jueves, 27 de agosto de 2026

FIESTAS DE FALCES Y EVENTOS "DESDE EL MICRO"

Las fiestas de Falces tienen para mí un tirón especial. Me gusta, me encanta y disfruto participando, estando en la calle, acudiendo a los actos del pueblo, viviendo cada encierrillo, cada encierro y esos momentos y momenticos que van surgiendo.

Estar en la calle, disfrutar de conciertos, actuaciones, concursos, pasacalles, gigantes y cabezudos dianas, bailables... Y si, además, mi familia no solo me acompaña, sino que también disfruta de cada momento y, he de decir, les ha dado por participar, colaborar y ser parte de la fiesta, pues qué queréis que os diga: los madrugones, las horas en la calle, los kilómetros y los ratos de concentración preparando cada evento cuando corresponde bien merecen la pena.

No empezaron bien las fiestas. Una mala noticia, con el fallecimiento de un joven muy relacionado con el pueblo y con familia en Falces, nos dejó helados a dos días de las fiestas. El chupinazo fue especialmente emotivo y, tras el cohete anunciador de las fiestas, costó un poco levantar la animación. Hay momentos en los que simplemente toca estar, acompañar y respetar.

Ese primer fin de semana, aunque había tenido algún contacto previo con el mundo de las carreras, decidí disfrutar del chupinazo y, sobre todo, de mi familia, que bastante atención les quito durante el resto del año.



Así que el primer acto en el que participé durante las fiestas fue el III Certamen de Arrimar el Ajo, uno de esos concursos que ponen en valor uno de los productos estrella de Falces.

La mecánica es sencilla, aunque conseguirlo tiene su aquel: hay que lanzar un ajo y conseguir que quede lo más cerca posible del borde de tres mesas colocadas de forma consecutiva, pero sin que llegue a caer. Un único lanzamiento por participante, eliminatorias de diez personas y solo una persona de cada grupo consigue el pase a la siguiente ronda.

Este año llegamos hasta 23 grupos, lo que suponía alrededor de 230 participantes, aunque algunos finalmente no se presentaron en el momento de lanzar.

Después de las mejoras introducidas en la segunda edición, repetimos una dinámica que funcionó bastante bien y que intentamos hacer lo más rápida y ágil posible, porque con tanta gente esperando su turno, tampoco era cuestión de alargar mucho el evento.

El concurso comenzó a las 20:30, día también del concurso de calderos, en el que habían participado alrededor de 50 cuadrillas en el paseo San Andrés, así que el ambiente por la Plaza de los Fueros estaba más que asegurado.

Y aquí también hay que hablar de los premios del Certamen. El ganador se llevó 150 euros, además de ajos, vino y aceite de Falces; el segundo, 50 euros y el mismo lote de productos; y la tercera clasificada, porque aquí no hay categorías masculina y femenina, también se llevó su correspondiente lote de productos locales.

Una tarde-noche de esas que resumen muy bien lo que son las fiestas de Falces: participación, tradición, producto local, cuadrillas, risas y mucha gente disfrutando en la calle.





Al día siguiente tocó volver a coger el micro para presentar uno de los actos más especiales de las fiestas: el Festival Infantil del Día del Muete.

Un festival que se prepara durante todo el verano, con disfraces espectaculares, muchísimo trabajo, dedicación y, sobre todo, muchas personas implicadas. Y este año tenía además un significado especial: 60 años de Día del Muete.

La edición sirvió para rendir homenaje y reconocer a Manuel Armendáriz y Don Pablo Amorena, dos de las personas que impulsaron el festival en sus inicios. Pero también fue una presentación muy especial porque compartí presentación con diferentes personas y colectivos que, de una manera u otra, han formado parte de la historia del Día del Muete.

Estuvieron antiguos participantes como muetes y muetas de Falces, representantes de la comisión del Día del Muete, voluntarios y voluntarias, la voz del festival durante muchos años, mi amigo y compañero Carlos Ongay, y también jóvenes que representan ese relevo generacional tan necesario para que esta tradición siga viva muchos años más.

Porque si algo tiene el Día del Muete es que resulta complicado explicarlo a quien no lo ha vivido desde dentro. Hay que estar ahí, participar, prepararlo durante semanas y sentirlo para entender realmente lo que significa para Falces.

Eso sí, la meteorología quiso poner también su granito de arena y la lluvia nos obligó a detener el festival durante unos minutos. Tocó esperar, reorganizar y volver a arrancar en cuanto las condiciones lo permitieron.




Ya el viernes teníamos en Falces otro de esos campeonatos que vuelven a llenar la Plaza: la Sokatira.

Un evento algo más específico y con menos participantes que otros actos de fiestas, pero que volvió a reunir a mucha gente alrededor de la competición. En esta ocasión fueron 10 cuadrillas, seis masculinas y cuatro femeninas, con alrededor de 80 participantes preparados para disfrutar de unas tiradas de sokatira con mucho esfuerzo, tensión y, en algunos casos, mucha igualdad.

De hecho, algunas tiradas fueron realmente reñidas, especialmente la final femenina, que se alargó durante más de un minuto antes de conocer a las campeonas.

Espectacular ambiente una vez más y, como en el resto de actos, también hay que destacar los premios: 300 euros para la cuadrilla ganadora y 100 euros para la segunda clasificada, tanto en categoría masculina como femenina.

Además, al tratarse de un campeonato local, hay unas condiciones para poder formar parte de las cuadrillas: al menos cuatro integrantes del equipo deben ser de Falces o tener algún vínculo familiar o de arraigo con el pueblo, ya sea por ser cónyuge o pareja de un vecino o vecina.

Una tarde de fuerza, competición, cuadrillas y mucho ambiente en la Plaza. Porque en fiestas de Falces, si hay una Plaza llena y un buen pique entre cuadrillas, ya tenemos espectáculo.







Y llegó el fin de semana y, con él, tocó volver a viajar. El sábado puse rumbo a Labastida, Álava, para vivir y disfrutar de un evento totalmente diferente a cualquier otro en el que he participado, tanto como deportista como de speaker.

La Naiz Battle combina diferentes workouts y carreras diseñadas, pensadas, dirigidas y estructuradas por David, con el apoyo inestimable de su pareja, Sara.

Ya había tenido la oportunidad de estar en marzo en la Naiz Battle Running, así que sabía cómo se las gastaban, pero esta vez era diferente. Más rollo híbrido y funcional, con una competición que arrancó a las 8:15 de la mañana con el briefing, seguido de las presentaciones y el calentamiento, antes de dar paso a una primera fase en la que los participantes tenían que conseguir puntos para ganarse un puesto en la gran final.

Una final a la que llegaron 6 equipos de los 28 que habían participado, después de superar las diferentes pruebas y conseguir los puntos necesarios para ganarse ese puesto. Tocaba apretar, darlo todo y disfrutar de una final diferente y muy entretenida desde el micro.

Tras la competición llegó el momento de bajar pulsaciones, entregar los premios y disfrutar de una gran paella de hermanamiento y post-evento entre participantes, organización y equipo.

Así que, una vez más, mañana completa por Labastida, disfrutando de un evento diferente, con muy buen ambiente y con esas sensaciones que hacen que apetezca repetir.


 

Y ya para el domingo tocó cambiar completamente de disciplina y también de categoría. El desplazamiento, eso sí, fue cortito: apenas 20 minutos desde casa hasta Andosilla, donde tocaba disfrutar de una carrera de ciclismo en ruta de categoría cadete. El año pasado había tenido la oportunidad de estar en esta misma prueba, aunque entonces en categoría junior.

Una carrera con ciclistas muy jóvenes, pero que ya vienen apuntando maneras y demostrando que aquí hay mucho futuro sobre las dos ruedas. Lo bueno de este formato es que, además de darles la salida, pudimos verles pasar tres veces por delante de nuestra zona: una de ellas con meta volante incluida y sprint, y la última, ya definitiva, con la llegada de carrera y un bonito sprint entre dos participantes, con un tercero muy cerca intentando entrar en la pelea.

A nivel de locución fue una gozada, porque no había demasiado tiempo entre un paso y otro y eso permitía ir contando prácticamente en directo lo que iba sucediendo en carrera, los movimientos, los grupos y cómo se iba definiendo la prueba.





Y así terminaba una semana intensa, compaginando las fiestas de mi pueblo, Falces, con eventos allí mismo y desplazándome a otras localidades para seguir haciendo lo que más me gusta: poner voz, animación y experiencia al servicio del deporte.

Fiestas, kilómetros, madrugones, micro y mucha pasión. Una combinación exigente, pero de esas que, cuando echas la vista atrás, sabes que ha merecido la pena.





jueves, 13 de agosto de 2026

CRÓNICA SEMANAS DE LOCURA, PASIÓN Y MUCHO DEPORTE "DESDE EL MICRO"

Unas semanas de locura, siete historias pendientes y muchas ganas de contarlas

Llevo unas semanas con el blog más parado de lo que me gustaría. No porque hayan faltado carreras, kilómetros o historias, precisamente todo lo contrario. Julio y agosto han venido cargados de eventos y, mientras yo seguía acumulando experiencias, las crónicas se iban quedando en el cajón de mi mente.

Así que he decidido no correr para recuperar el tiempo perdido, porque lo importante no es publicar por publicar, sino contar aquello que realmente merece la pena.


Y es que si miro hacia atrás, en apenas unas semanas han pasado muchas cosas. Desde poner voz a una pantalla gigante en Tudela para vivir una final del mundo de fútbol entre España y Argentina, hasta pasar un fin de semana completo en Calahorra locutando un Campeonato de España de Duatlón Cros, Triatlón Cros y Acuatlón.

Después llegó la Carrera del Encierro de Estella, una nueva experiencia en una prueba con ese ambiente tan especial que tienen las fiestas de la ciudad. Y casi sin tiempo para coger aire, viaje hasta Duruelo de la Sierra para poner voz a la BTT Sendas del Duero, mientras en mi cabeza ya estaba todo lo que tenía que preparar para el evento del año para mí: Pilón Trail Acofalces.

El 1 de agosto fue de esos días que cuesta explicar con pocas palabras. Por la mañana, kilómetros de coche y speaker en la BTT Sendas del Duero. Y por la tarde, de vuelta a Falces para Pilón Trail Txikis, las carreras infantiles que sirven de antesala a la gran cita del día siguiente.

Porque el 2 de agosto llegó el Pilón Trail Acofalces. Una prueba que, más allá de ponerme delante del micrófono, supone muchas semanas de preparación, marcaje, coordinación, organización, contenidos, análisis posterior, fotografías, clasificaciones y un largo etcétera que hace que este evento se viva de una manera muy diferente.

Y cuando parecía que el calendario daba un pequeño respiro, llegó Murchante. El 9 de agosto tuve la oportunidad de estrenarme como speaker en el Cross de la Asunción, en su 30.ª edición, descubriendo otra carrera, otra organización y otra manera de vivir el atletismo.

Siete eventos. Siete historias diferentes. Muchas horas de carretera, muchas horas de micrófono, muchas conversaciones, muchas personas conocidas y otras muchas que aparecieron por primera vez en el camino.

Esta crónica llega con unas semanas de retraso, pero hay experiencias que no caducan.

Así que toca ponerse al día. Sin prisas, pero sin pausa.

Julio arrancó fuerte, con la Selección Española, Tudela y una pantalla gigante en la Plaza de los Fueros. La oportunidad de dinamizar toda una final del Mundial de Fútbol fue de esas experiencias que sabes que vas a recordar durante mucho tiempo. Vivir la previa, ver cómo poco a poco se llenaba la plaza, intervenir durante los descansos y las pausas y, sobre todo, poder poner voz al momento posterior al pitido final, con España proclamándose campeona del mundo y levantando la copa, fue simplemente espectacular. Instantes para coleccionar.



El fin de semana siguiente llegó otra gran experiencia, que además repetía por segundo año consecutivo y compartiendo trabajo con un maestro y gran speaker de la Federación Española de Triatlón, Ángel Fernández.

Me desplazé hasta Calahorra para vivir un intenso fin de semana de campeonatos de España. El sábado por la mañana comenzamos con el Campeonato de España de Duatlón en el Parque del Cidacos. Por la tarde tocó desplazarse hasta el embalse del Perdiguero para poner voz al Campeonato de España de Acuatlón, donde el fuerte viento complicó el desarrollo inicial de la prueba.

Y el domingo por la mañana llegó el turno del Campeonato de España de Triatlón Cros. De nuevo, me tocó dinamizar la zona del embalse, con el primer sector de natación y la transición de natación a bicicleta. Aún me dio tiempo, después de la última salida, a regresar al Parque del Cidacos para disfrutar de las últimas llegadas, la ceremonia de premios y la despedida final.




La siguiente semana ya sabía que iba a ser una locura. Y lo fue.

Entre semana tocó una carrera mucho más sencilla, pero también con mucho ambiente: la Carrera del Encierro de Estella. Mil metros por el recorrido del encierro, con dos salidas, una competitiva y otra mucho más popular, en la que se mezclan niños, adultos, familias, carritos, amigos y todo aquel que quiere disfrutar de una carrera diferente. Después, hinchables para los más pequeños y entrega de premios.

Y entonces llegó el fin de semana del 1 y 2 de agosto.

Organizar una carrera requiere mucho, muchísimo tiempo. Por suerte somos mucha gente dispuesta a ayudar y colaborar y repartir las tareas hace que todo sea mucho más llevadero. Pero, aun llevando ya 12 ediciones de Pilón Trail, cada año es como si empezáramos de nuevo. Las últimas tareas siempre aparecen, los detalles que hay que cerrar siguen siendo muchos y hay que intentar dejarlo todo bien atado.

Semana de campo, de marcaje, de revisar monte y recorridos, pero también de oficina: cerrar inscripciones, publicaciones, correos, recepción de detalles, trofeos, bolsas del corredor...

Y todo ello sabiendo que el sábado por la mañana tenía por delante un viaje exprés hasta Duruelo de la Sierra, en Soria, para volver a poner voz, por segundo año consecutivo, a la BTT Sendas del Duero.

Dos recorridos, 50 kilómetros y 1.500 metros positivos en la distancia larga y 25 kilómetros y 450 metros positivos en la corta, recorriendo sendas y pistas en las faldas de la Sierra de Urbión, donde nace el Duero.

Una carrera espectacular, como pude comprobar después hablando con los propios participantes, y que además tuvo un momento especialmente emotivo con la presencia de gran parte del equipo del C.D. Akerbeltz, compañeros de nuestro amigo David, fallecido recientemente mientras disputaba una prueba de BTT en una localidad de Burgos.



Nada más terminar, viaje de vuelta y regreso a Falces.

Y allí ya estaban preparadas las 425 bolsas del corredor. Récord de inscripciones para Pilón Trail.

Todavía quedaba preparar en la base del Pilón la megafonía, el arco de salida y llegada y toda la zona de inscripciones porque a las 19:30 comenzaban las carreras infantiles por la Cuesta del Pilón, el encierro de vacas bravas más famoso de Navarra y, seguramente, uno de los más conocidos de España.

Una tarde espectacular que terminamos con el encierro de carretones por la misma cuesta.



Tocaba descansar porque al día siguiente llegaba el evento del año para mí.

Pilón Trail Acofalces no es una carrera más en mi calendario. Aquí compagino desde hace años la coordinación del evento con las labores de speaker, compartiendo micrófono y responsabilidades con otro amigo y compañero, Carlos Ongay. Él se encarga principalmente de las salidas y llegadas en la Plaza de los Fueros y yo de la dinamización en la base del Pilón, por donde los corredores pasan varias veces.

A las 5:30 de la mañana ya estaba por el monte revisando marcajes. Mi primo Asier, que este año se ha pegado una currada enorme, estaba haciendo lo propio por otras zonas del recorrido.

Parece que hay tiempo de sobra, pero en nada ya son las 7:00 y estamos en la Plaza con los primeros voluntarios preparando la zona de salida y llegada. Mi megafonía ya estaba montada, así que podía centrarme en revisar las últimas cosas.

A las 8:00, reunión de voluntarios. Todos conocen sus ubicaciones y funciones, pero hay que revisar que todo el mundo esté en su sitio y comprobar si hace falta algún cambio de última hora.

Saludos, fotos, nervios y, a las 9:00, arrancamos.

Primero la distancia larga, 16 kilómetros y 650 metros positivos. A las 9:10, la corta, con 9 kilómetros y 350 metros. Y a las 9:20, la marcha no competitiva de 6 kilómetros y 150 metros positivos.

Todo se desarrolló con normalidad. Sin percances y con un ambientazo durante la carrera y también después, en la piscina, donde muchos participantes y acompañantes se quedan a pasar el día gracias al pase incluido en la bolsa del corredor.

Pero Pilón Trail no termina cuando cruza la meta el último participante.


Los días posteriores también son de mucho trabajo: desmarcaje, recoger y ordenar todo para el año siguiente, atender el feedback y las sugerencias, reuniones de cierre, generar contenido, mandar correos...

Trabajo que no se ve, pero que también forma parte de una carrera.

Y, personalmente, es un trabajo que me ilusiona porque sé que, después de todo, he podido aportar mi granito de arena a una prueba y a un pueblo al que tengo muchísimo cariño.

Más de 80 voluntarios y voluntarias, más de 110 participantes del pueblo y 425 inscritos. Más que contentos.

Y todavía quedaba rematar la semana.

El domingo 9 de agosto llegó una nueva prueba a mi calendario: la 30.ª edición del Cross Virgen de la Asunción de Murchante, perteneciente al Circuito de Carreras Populares Mancomunidad Deportiva Navarra Sur.

Más de 500 participantes entre las pruebas infantiles y la absoluta, un recorrido de poco menos de 5 kilómetros, inscripciones gratuitas, tres vueltas y, por tanto, una locución muy dinámica y en la que prácticamente no hay tiempo para despistarse.

Y, además, más de 2.000 euros en premios en metálico.



Así que el nivel estaba asegurado.

Como podéis imaginar, han sido unas semanas ajetreadas. Semanas en las que he dejado el blog un poquito de lado para dar prioridad al trabajo, a la organización, a los viajes y, sobre todo, a disfrutar de cada evento.

Ahora toca cambiar el chip y disfrutar de un fin de semana diferente: el chupinazo de Falces.

Algún evento al que renunciaré para poder disfrutar también de las fiestas de mi pueblo, pero sin abandonar el micro.

Martes, concurso de arrimar el ajo. Miércoles, presentación del festival del Día del Muete. Jueves, campeonato de sokatira.

Y para el segundo fin de semana de fiestas, volvemos a salir de casa: sábado, competición híbrida en Labastida, Álava, y domingo, Juegos Deportivos de Navarra de ciclismo en ruta, categoría cadete, en Andosilla.

Así que sí.

El blog llevaba unas semanas parado.

Yo, desde luego, no.

Al lío.