viernes, 10 de abril de 2026

CRÓNICA MADRID EASTER CUP "DESDE EL MICRO"

Por segundo año consecutivo puse voz a la sede de la Ciudad del Fútbol de Arganda del Rey, sede que, junto a La Poveda, Príncipe Felipe y el Estadio Municipal (todas ellas en Arganda del Rey), Loeches, Valdilecha, así como los campos municipales David González Rubio y San Fernando de Henares, acogen la Madrid Easter Cup, un torneo internacional de fútbol que, por tercer año, se celebró durante las fechas de Semana Santa en la Comunidad Autónoma de Madrid.

Un torneo de fútbol que, en esta ocasión, reunió a 10 países internacionales y a numerosas provincias representadas a través de más de 150 equipos que, en categoría masculina, jugaron desde prebenjamín hasta juvenil, y en categoría femenina lo hicieron desde alevín hasta juvenil.

Un torneo que se disputa en formato de fase de grupos al inicio y, posteriormente, en eliminatorias, encuadrando a los equipos en Fase Oro (1.º y 2.º de cada grupo) y Fase Plata (3.º y 4.º de cada grupo), por lo que los equipos se aseguran de disputar varios partidos, tanto en la fase de grupos como en las eliminatorias.

Todos los partidos se disputaron con el mismo formato, independientemente de la categoría: dos partes de 25 minutos.


Este año ya sabía a lo que me iba a enfrentar, puesto que ya tenía la experiencia del año anterior, así que, tras un par de conversaciones telefónicas con Xavi, director del torneo, tenía todo claro para el desarrollo de esta nueva edición.

El miércoles me presenté en las instalaciones de la Ciudad del Fútbol. Parece mentira lo rápido que pasa el tiempo, porque al llegar y ver a parte del equipo de trabajo, parecía que nos hubiéramos despedido hace unas semanas y, sin embargo, había pasado casi un año. Una pasada lo rápido que va todo.

Fueron cuatro días de fútbol total en los que, a decir verdad, veo entre poco y nada de fútbol, puesto que continuamente estoy recabando datos de todo lo que ocurre en el resto de sedes para poder dar toda la información posible cuando toca presentar los partidos en la sede en la que me encuentro.

De vez en cuando, alguna conversación con algún aficionado o aficionada que se acerca por allí y, si es posible, en los descansos, música y animación para crear un buen ambiente junto con las aficiones de los equipos.


Jueves, viernes y sábado por la mañana se disputaron las fases de grupos. Fueron jornadas largas que arrancaban a las 9 de la mañana y acababan a las 10 de la noche, en el mejor de los casos. Es normal que los partidos se retrasen algo debido a alguna que otra incidencia, pero nada grave. Partido a partido, como diría “el Cholo”, se fueron completando las jornadas hasta llegar a la tarde del sábado, cuando se disputaron las semifinales y algún que otro partido de cuartos de final, en los que la emoción de los empates y lanzamientos de penaltis puso a prueba los nervios de los jugadores, aficionados y los nuestros también.

Y ya para el domingo por la mañana, tan solo quedaban las finales, pero, al igual que en el resto del torneo, no todas se disputaban en la Ciudad del Fútbol de Arganda del Rey. Aun así, en la sede en la que yo estaba hubo varias finales con un gran ambiente en la grada, la tónica general de los cuatro días.

Para concluir el torneo, tuvimos una ceremonia de clausura en la que se reunieron todos los equipos premiados y las aficiones, llenando la grada del campo y disfrutando de la entrega de premios a mejor portero, mejor jugador, subcampeón de plata, campeón de plata, subcampeón de oro y campeón de oro, tanto en categoría masculina como femenina, con la presencia de varias autoridades del Ayuntamiento de Arganda del Rey.

El acto estuvo marcado en su inicio por la animación de un tal Alex Remón, speaker, que hizo bailar, cantar y participar en concursos, creando un magnífico ambiente para que la Madrid Easter Cup fuera toda una experiencia, junto a Easter BEar, mascota del evento.



Una vez despedidas todas las familias, tocaba quedarse con la “familia Madrid Easter Cup” para recoger y ordenar todo después del gran tsunami que había pasado durante cuatro días por allí. Un equipazo de trabajo al que agradezco su acogida, pero también todo el apoyo que hacen para que mi trabajo salga tan bien como sale: información, fotos, vídeos, comida, bebida… No me falta de nada en cuatro días intensos, pero que, cuando terminan, dejan una sensación muy buena dada la magnitud y las dificultades de organizar un evento de tal envergadura. Así que, enhorabuena al equipo de la Madrid Easter Cup y hasta la próxima.

Además, hubo una sorpresa en forma de show de freestyle: Moha Freestyle nos deleitó con cuatro minutos mágicos de puro espectáculo con su habilidad con el balón.

Una vez despedidas todas las familias, tocaba quedarse con la “familia Madrid Easter Cup” para recoger y ordenar todo después del gran tsunami que había pasado durante cuatro días por allí. Un equipazo de trabajo al que agradezco su acogida, pero también todo el apoyo que hacen para que mi trabajo salga tan bien como sale: información, fotos, vídeos, comida, bebida… No me falta de nada en cuatro días intensos, pero que, cuando terminan, dejan una sensación muy buena dada la magnitud y las dificultades de organizar un evento de tal envergadura. Así que, enhorabuena al equipo de la Madrid Easter Cup y hasta la próxima.



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