miércoles, 20 de mayo de 2026

CRÓNICA HARITZEN MENDI LASTERKETA "DESDE EL MICRO"

Pocos montes importantes de Navarra quedarán ya sin una carrera que se celebre en torno a ellos. Peña Unzué, ese gran monte que quienes nos desplazamos desde la Ribera hasta la capital navarra vemos siempre ahí, antes de llegar al Carrascal y a las canteras de la Sierra de Alaiz, necesitaba tener también su propia carrera.


Y eso que hace años —los más veteranos y veteranas del lugar lo recordarán— hubo un tiempo en el que la Hiru Mugak se celebró allí, con salida y llegada en el mismo lugar y con un recorrido diferente al actual.

Yo, de hecho, cuento con una edición terminada de la Hiru Mugak en 2015.

HIRU MUGAK 2015

Pues bien, desde el CAD Tafalla y, más concretamente, desde su Sección de Montaña, el año pasado se lanzaron a preparar una carrera en torno a la Sierra de Alaiz y a Peña Unzué, con salida y llegada en la propia localidad de Unzué.

Uno de esos pueblos que forman la Valdorba y al que hay que agradecer su predisposición y ayuda para sacar adelante un evento que, el pasado sábado 16 de mayo, en su segunda edición, volvió a demostrar su tirón llenando el cupo máximo de 450 participantes y dejando además a otras 40 personas en lista de espera.

Personalmente, desde 2015 no había vuelto a pisar la zona, así que el viernes por la mañana, sabiendo que el recorrido ya estaba balizado, me animé a pasar la mañana por el monte.

Siguiendo en todo momento las balizas amarillas del recorrido largo, completé los 24 kilómetros y 1.650 metros de desnivel positivo de Haritza, la distancia larga, parando de vez en cuando para hacer fotos y vídeos.

Aunque, por cierto, tras la última publicación —un reel explicando la carrera en un minuto— mi móvil dijo basta y he perdido, entre otras cosas, esas últimas fotos y vídeos.

El recorrido me pareció espectacular. Muy cambiante en cuanto a terreno y vegetaciónse refiere. Se podría decir que tiene cuatro subidas potentes.

La primera llega nada más salir, con posterior bajada hacia Echagüe. La segunda me la encontré con algo más de barro, aunque fue el único tramo donde había, y eso que el viernes me cayeron, por lo menos, cuatro buenos chaparrones.

En un momento del recorrido, por Los Viejos camino de los Robles, me salí unos metros de la ruta para acercarme a ver el roble milenario. Un rincón espectacular.

La tercera subida es la más larga. Se asciende hasta Alaiz, la cima más alta de la carrera, con un cresterío técnico y una bajada espectacular: piedra, bosque muy corrible, cascajo y dos saltos que, si no te das cuenta de que están ahí, pueden darte un buen susto. De hecho, más que saltarlos, casi es mejor destreparlos.

Y cuando ya vas viendo el pueblo y los kilómetros empiezan a acercarse al final… ¡SORPRESA! Subida a Peña Unzué. Y claro, tiene todo el sentido: hemos venido a correr a Unzué, llevamos más de 21 kilómetros y la hemos visto varias veces desde todos sus ángulos, pero todavía no la habíamos subido.

Una subida muy empinada, con cuerdas en su parte más alta y que, aunque en carrera no llega hasta la cima, yo el viernes sí aproveché para quedarme un ratito ahí arriba disfrutando de las vistas, antes de bajar directamente hacia el pueblo por la misma subida de los primeros kilómetros.

El sábado tocó madrugar. Pero ya se sabe, sarna con gusto no pica, ¿no? Pues eso. Feliz y contento de ir a conocer un nuevo evento desde el micro.

Desde primera hora, la gran familia del CAD Tafalla ya andaba por allí, y yo ya tenía claro cuál iba a ser mi ubicación, así que… manos a la obra para tenerlo todo listo.

Muchas caras conocidas, como en tantas y tantas carreras, así que tocó repartir saludos, fotos, abrazos, besos y desear mucha, mucha suerte.




También cayó algún que otro consejo y resolver dudas sobre el recorrido, porque después de publicar que lo había hecho el día anterior, varias personas me preguntaban cuestiones de última hora antes de la salida.

Pasadas las 8:30 di la salida a Haritza, la distancia larga de 24 kilómetros y 1.650 metros de desnivel positivo, en la que más de 180 participantes se habían inscrito de manera anticipada. Pruebe que además era la 3ª carrera puntuable para la copa de Carreras por Montaña que impulsa la Federación Navarra de Deportes de Montaña y Escalada.

Una salida con muchísimo nivel que nos dejó la victoria de Mikel Ollo, rebajando en más de cinco minutos la marca de la edición anterior, y también una imagen curiosa: Mikel, Yeray (2.º) y Moha (3.º) entrando prácticamente acalambrados en meta después de darse “palos”, deportivamente hablando, durante todo el recorrido.

La victoria femenina fue más holgada y, dominando de principio a fin y demostrando estar en un grandísimo estado de forma, Maddalen Jiménez se llevó la victoria, rebajando además en 13 minutos la marca anterior.

También hay que decir que el día estuvo espectacular para correr: nublado, sin lluvia y prácticamente sin aire, salvo en las cotas más altas.

La carrera corta, Artea, la lancé a las 9:00 de la mañana, y además lo hizo con todavía más participación: 260 jabatos y jabatas dispuestos a correr —y mucho— en un recorrido de 11 kilómetros y 550 metros de desnivel positivo.

Un trazado con subida hacia la cima de Peña Unzué, aunque a mitad de ascensión el recorrido se desviaba hacia la zona de Echagüe y, desde ahí, tras varios toboganes sin grandes subidas, regresaba de nuevo a la localidad de salida.

Las victorias fueron para Ioar Tabar y para la “asfaltera” Egipto Flamarique, quien nos reconoció en meta que, de momento, y a pesar de la victoria, todavía le quedan unos cuantos años de asfalto por delante.

En meta hubo llegadas de todo tipo, hasta la llegada final de nuestra amiga y corredora caparrosaina del CAD Tafalla, Cristina Luqui, quien cerró la carrera como escoba de la prueba en poco más de cuatro horas, todavía lejos de las cinco horas que daba de margen la organización para completar el recorrido.

MIKEL URSUA FOTOGRAFÍA

Tocó cambiarnos de ubicación y meternos dentro del frontón para la entrega de premios. Un frontón que durante toda la mañana estuvo repleto de stands de diferentes productos y servicios, todos ellos artesanales.

Respecto a los premios, además de los ya clásicos trofeos para los tres primeros y primeras clasificados de cada carrera, así como para el primer y la primera veterana, hubo que repartir otros premios únicos y exclusivos de esta prueba.

En la carrera Haritza se entregó el premio Kronoescalada “La Conquista del Guerga”, una parte cronometrada de la subida a Peña Unzué desde la fuente Arregia.

En la carrera Artea se disputó el premio Beratxa Sprint, un sprint desde la salida hasta la iglesia de Unzué. No llegaría ni a 700 metros de distancia, pero ojo: salida cuesta abajo, giro de 180 grados y subida potente por asfalto.

Y además, un premio muy especial por equipos: el Guztion Lorpena, una clasificación realizada mediante la suma de tiempos de dos participantes del recorrido corto y dos del largo, con la condición de que al menos una de ellas fuera mujer.

También se sortearon varios lotes a través de la venta de boletos para una recaudación solidaria destinada a diferentes asociaciones: GERNA (Grupo de Enfermedades Raras de Navarra), DEBRA (Asociación de Epidermólisis Bullosa o Piel de Mariposa) y ASFAPE (Asociación de Afectados de Síndrome de Fierce, Alteraciones Relacionadas y Piel).

Para cerrar el día, tocó quedarse a comer con la familia de Haritzen Mendi Lasterketa. Una comida deliciosa, sí, pero sobre todo una comida con un ambientazo increíble y con muchas ganas ya de que llegue la III edición.

También hubo sorteos, aunque esta vez nos fuimos de vacío. Lo que sí nos llevamos, además de un saco enorme de grandes momentos, fue una bolsa del corredor de lo más completa.



Gracias, equipazo. Eskerrik asko. Ahora toca reservar fecha para el año que viene.

¡Haritza bezain gogorra!






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