Olite tiene un sabor especial. Olite sigue teniendo su duende. Me sigue oliendo a medieval. Me gusta estar con su gente.
Y es que agradecido es poco con el grupo de Corredores Populares de Olite, con quienes, nada más terminar la carrera y ya en la cena postevento, sacamos el calendario, miramos la fecha y la agendamos para el año siguiente. Más confianza no se puede tener.
Una carrera, la de Olite, que se celebra a principios de octubre sobre un recorrido de 5 kilómetros, con salida y llegada en la céntrica Plaza de los Teobaldos, a las puertas del Museo del Vino y a escasos metros de la entrada al Palacio Real.
Un centro neurálgico precioso, recogido, para estar juntos y en familia. Una familia deportiva, una familia sencilla en la que, desde los corredores más pequeños hasta los más mayores, vamos cambiando de localidad fin de semana tras fin de semana, viéndonos y alegrándonos como si fuera la primera vez que nos encontráramos. Es una de las cosas más bonitas y agradecidas de mi profesión. Saludos, abrazos, fotos y gestos que se repiten cada fin de semana con mucha gente, en diferentes localidades y en torno al deporte.
La Carrera Ruta del Vino de Navarra se celebró el pasado sábado 10 de octubre y, como es habitual, tuvo lugar por la tarde. A las 17:00 comenzaron las carreras infantiles, con mucha participación. Al realizarse varias vueltas a la manzana, en torno a Enocentrum, se mantuvo la animación durante todo el tiempo gracias a la cantidad de gente que se agolpaba en la zona de salida y meta, donde, un año más, los amigos del CAD Tafalla estuvieron echando una mano para controlar las llegadas.
A las 18:00 se dio la salida al recorrido absoluto. Cinco kilómetros por delante para disfrutar del casco viejo de Olite en su inicio, de un camino rural en la parte intermedia, entre viñedos y con las vistas del imponente Palacio Real de Olite, antiguo palacio de los Reyes de Navarra del siglo XIV. El recorrido continuaba hasta terminar nuevamente entre los adoquines de la Plaza de Carlos III el Noble, pasando, al igual que en la salida, por el arco de la Torre del Chapitel y llegando a meta en los jardines de la Plaza de los Teobaldos.
Un recorrido sin apenas desnivel, estrecho en su inicio y en su final y que, al ser de cinco kilómetros, no deja demasiadas diferencias entre los más rápidos y los más lentos de la tarde. En esta ocasión, el más rápido fue Youssef Chelh, que consiguió la victoria por tercer año consecutivo, mientras que Virginia Quellca se llevó el triunfo femenino, una victoria que se le resistía en esta localidad de la Zona Media de Navarra.
Por otro lado, entre las llegadas hay que destacar que, en esta ocasión, la corredora más lenta de la tarde se llevó un premio especial gracias a un comercio de Olite, que decidió que su regalo recayera en la chica que llegara como «farolillo rojo» de la carrera. Así que allí estaban esperándola en meta para que se acercara a su comercio y eligiera el bolso que más le gustara de la tienda.
También hubo muchos más sorteos y premios que se repartieron antes de los podios, en los que, como en todas las carreras, se reconoce a los tres más rápidos y a las tres más rápidas de la tarde, además de a los participantes locales.
Pero aquí viene lo interesante y lo diferencial que destaco todos los años: hay un reconocimiento a los más veteranos y veteranas, que suben al podio por edad y no por tiempos, como puede ocurrir en otras clasificaciones de veteranos. Aquí se premia correr con mayor edad. Así que al primer cajón sube la persona más veterana de la carrera; al segundo, la segunda persona de mayor edad, y al tercero, siguiendo ese mismo orden, la tercera.
Los más pequeños se llevaron chuches y medalla en el podio, mientras que los absolutos recibieron vino, en forma de un botellón. Además, todos los participantes mayores de edad llevaban en la bolsa del corredor su correspondiente botellica, la camiseta oficial para quienes se habían inscrito antes de la fecha establecida, caramelos del Caserío de Tafalla y varios descuentos.
Tras la carrera y, como viene siendo habitual, tocó alargar la estancia disfrutando de la buena compañía de parte del equipo de Corredores Populares de Olite. Unos vinicos antes de cenar y, después, una gran cena en petit comité, comentando, hablando, reestructurando, poniendo en valor, agradeciendo y compartiendo un sinfín de impresiones que bien merece la pena mantener y conservar durante mucho tiempo.
Os puedo adelantar que la fecha ya está confirmada, así que apuntadla: 9 de octubre, VIII edición de la Carrera Ruta del Vino de Navarra, en Olite-Erriberri.
Hasta entonces, nos vemos en otros muchos eventos, deportistas.
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