El pasado sábado, 24 de mayo, tuvo lugar la III edición de Rebecos Trail, una carrera de montaña que celebró por segundo año consecutivo su salida y llegada en la localidad de Egüés.
La prueba ofreció a los corredores y corredoras dos distancias para elegir. Por un lado, un recorrido de 11 kilómetros con 450 metros de desnivel positivo y, por otro, una distancia más exigente de 18 kilómetros y 750 metros de desnivel positivo.
Se trata de recorridos rápidos y muy corribles, sin grandes dificultades técnicas, pero con suficientes rampas y repechos como para obligar a dosificar esfuerzos. Y, por supuesto, con el ya característico cortafuegos de la prueba, un tramo corto, pero intenso, de esos que ponen a cada participante en su sitio. El calor de la mañana del sábado fue uno de los grandes protagonistas.
Rebecos Trail está incluida dentro del calendario del Desafío Empresas, una competición que promueve el trabajo en equipo, los hábitos saludables y el bienestar físico y mental de las personas trabajadoras, a través de diferentes actividades deportivas y de ocio.
Se trata de un circuito muy variado que combina pruebas de distinta naturaleza, fomentando tanto la participación como la convivencia entre equipos, y que incluye modalidades como basket 3x3, bolos, Desafío ResetVR, escape room, F5 indoor, frontenis, Gladiators Day, karting, laser tag, mus, pádel, piraguas, Rabiosa Race, Raid Desafío Empresas, Rebecos Trail, The King o la Mariblanca (Escape the City) y The Room, entre otras propuestas.
Una iniciativa que va mucho más allá de la competición, ya que busca crear experiencias compartidas, reforzar vínculos entre compañeros y promover un estilo de vida activo dentro y fuera del entorno laboral.
Por otro lado, la prueba también estaba abierta a la participación de otros corredores y corredoras que no formaban parte del circuito del Desafío Empresas, compitiendo en este caso dentro de la categoría OPEN.
De esta manera, se establecieron dos clasificaciones diferenciadas tanto para el recorrido corto como para el largo: OPEN y DESAFÍO EMPRESAS, cada una de ellas en categoría masculina y femenina.
Un formato que permite convivir a equipos de empresa y corredores populares en la misma prueba, manteniendo la esencia competitiva pero ampliando al mismo tiempo la participación y el ambiente en carrera.
La Plaza de Egüés se convirtió en el centro neurálgico de toda la prueba, acogiendo la salida y la llegada, pero también la entrega de dorsales, el avituallamiento de meta y un espacio muy importante y necesario: el “recovery” postcarrera.
Un recuperación más que merecida tras el esfuerzo, que en este caso consistía en un pintxo de txistorra acompañado de una caña o un refresco. Estaba buenísimo. Doy fe.
Compartí una gran mañana con la familia de Progesport, un equipo de trabajo muy conocido con el que coincido en varios eventos a lo largo del año. De hecho, veníamos de estar juntos hace apenas un par de semanas en la Rabiosa Race, la carrera de obstáculos celebrada en Marcilla, así que fue un reencuentro casi como el de volver a casa: uno más de la familia.
En cuanto a la carrera, muchas caras conocidas. Gente que habitualmente participa en otras pruebas, pero que en esta ocasión venía a competir en equipo. Para algunos y algunas fue una oportunidad de correr de forma más relajada, disfrutando del ambiente sin la presión habitual de la competición individual.
También hubo muchas caras nuevas, participantes que venían a probar la experiencia por primera vez y que, como no podía ser de otra manera, me dio pie a crear nuevos contactos, redes sociales compartidas y quién sabe si futuros reencuentros en otras líneas de salida o de meta.
Y, como siempre, gente desconocida que, al final del día, deja de serlo un poco más gracias a la magia del deporte y de este tipo de eventos.
Todo ello bajo la atenta mirada de otros dos amigos con las cámaras en sus manos, como son Mikel y Unai, que una vez más me regalaron un book de fotos espectacular.
Dos miradas siempre atentas a cada detalle de la carrera, capaces de captar momentos que luego ayudan a revivir todo lo que ocurre en este tipo de eventos desde dentro.
En categoría femenina, la ganadora OPEN fue Bianka Espiga Maeztu, mientras que en DESAFÍO EMPRESAS femenina la victoria recayó en Amaia Cabezón Sádaba, del equipo Zabala.
En la distancia Rebeco de 18 kilómetros, en categoría OPEN masculina el triunfo fue para Jon Vegas, mientras que en DESAFÍO EMPRESAS masculina la victoria fue para Amets Uzcudun Olano, del equipo Caja Rural de Navarra.
La mañana acabó alargándose un poco más de lo previsto en un bar del pueblo. Lo que iba a ser un café rápido antes de volver a casa terminó convirtiéndose en un buen rato de charla con unos vecinos de Peralta que estaban comiendo allí.
Al sentarme con ellos, la conversación fue muy fácil y muy de deporte, de esas que salen solas. Una de ellas había hecho la carrera y el resto de familiares habían estado esperándole y animándole en meta, así que teníamos historias de la bonita mañana para contarnos, además de muchas anécdotas y momentos vividos durante la prueba.
Al final, lo que iba a ser una parada corta se convirtió en una de esas sobremesas improvisadas que también forman parte de este mundillo, donde siempre hay algo que comentar después de una carrera.












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