Hubo una participación aproximada de 65 vehículos, así que estuvimos un buen rato recibiendo a los participantes, con la mala suerte de que, hacia la mitad de las llegadas, comenzó a llover y deslució un poquito las últimas. Pero, una vez más, frente al tiempo poco o nada se podía hacer, salvo seguir entrevistando a los que en esos momentos faltaban por cruzar la línea de meta.


Al llover tanto, hubo que trasladar la entrega de premios a un salón de actos, donde posteriormente se iba a celebrar un lunch de hermanamiento, así que, debido al temporal, todo quedó en el mismo lugar.

Mientras los responsables de las clasificaciones preparaban los premios de las diferentes categorías, yo iba entreteniendo y preguntando a los participantes diversas cuestiones relacionadas con el evento, el recorrido y alguna que otra anécdota que nos pudieran contar.

Se entregaron los premios y, además, hubo un reconocimiento a José Luis Lujua, un crack que, con su cámara, inmortaliza momentos espectaculares del rally y que, con sus publicaciones en Facebook, facilita mucha información a quienes no estamos muy puestos en la materia.



Para terminar, ya he comentado que nos esperaba un espectacular lunch como una de las partes más importantes de la jornada. Hermanamiento, postcarrera, próximos eventos… ahí se habla de todo, y yo no fui menos. Fue poco el tiempo que estuve con esta gente, pero lo aprovechamos al máximo, sobre todo para agradecer al club organizador, Auto Classic Rioja, la confianza depositada para que pudiera aportar mi voz al evento y recibir a los participantes con toda la ilusión y las máximas ganas posibles.

A muchos de estos participantes ya les citamos para nuestro próximo evento de motor, el Rally de Tierra Estella, en el que este año podré estar poniendo mi voz durante todo el día: salida, reagrupamiento y meta. Así que, amigos y amigas del motor, os esperamos el 21 de junio en el Rally Tierra Estella.

miércoles, 25 de junio de 2025

CRÓNICA RALLY ESTELLA-LIZARRA "DESDE EL MICRO"

El pasado sábado por la mañana se celebró en Tierra Estella una nueva edición del Rally de Regularidad Estella-Lizarra Camping Aritzaleku. Fue la tercera edición del rally y también nuestra tercera participación en él como speaker del evento en la zona de salida.




Para aquellas personas que no están relacionadas con los Rallies de Regularidad, os diré que un rally de regularidad es una modalidad del automovilismo en la que no gana quien llega más rápido, sino quien mantiene una velocidad media constante y lo más exacta posible a lo largo de un recorrido establecido.

Las características principales son:

Precisión, no velocidad: Los participantes deben seguir un tiempo ideal predeterminado entre distintos puntos de control, manteniendo una velocidad media (por ejemplo, 50 km/h). Llegar demasiado pronto o demasiado tarde penaliza.
Recorrido abierto: A menudo se realiza en carreteras abiertas al tráfico (con reglas de circulación normales), lo que lo diferencia de los rallies de velocidad en circuito cerrado.
Instrumentación: Los equipos suelen contar con cronómetros, tablas de tiempos, cuadernos de ruta y, a veces, instrumentos de medición especializados. Está permitido el uso de copiloto, que ayuda a calcular y mantener el ritmo correcto.
Vehículos clásicos: Muchos rallies de regularidad se realizan con coches clásicos o históricos, aunque también pueden participar vehículos modernos según el reglamento. En el caso del Rally de Estella- Lizarra, el reglamento marca una antigüedad de 25 años.

Una vez más, Alberto y Ángel, del equipo de Guembe Classic, fueron quienes nos facilitaron gran parte de la información sobre el desarrollo del evento. Posteriormente, realizamos nuestro propio proceso de investigación para empaparnos del mundillo del motor.

El lugar de salida fue, por tercera edición consecutiva, el Camping de Aritzaleku. Allí se habilita una zona del aparcamiento para que los vehículos participantes se coloquen en sus lugares correspondientes. Una vez todos están en su sitio, aquello se convierte en un auténtico museo del motor. Los coches, con más de 25 años de antigüedad —como mencionamos anteriormente—, están cuidados de maravilla por sus dueños.







Antes de las 8:30 comenzaron a llegar los primeros participantes. Algunos ya eran conocidos de ediciones anteriores y se alegraban de vernos una vez más animando la previa. También tuvimos la oportunidad de conocer a parte del equipo de organización y a los cronometradores del evento, quienes ya estaban repartiendo los roadbooks —esos libros que contienen todos los datos del recorrido y que revelan, en ese mismo momento, un trazado que hasta entonces se mantiene en secreto—.

Mientras los participantes revisaban todo, nosotros aprovechábamos para hablar con ellos: que nos contaran de dónde venían, cómo preparaban la prueba, cómo la veían... Algunos estaban más nerviosos, otros totalmente relajados, y varios confesaban que su principal objetivo era “no perderse mucho”, aunque ya sabían de antemano que acabarían perdiéndose... ¡jajaja! El objetivo principal, siempre: pasarlo bien, divertirse y descubrir lugares distintos.





También nos dimos una vuelta por la campa para ver todos los coches y agradecemos a Aitor Garmendia que nos explicara cómo se realiza un Rally de Regularidad con instrumentos (el vídeo está disponible en mis redes sociales de Instagram y Facebook, @AROSPORT_ALEXREMONOCHOA). Los instrumentos a los que se refiere son tablets donde están introducidos previamente todos los datos. Existe otra categoría, sin instrumentos, en la que los participantes realizan el rally únicamente con el cuentakilómetros del coche y un cronómetro tradicional.



A las 10:30, Ángel dio el briefing técnico para aclarar algunos detalles de última hora. En ese mismo momento, salía el coche con el dorsal "doble 0", el vehículo de la organización que realiza el recorrido previamente para detectar y comunicar cualquier posible incidencia en el trazado establecido.

Diez minutos más tarde, otro coche de la organización —esta vez con el dorsal 0— salía también para hacer una segunda verificación del recorrido. A las 10:45, puntualmente, dimos la salida al primer coche de la mañana. Como todo está medido al detalle por tiempos, los propios participantes saben con precisión el momento exacto en el que deben iniciar la marcha.

Aquí es cuando nosotros entramos en faena. En menos de un minuto tenemos que presentar al piloto, al copiloto, sus procedencias, el coche con el que competirán y su año de matriculación. Y, si además podemos, les hacemos alguna preguntilla rápida para ponerles todavía más nerviosos o nerviosas, ya que alguna mujer también se deja ver en estos rallies.

Fueron 69 participantes en esta tercera edición, por lo que estuvimos aproximadamente 1 hora y 10 minutos hablando de manera intensa mientras realizábamos todas las presentaciones. Es curioso, pero cuando veíamos que cada vez quedaban menos coches en la campa y que aquello estaba llegando a su fin, nos daba un poco de pena, porque realmente ahí terminaba nuestra labor.







A los pilotos y copilotos les esperaba una jornada preciosa para descubrir la zona de Tierra Estella, pasando por localidades como la propia ciudad de Estella, Zudaire, Puerto de Urbasa, Alsasua, Puerto de Lizarraga, Abárzuza, Peñas de San Fausto, Villamayor de Monjardín y Arróniz, donde se realizó un reagrupamiento de coches y una parada para comer antes de retomar la jornada de la tarde. Esta continuación los llevó por el Polígono de Villatuerta, Pantano de Alloz, Irure, Alto de Guirguillano, Salinas de Oro, Puerto de Ulzurrun, Ulzurrun, Puerto de Goñi, Aizpún, Alto de Guembe, Guembe, Polideportivo Guesalaz, Arizala, Villatuerta y, finalmente, por primera vez, a la Plaza de los Fueros de Estella, donde se vivió el final del rally y la entrega de premios.





Nosotros, como es habitual, por la tarde no podemos compartir con esta buena gente el momento de la llegada, ya que de Estella nos marchamos directamente a otro evento en Pamplona, la Media San Fermín. Sin embargo, sí aprovechamos, y agradecemos tanto a la organización como al Camping Aritzaleku, que nos permiten utilizar sus instalaciones para darnos un baño en su piscina y hacer uso de sus duchas. Comer allí es obligatorio, pues se come de maravilla.

Quiero agradecer personalmente tanto a Alberto como a Ángel todo lo que se preocupan por mí y por que no me falte de nada durante su evento, así como la confianza, un año más, para poder vivir su rally “desde el micro”. Visto lo visto, y con el tirón que tiene este rally, mientras sigan contando con apoyo y ellos no se cansen, el Rally Estella-Lizarra, Camping Aritzaleku, seguirá sumando ediciones.