Después, a partir de las 11:00 de la mañana, salieron todos los vehículos, separados cada minuto, y al mediodía, en torno a las 14:00, llegaron a El Rasillo para realizar el reagrupamiento y la posterior comida.
A las 16:30 volvieron a retomar la competición hasta llegar a Alcanadre, donde les estaba esperando, junto a un buen puñado de familiares y gente del pueblo, para finalizar la prueba a través del arco de llegada. Allí veíamos cómo les hacían entrega de dos buenos trozos de queso camerano y vino de la localidad, un buen premio y detalle para todos.
Mi función allí fue la de nombrar a cada uno de los participantes, tanto piloto como copiloto —entre los que había varias mujeres—, así como el vehículo y su año de matriculación. También realicé alguna pregunta rápida a los pilotos, pero debía ser algo breve, ya que enseguida aparecía otro coche por las cercanías.
Hubo una participación aproximada de 65 vehículos, así que estuvimos un buen rato recibiendo a los participantes, con la mala suerte de que, hacia la mitad de las llegadas, comenzó a llover y deslució un poquito las últimas. Pero, una vez más, frente al tiempo poco o nada se podía hacer, salvo seguir entrevistando a los que en esos momentos faltaban por cruzar la línea de meta.
Al llover tanto, hubo que trasladar la entrega de premios a un salón de actos, donde posteriormente se iba a celebrar un lunch de hermanamiento, así que, debido al temporal, todo quedó en el mismo lugar.
Mientras los responsables de las clasificaciones preparaban los premios de las diferentes categorías, yo iba entreteniendo y preguntando a los participantes diversas cuestiones relacionadas con el evento, el recorrido y alguna que otra anécdota que nos pudieran contar.
Se entregaron los premios y, además, hubo un reconocimiento a José Luis Lujua, un crack que, con su cámara, inmortaliza momentos espectaculares del rally y que, con sus publicaciones en Facebook, facilita mucha información a quienes no estamos muy puestos en la materia.
Para terminar, ya he comentado que nos esperaba un espectacular lunch como una de las partes más importantes de la jornada. Hermanamiento, postcarrera, próximos eventos… ahí se habla de todo, y yo no fui menos. Fue poco el tiempo que estuve con esta gente, pero lo aprovechamos al máximo, sobre todo para agradecer al club organizador, Auto Classic Rioja, la confianza depositada para que pudiera aportar mi voz al evento y recibir a los participantes con toda la ilusión y las máximas ganas posibles.
A muchos de estos participantes ya les citamos para nuestro próximo evento de motor, el Rally de Tierra Estella, en el que este año podré estar poniendo mi voz durante todo el día: salida, reagrupamiento y meta. Así que, amigos y amigas del motor, os esperamos el 21 de junio en el Rally Tierra Estella.



No hay comentarios:
Publicar un comentario