martes, 24 de febrero de 2026

CRÓNICA TRAIL AIBAR "DESDE DENTRO"

El pasado domingo 15 de febrero se celebró una nueva edición del Trail de Aibar, y ya van nueve.

Desde aquel 2017 en el que comenzó con la distancia de media maratón, la carrera ha ido evolucionando poco a poco. Han cambiado algunos recorridos, se han ajustado distancias y se han ido probando cosas nuevas hasta llegar al formato actual, que ya lleva varios años repitiéndose y que parece haber encontrado su equilibrio.

Hoy en día se puede elegir entre dos opciones: un recorrido corto de 10,5 kilómetros con 400 metros de desnivel positivo, y otro más exigente de 18 kilómetros y 850 metros de desnivel positivo. Dos formas distintas de afrontar el mismo entorno, según las ganas y el momento de cada uno.

Este año volví a estar como speaker, después de la ausencia del año pasado por problemas de agenda. En realidad, el evento seguía siendo muy parecido al de 2024: salida a las 10 de la mañana desde la Plaza Consistorial de Aibar y meta junto al polideportivo.


La gran duda estaba, como siempre, en el final de carrera, que es algo muy característico de esta prueba: ¿río sí o río no?

Para quienes no conocéis este evento, los últimos metros suelen hacerse por un riachuelo en el que los participantes tienen que meterse y mojarse. Es uno de esos detalles que hacen diferente al Trail de Aibar y que todo el mundo espera, con ganas o con respeto.

Pero este año había llovido mucho, y la última semana todavía más. El caudal estaba más alto de lo habitual y también más peligroso. Desde la organización no quisieron arriesgar y optaron por desviar a los corredores por una calle paralela, evitando así cualquier posible susto.

A primera hora de la mañana nos acercamos a Aibar. Nada más llegar estuvimos hablando un rato con los organizadores y, enseguida, cada uno a lo suyo. A mí ya me habían indicado dónde colocarme, así que me puse con lo mío mientras ellos terminaban de organizar las bolsas del corredor para repartirlas en el bar de las piscinas.

El Trail de Aibar era, además, el primero de la temporada 2026. Eso siempre se nota. Mientras montábamos todo, hubo tiempo para saludar y charlar con mucha gente a la que no veíamos desde hacía meses y que nos hacía muchísima ilusión volver a encontrar. Al final, estos días son también un punto de reencuentro.

Eran las 9:15 de la mañana y ya estaba todo montado y listo en la zona de meta. Con eso encaminado, me dirigí a la parte alta del pueblo, a la Plaza del Ayuntamiento, donde íbamos a dar la salida.

Allí la organización ya había instalado otra megafonía y comenzamos con la previa del evento. Todavía había poca gente por la plaza, pero la mañana del domingo no se anima sola. Había que empezar a darle ambiente, ir calentando motores y hacer que aquello empezara a latir antes de que llegaran los nervios de verdad.

Conforme se iba acercando la hora de la salida, la plaza se iba llenando con los 300 jabatos y jabatas que iban a tomar la salida de manera conjunta en las dos distancias.

Dorsales agotados para esta novena edición.


   

A las 10 en punto les dimos la salida a la conquista de los montes más importantes de la localidad. La distancia corta subió y bajó el monte Olatz, mientras que el recorrido largo debía subir Valdojadero, La Vizcaya y Olatz.

De nuevo, cambio de ubicación, bajando a la zona deportiva y esperando a que nos llegara información del grupo de voluntarios que se encontraba por el monte. Entre unas cosas y otras, el tiempo pasó rápido y, a los 47 minutos, ya teníamos al primer corredor cruzando la línea de meta.

Fue Asier Juanbeltz quien se llevó la victoria en categoría masculina. Con un tiempo de 1 hora y 1 minuto, Guratz Azpiroz se hizo con la victoria femenina en el recorrido corto. 

Continuaba el goteo de corredores y corredoras en meta, llenos de barro y muchos con culetada incluida, ya que había bastante barro y, sobre todo, como habíamos anunciado, la última bajada estaba peligrosa.

Así, animando a todos los del recorrido corto, nos avisaron de que llegaba el primer corredor de la larga. El gran favorito, que demuestra que sigue en un estado de forma estupendo, el riojano Ismail Ed Derraz, se llevó la victoria masculina. La corredora de Cabanillas, asidua también a varios podios casi todos los fines de semana, Virginia Quelca, ganó la prueba femenina.

Tres horitas de evento hasta que llegaron los participantes que cerraban el evento, que coincidió que fueron dos compañeros de equipo: Juan José Fernández y Beatriz Velasco, que casi siempre llegan con buena sonrisa y buenas palabras para la organización.



De nuevo tuvimos que cambiar de ubicación, ya que la zona de premiación en el Trail de Aibar se realiza en la zona de la piscina, al solecito y con el olor de txistorra de fondo. Otro de los detalles de la organización es que, tras la prueba, el mejor momento post-carrera se acompaña con un buen pintxo de txistorra.

A nosotros nos querían meter el pintxo de txistorra sí o sí. Lo acepté gustosamente, pero una vez que apagué el micro del todo. Txistorra y micro no son muy compatibles… jejeje.

Momento premiación con los reconocimientos a los primeros clasificados absolutos, veteranos y locales, con unos trofeos personalizados muy chulos, además de lotes y txapelas para las personas más rápidas de la mañana tanto femeninas como masculinos.





Ojalá el año que viene haga mejor tiempo y los corredores podáis disfrutar de llevar las zapatillas limpias a casa tras el paso por el río.

Para terminar, me comí el pintxo de txistorra que llevaban tiempo guardándomelo, apartadito para que no se me olvidase. Además, detalleazo de la organización con una bolsa del corredor que, entre varios productos de patrocinadores, incluía un detalle personalizado de la carrera muy bonito y muy útil: el buff de 4 Mugas / 4 Mugak, del equipo organizador de la prueba, que no tardamos en estrenar en nuestro primer entrenamiento de la semana.




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