Hay días en los que el cronómetro importa poco. Días en los que no hay clasificaciones, ni premios, ni dorsales que marquen quién gana o quién pierde. Y este fue uno de ellos.
El pasado 30 de abril tocó cambiar un poco el chip y vivir una jornada diferente en San Adrián, con la Carrera Solidaria “Voz a mi mirada”, organizada por el colegio CPEIP ALFONSO X ELSABIO. Un evento de esos que te recuerdan por qué el deporte va mucho más allá de correr.
A eso de las 10:00 de la mañana empezaron las carreras. Y sí, carreras en plural, porque aquello fue un no parar. Desde los más pequeños de primero de infantil hasta los mayores de 6º de primaria dando una salida a cada clase. Cada grupo con su momento, su energía… y su forma de entender esto de correr de manera solidaria.
Me hizo mucha ilusión ver un montón de caras conocidas. Alumnos que coincidimos en muchas carreras populares y profesores, que también coincidimos en eventos o simplemente conocidos del pueblo y alrededores.
Durante las carreras, algunos salían en modo tranquilo, disfrutando en grupo, casi de paseo. Otros, en cambio, arrancaban “a toda pastilla” como si se estuvieran jugando un campeonato del mundo… aunque aquí no había ni premios ni clasificaciones. Y eso era precisamente lo bonito: correr por correr, por compartir, por participar.
Desde el micro, el ambiente era una maravilla. Ilusión, nervios, risas, algún que otro pique sano… y muchas ganas de hacerlo bien delante de los compañeros y profes. Porque aunque no hubiera medallas, todos querían su momento.
De los grandes detalles de la mañana, me quedo con la personalización de los dorsales. Los alumnos en sus clases habían decorado el dorsal a su gusto con dibujos, pegatinas, números... el six- seven estuvo muy presente... jajjajja. El juego que me está dando últimamente este dorsal.
En la zona de vallas también se dejaron ver algunas familias, animando y disfrutando de los peques, aunque el acto estaba pensado principalmente para el alumnado y el profesorado del centro. Aun así, se notaba ese ambiente cercano de pueblo, de comunidad, de todos sumando.
El cierre fue de los que gustan: gran foto de familia, sonrisas por todos lados y esa sensación de haber hecho algo bonito entre todos. De esos momentos que no salen en clasificaciones, pero que se quedan en el recuerdo por mucho tiempo. Jornada de auténtica colección de instantes.



