viernes, 8 de mayo de 2026

CRÓNICA IBAIGORRI BIKE & FEST LERÍN "DESDE EL MICRO"

El pasado sábado 2 de mayo tocó volver a disfrutar de una de esas citas que ya se han convertido en imprescindibles dentro del calendario biker y festivo de Navarra: la XVI edición de la Ibaigorri Bike & Fest. Una jornada de las que mezclan deporte, pueblo, música, ambiente y muchas horas de trabajo detrás para que todo salga adelante.



Y sí… el tiempo quiso poner un poco de emoción desde primera hora.

La mañana arrancó con lluvia en los momentos previos y con ese típico cielo gris que hace mirar continuamente al móvil para comprobar el radar meteorológico. Por suerte, el tiempo respetó bastante bien las tres primeras horas del evento, permitiendo que la salida y buena parte de la prueba se desarrollaran en unas condiciones bastante aceptables. Después ya sí… tocó convivir durante el resto del día con esa lluvia intermitente que iba y venía constantemente, alternando ratos de tregua con chaparrones inesperados.

Pero sinceramente, si algo quedó claro durante toda la jornada, es que había muchísimas ganas de disfrutar del día.

A las 9:00 de la mañana se dio la salida oficial tras el tradicional corte de cinta. Por delante, una nueva edición de una marcha que sigue creciendo año tras año y que en esta ocasión reunió a cerca de 900 participantes de toda la geografía española. Una auténtica barbaridad, sobre todo en el inicio de la prueba cuando durante cuatro minutos estamos viendo pasar gente bajo el arco de salida y que como es lógico, en los momentos previos sólo vemos un par de centenares de bikers porque la colocación se alarga unos cuantos metros por las calles de Lerín.



Desde primera hora el ambiente en el pueblo ya era espectacular. Bicis por todos lados, grupos preparándose, últimos ajustes mecánicos, saludos entre habituales del BTT y muchas ganas de arrancar. Además, gracias al trabajo conjunto con Kraken Sports, también se realizó la retransmisión en directo del evento, algo que siempre aporta un valor añadido tanto para participantes como para toda la gente que sigue la prueba desde casa.

Tras la salida, uno de los organizadores me trasladó al 1er avituallamiento, el avituallamiento "del Fraile". Un avituallamiento por el que los primeros ya habían pasado pero que no había parado ninguno. Una vez avanzada la prueba, ya se iban bajando de la bici, nos atendían a pequeñas entrevistas, comían y reponían fuerzas y algunos hasta se animaban con el zumo de cebada fresca que siempre tienen preparado aquí.

Mientras los corredores afrontaban el recorrido y tras estar un ratillo en el avituallamiento, de nuevo, regreso a la Plaza. Aquí, los castillos hinchables para los más pequeños se habían suspendido, música, movimiento constante en la zona y mucha gente esperando la llegada de los primeros bikers.

Poco antes de las 11:00 comenzaron a aparecer los participantes más rápidos y, como suele pasar en este tipo de pruebas, empezaron también las historias de barro, averías, cadenas rotas, sustos, piques sanos y sonrisas de satisfacción al cruzar la meta. Porque si algo tiene la Ibaigorri es precisamente eso: mucho más que una marcha BTT.

Sobre las 12:30 empezó a caer un gran diluvio, que nos hizo resguardarnos en la carpa y sufrir internamente por aquellos participantes que estaban todavía en el recorrido. Iban llegando calados de arriba a abajo. Di que al llegar tenían pintxo de txistorra y panceta y igual eso les hacía olvidarse de ese mal rato de lluvia.

A las 13:30 llegó el momento de la entrega de premios, siempre con muchísimo ambiente alrededor del frontón-. Premios que se otorgan sólo a la parte cronometrada de "La Planché". Tras la entrega de premios, la txaranga Turru Txiki amenizó el ratillo del vermout.

Después tocó recuperar fuerzas con la comida popular para participantes y acompañantes. Un momento perfecto para sentarse, comentar la mañana, echar unas risas y compartir batallas sobre el recorrido. Hasta 22 paellas volvieron a preparar para dar de comer a participantes, familiares, voluntarios... una pasada y lo buena que estaba.



Y sinceramente… ahí no acabó la jornada. Ni mucho menos.

La sobremesa fue otra auténtica fiesta. Tocó animar, cantar, bailar, repartir regalos y vivir grandes sorteos con muchísima participación y muy buen ambiente. De esos momentos donde coleccionar instantes diferentes es clave para llevarme un gran recuerdo de mi trabajo.

La tarde continuó con la salida de la txaranga, la batukada y todo el ambiente festivo que acabó alargando el día hasta bien entrada la noche por las calles del pueblo. Porque la Ibaigorri Bike & Fest tiene precisamente eso: empieza siendo una marcha BTT… y termina convirtiéndose en una auténtica fiesta popular.

Por mi parte, solo queda agradecer una vez más la confianza de la organización por permitirme formar parte del evento desde el micrófono. Fueron muchísimas horas de animación, música, improvisación y acompañamiento durante toda la jornada, pero de esas que se disfrutan muchísimo cuando ves a tanta gente implicada y con ganas de pasarlo bien.

Y aunque la lluvia apareciera por momentos, hay eventos en los que el ambiente puede mucho más que el tiempo. Y la Ibaigorri Bike & Fest volvió a demostrarlo.



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