Mismo fin de semana, pero cambio de formato. La XII edición de La Media San Fermín de Pamplona mantuvo su fecha habitual, aunque este año pasó de celebrarse el sábado por la tarde al domingo por la mañana. También se mantuvieron las tres distancias que ofrece el evento desde 2022, tras los parones de 2020 y 2021 por la pandemia. Atrás quedó aquella época en la que incluso llegó a existir la distancia maratón, pero la esencia sigue siendo la misma: una carrera con mucha historia por las calles de Pamplona y con ese ambiente especial que tiene correr cerca de San Fermín.
La prueba, organizada por Diario de Navarra y con la dirección técnica de M2 Eventos, volvió a reunir a cerca de 1.800 participantes repartidos entre la Media Maratón, el Calcetín de 10 kilómetros y la Alpargata de 5 kilómetros. La semana previa estuvo marcada por una intensa ola de calor, así que la organización decidió adelantar los horarios de las carreras previstas buscando siempre la máxima seguridad del participante. Tocaba hacer llegar esa información durante los días previos para que todos los inscritos estuvieran al tanto del cambio.
El domingo 21 de junio me presenté en la Plaza del Castillo sobre las 7 de la mañana. La verdad es que, aunque pasen los años, sigue impresionando poder poner voz a un evento en un lugar tan especial. La Plaza del Castillo, el centro de la capital navarra, el corazón de Pamplona.
Para entonces, gran parte del equipo de M2 Eventos ya estaba trabajando y con muchas cosas avanzadas. El equipo de cronometraje preparando todo lo necesario para controlar los tiempos de los participantes y Ana Belén, técnica de sonido, terminando de montar toda la sonorización de salida, meta y podium. Así que solo tocaba esperar a que terminase, hacer las pruebas de sonido y comprobar que todo funcionaba correctamente.
Aproveché para dar una vuelta por la plaza, saludar a gente conocida de la organización, revisar toda la información junto a Marina y sobre las 8:30, por eso de no empezar demasiado pronto despertando a todo Pamplona, lancé el primer “¡Buenos días, egun on!”. Ahí se acabó la tranquilidad… jajaja.
Comenzaba la previa. Información, avisos y muchas entrevistas a participantes que este año habían llegado desde diferentes provincias españolas e incluso desde fuera de nuestras fronteras para disfrutar de alguna de las tres distancias: la Media de 21 kilómetros, el Calcetín de 10 kilómetros o la Alpargata de 5 kilómetros.
Historias de debut, retos personales, viajes, entrenamientos y mucha ilusión por disfrutar de una carrera que, aunque muchos conozcan, siempre tiene algo diferente.
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| JUSTO E IÑAKI SÁNCHEZ |
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| JOSE MIGUEL ELIZONDO |
A las 9:00 de la mañana más de 700 participantes estaban preparados en una nueva ubicación para tomar la salida. Antes tuvimos el acto protocolario de corte de cinta con organizadores y patrocinadores principales y, cuando tuvimos el OK de Policía Municipal, llegó el momento de hacer la cuenta atrás para conquistar las calles de Pamplona.
Este año, debido a las obras en el Paseo Sarasate, el recorrido tenía algunos cambios tanto en el inicio como en la parte final. Los participantes comenzaban bajando por la calle Chapitela, a diferencia de otros años donde esa zona era parte del final de carrera. Desde ahí pasaban por Zapatería, Antoniutti, Monasterio de Iratxe y San Juan antes de regresar hacia el casco antiguo por la Taconera.
Después llegaba uno de los puntos más exigentes del recorrido. Primero el descenso hacia la Rotxapea por la Avenida Guipúzcoa, el paso por los parques de La Runa y Aranzadi y, después, el plato fuerte de la carrera: la subida por el Portal de Francia y la cuesta de Santo Domingo.
Una zona dura físicamente, pero con un componente emocional diferente. La Media San Fermín tiene ese detalle de recordarte que apenas quedan unas semanas para disfrutar de las mejores fiestas del mundo y quizá por eso ese tramo se vive de otra manera.
Santo Domingo, Plaza del Ayuntamiento, Mercaderes y la novedad de 2026: recorrer los primeros metros de la calle Estafeta hasta la calle Javier antes de afrontar la subida de Labrit viendo la Plaza de Toros a la izquierda y regresar de nuevo a la Plaza del Castillo por el Paseo Carlos III.
Rápido lo hemos contado, ¿verdad? Pues los participantes de la Media Maratón tenían que hacerlo dos veces.
A las 10:00 llegaba el turno del Calcetín, la prueba de 10 kilómetros, que compartía gran parte del recorrido. Para entonces los primeros clasificados de la media ya habían pasado por su punto intermedio, así que empezaban a mezclarse corredores de ambas distancias: unos completando su primera vuelta y otros afrontando la segunda.
Como esta carrera no permite demasiados descansos, tocaba empezar a preparar la llegada de los primeros corredores de la Media. Bajo un arco de meta totalmente personalizado para la ocasión, Andoni Acebedo y Amaia Melero cumplieron con el cartel de favoritos. Él consiguió la victoria masculina y ella volvió a imponerse por cuarto año consecutivo. Como escribieron desde Diario de Navarra, la victoria se quedó en casa.
Después llegó el turno de los primeros clasificados del 10K. Iñaki Gerica fue el más rápido en categoría masculina y Nerea Jaso, corredora de Aoiz, repitió triunfo en categoría femenina.
A las 10:45 llegó la salida de la distancia más corta y rápida: la Alpargata. Cinco kilómetros con un recorrido diferente, evitando la zona de San Juan y pasando de Antoniutti a la Taconera para después bajar hacia la Rotxapea y realizar un pequeño bucle por el parque de La Runa antes de afrontar el tramo final.
Un final potente, ya que entre los tres primeros clasificados apenas hubo siete segundos de diferencia. La victoria fue para Yelko Pardiñas, mientras que en categoría femenina Silvia Villanueva, del Beste Iruña, fue la más rápida.
El calor fue, sin duda, uno de los grandes protagonistas de la mañana. Casi todas las entrevistas tenían la misma respuesta, así que la siguiente pregunta era obligada: “Vale, quitamos el calor… ¿con qué te quedas de la carrera?”. Y ahí aparecían las historias diferentes: sensaciones, retos cumplidos y momentos personales.
Tocaba cambiar de ubicación para la entrega de premios, que se realizó junto al quiosco de la Plaza del Castillo. Allí vimos muchas caras felices con su medalla finisher, entregada por los voluntarios de ASVONA, y con la bolsa del corredor con detalles de los colaboradores.
Y mención especial para la camiseta de este año. Guapísima. Una camiseta pensada para lucir durante San Fermín, con detalles de la fiesta, el pañuelico en la espalda y la letra de la canción en castellano y euskera. Un recuerdo muy especial de esta edición.
La carrera me dejó muchas anécdotas, pero destacaré dos por encima del resto.
La primera ocurrió en la salida. Un corredor, al pasar delante de mí, me entregó una caja de bombones y me dijo: “Toma, esto para la organización”. Cuando me fijé en cómo iba vestido, me di cuenta de que iba disfrazado de Forest Gump. No podía empezar mejor el evento.
La segunda llegó entre el público. Vi una cartulina de ánimos, me acerqué al grupo y de repente leo: “VAMOS ARO”.
Hey… mi marca personal durante muchos años y la que me ha acompañado desde mis inicios. Ahora tengo separada la parte de monitor deportivo, ARO (Alex Remón Ochoa), de la parte de speaker, Alex Remón Speaker.
Resultó que habían venido a animar a su amiga Aroa, pero claro… allí solo ponía ARO. Así que, sin pensarlo mucho, decidí contratarlas como mis animadoras personales durante la carrera. Jajajaja.
Tocaba despedir el evento hasta el próximo año y desear que el calor nos dé un poco más de tregua, porque los participantes seguro que lo agradecerán.
Para rematar la mañana, una visita a la calle Estafeta, unos pintxos, unos tragos y, sobre todo, lo mejor: la compañía. Corredores que quizá no conocía antes de la carrera, pero con los que acabas compartiendo conversación, risas y repasando los mejores momentos de la jornada.
Ahora toca disfrutar de lo que viene.







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