viernes, 10 de julio de 2026

CRÓNICA CAMPEONATO ESPAÑA MASTER NATACIÓN LOGROÑO "DESDE EL MICRO"

Me vuelvo de Logroño con un aprendizaje brutal.

Del 2 al 5 de julio viví cuatro días intensos en los que aprendí muchísimo. Era la primera vez que locutaba un campeonato de natación. Desde luego, el deporte no me era desconocido ni mucho menos, pero sí la dinámica de trabajo y la manera en la que iba a desarrollar mi labor durante la XXXVI edición del Campeonato de España Open Máster de Verano, celebrado en Logroño.


                                           

Para ello conté, primero, con la confianza y, después, con el asesoramiento de Carolina, de la Federación Riojana de Natación, y de Sergio, de la Real Federación Española de Natación. Ambos me facilitaron durante los días previos muchísima información y, sobre todo, mucha tranquilidad para afrontar el campeonato con las ideas claras.

Fueron cuatro jornadas en las que disfruté de 42 pruebas, 638 series, 1.591 nadadores de entre 20 y 99 años —sí, es totalmente cierto, compitió un nadador de 99 años— y 198 clubes llegados de toda España, además de algún participante extranjero.

Fue espectacular ver cada día las gradas del Complejo Deportivo Municipal Las Norias llenas desde primera hora de la mañana, cuando comenzaban los calentamientos, hasta última hora de la tarde, cuando el ambiente alcanzaba su punto álgido con las pruebas de relevos.

Tuve la suerte de rodearme de un equipo humano con una enorme experiencia en natación. Ellos fueron guiándome en todo momento sobre qué debía hacer, qué información transmitir y cómo hacerlo, dejándome libertad en la parte de animación. Lo importante era entender el evento, su funcionamiento y asumir que iba a ser un trabajo muy diferente al que realizo habitualmente en carreras, donde estoy mucho más en contacto con el público y los participantes.

La adaptación fue muy rápida y disfruté muchísimo de este nuevo formato. Eso sí, exigía estar continuamente atento a todo lo que ocurría a mi alrededor: la información que llegaba desde dirección de competición, las indicaciones de los jueces, los avisos para los participantes, los momentos en los que había que animar y aquellos en los que tocaba poner toda la pasión del mundo para cantar un récord.

Y vaya si hubo récords.

Más de cincuenta durante todo el campeonato, con numerosos récords de España, varios récords de Europa y uno muy especial: un récord del mundo.

Narrar ese momento fue, sencillamente, espectacular.


Pero si algo me llevo de estos cuatro días es el compañerismo, la capacidad de superación de los nadadores y las caras de felicidad antes y después de cada prueba. También me hizo mucha ilusión encontrarme con tantas caras conocidas que, a pesar de tener yo una posición fija durante toda la competición, no dudaban en acercarse para saludar, cruzar unas palabras o simplemente regalarme una sonrisa. Son pequeños detalles que uno guarda con mucho cariño.

Además de aprender cómo dinamizar un campeonato de natación, también me llevo muchas enseñanzas sobre cómo afrontar y resolver situaciones inesperadas para que la competición continuase con normalidad. Y todo ello en un campeonato que prácticamente no daba un respiro, con jornadas ininterrumpidas desde primera hora hasta el final.

Solo puedo tener palabras de agradecimiento para todas las personas que formaron parte de la organización. Federación Riojana de Natación, Real Federación Española de Natación, jueces, voluntarios y todo el personal que hizo posible que no nos faltara absolutamente de nada.

Sergio, Alberto, José, Isabel, María, Carolina, Jonathan, Imanol, Manuel, Begoña... y seguro que me dejo a más de uno. Fueron tantas las personas que conocí durante esos cuatro días que sería imposible nombrarlas a todas, pero sí quiero agradecerles el haberme hecho sentir uno más desde el primer momento.


La competición se disputó mediante series, sin finales. Las clasificaciones de cada prueba se iban publicando en la página web oficial y las ceremonias de entrega de medallas se realizaban en una zona distinta a la piscina, por lo que no podía narrarlas.

Sí tuve la oportunidad de poner voz al acto final del campeonato, con la entrega de los premios del Octatlón, que reconoce la versatilidad de los nadadores máster a través de sus ocho mejores pruebas, y posteriormente a la clasificación general por clubes, tanto masculina como femenina y conjunta.

Fuera de la competición también hubo tiempo para disfrutar de Logroño. El sábado por la tarde aproveché para recorrer el centro de la ciudad, perderme por sus calles y, cómo no, disfrutar de su ambiente y de su gastronomía.

Y una vez terminado el campeonato, con mi familia ya presente durante la última jornada, alargamos la tarde del domingo para disfrutar de las magníficas instalaciones de Las Norias. Un recinto enorme, con amplias zonas verdes, mucha sombra, espacios para descansar y unos toboganes acuáticos que hicieron las delicias de toda la familia.

Me vuelvo con una mochila llena de recuerdos, de aprendizaje, de nuevos apuntes para seguir mejorando y de muchas ideas para futuras locuciones.

Pero, sobre todo, me vuelvo feliz por haber podido disfrutar de mi trabajo rodeado de gente maravillosa.

Gracias por permitirme seguir creciendo. 





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